“La prohibición de acercamiento es una cárcel para una misma”

Por Redacción

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Desde su separación, la vida de Roxana Zurita y la de sus dos hijos – un adolescente de 16 años y una nena de ocho- se convirtieron en un calvario. Después de 17 años de matrimonio, marcado por la violencia física y verbal, decidió denunciar el caso y logró la exclusión de hogar de su ex pareja. Pero lejos de la tranquilidad, los problemas se acentuaron. Amenazas. Violación de las prohibiciones de acercamiento y hasta una denuncia contra su ex marido, policía, por agresión a su hijo con un arma de fuego reglamentaria.

Sin respuesta de la Justicia y de la policía, Roxana decidió romper el silencio y contar su caso ante Infoeme.

“Todo empieza cuando tomo la decisión de separarme, después de 17 años de violencia. Golpes. Amenazas con armas. Hago la denuncia en Fiscalía y le hacen una exclusión de hogar, el 28 de agosto de 2011. A partir de ahí empezó el calvario. Tengo cinco prohibiciones de acercamiento que están constantemente renovando. Mi ex marido es policía. Tiene denuncias por no cumplir las prohibiciones de acercamiento pero la policía habla con él, y lo aconsejan. Y la custodia dinámica pasa una sola vez al día”, aseguró.

Para Roxana “en este año y medio ha pasado de todo. Ha querido pasar a la casa. Golpes. Donde nos ve en la calle nos insulta. Amenaza a mi hijo mayor. Le dice que nos va a matar. Le dice que es una basura igual que yo y que nos va a matar” relató.

E incluso radicó una denuncia “porque le tiró un tiro a mi hijo mayor de 16 años” contó y agregó: “Mi hijo tiene 16 años. No es más el nene que se callaba. Ahora me defiende. Y eso lo pone más agresivo, más loco. Cuando le disparó mandaron a unos peritos a mi casa y encuentran el plomo en la pared. Le disparó a la cabeza. Lo midieron y apunta a la cabeza. Pero parece que para la Policía eso no tiene valor” sostuvo.

Aseguró que “en enero de 2012 lo llevaron a mi hijo al Servicio Local, para que cuente lo que sucedía y lo querían obligar a que hable con el padre. Y ahí cuenta lo que pasó en el 2011 cuando mi ex marido le apunta a la cabeza y le dispara. Hicimos la denuncia y todavía no tuvimos respuesta porque él sigue con el arma reglamentaria. Estamos esperando para hacer el cotejo” detalló.




Pese a todos los antecedentes, a la joven no le entregaron el botón antipánico y aunque reconoció que “la comisaría de la mujer se ha portado muy bien” afirmó que este tipo de acciones son “una mentira. Hablan de los derechos. Vos vas. Hacés la denuncia. Pero es solo una cuestión de papeles” dijo.

También reclamó una mayor predisposición de la Justicia para resolver su situación: “No hay pruebas suficientes para detenerlo. Yo les dije ¿Cuál era la prueba que necesitaban? Para ellos la prueba es que me mande al Hospital o que me mate. Se siente impune porque es policía” opinó.

Po último, reclamó que se mantenga la restricción de visita con su hija de ocho años que se resolverá en el mes de febrero. “Me tengo que presentar sobre el régimen de visita. Ahora no la ve porque la agredía psicológicamente. Me mandó un mensaje donde decía que yo iba a sufrir con lo que más me dolía que era mi hija menor. Mostré los mensajes en Fiscalía y me dijeron ¡qué horror! Y la respuesta que me dieron fue y si le damos la nena para ver si se calma. Se la van a dar de anzuelo para que la pueda ver así se calma” aseveró.

Para Roxana “La prohibición de acercamiento es una cárcel para una misma. Lo que hacen es que te quedes adentro. Pero si salgo no tengo ninguna defensa. Mi vida es estar todo el día adentro de mi casa. No tengo vida social. Si voy a algún lado me encuentra. Me persigue desde que se levanta hasta las tres o cuatro de la mañana. Me hace vigilancia a dos cuadras de mi casa” finalizó.