Daniel Lovano / Infoeme.com.ar
Finarolli es Mario, el entrenador de Defensores de Salto, un hombre que tiene una huella marcada en el fútbol argentino. Apareció en la primera división de aquellos River necesitados en el año 71, junto con otros pibes que un puñado de años más tarde conformarían el equipo que cortó 18 años sin consagraciones.
Pero, su camino siguió por otros ámbitos. Atlanta le dio la oportunidad que no había tenido en Núñez y explotó precisamente en el campeonato de 1975; para los hinchas de Villa Crespo quedará por siempre aquella imagen de Finarolli en el “Monumentalâ€, un 20 de julio, cuando apareció en el área sobre la izquierda para batir con un zurdazo al Pato Fillol, darle la victoria a los bohemios y extender aún más la angustia millonaria por lograr el campeonato tan esperado.
Esa campaña fue su catapulta: Vélez Sársfield, Argentinos Juniors, Rosario Central, Sarmiento de Junín, Temperley, Douglas Haig, y dos temporadas en el Elche de España. Con los canallas fue campeón del Nacional 1980 y con los verdes vino a Olavarría al año siguiente para visitar a Loma Negra.
Defensores de Salto fue precisamente el inicio de su etapa como entrenador; dirigió Almirante Brown, Temperley, Atlanta, Tigre, en reiteradas temporadas Sarmiento de Junín y viene de formar el equipo de Nueva Chicago que logró el ascenso a la B Nacional.
Este sábado, el llamado telefónico lo encontró ingresando al estadio “Eva Perón†de Junín para ver el partido entre los verdes y el “torito†de mataderos. “Que sea rápida la nota, porque estoy llegando tarde el partido†pidió del otro lado de la línea.
Finarolli optó por abandonar el ascenso metropolitano por una cuestión familiar, y Defensores de Salto le dio la chance de seguir vinculado con el oficio. “Mi decisión pasó por lo personal; si bien me fue bien en lo deportivo en Buenos Aires, cada vez me cuesta más alejarme de la familia, que está en Junín; ahora que mi hija se recibió mi mujer quedó sola, y acá estoy cerca de casa. Tengo que hacer 200 kilómetros todos los días, pero Defensores es un club donde tengo muchos amigos y me siento muy cómodo. Aparte como todos los días en casa, je†confesó.
Con Defensores primero ganó el torneo local, y a partir de eso llegó la invitación para el Argentino B, un torneo que lo tuvo como protagonista en la temporada 2007/8, cuando un postrero triunfo sobre Grupo le dio aquella agónica clasificación a Racing en Tres Algarrobos.
Finarolli ve equivalencias entre aquel equipo y el actual. “Hay varios muchachos que quedaron de aquella época, incorporamos a un par de chicos que tuvo en Chicago, el arquero (Grassi) que viene de Buenos Aires; es parecido en cuanto a la manera de jugar: nos gusta tener la pelota, atacar por los costados, ser agresivos. Esa es la idea; yo siempre digo que es mucho más fácil ganar jugando bien, que regalando la pelota. Partimos de la posesión, después el partido va para un lado o para el otro†sostuvo.
Grupo fue el rival de la última fecha de aquel campeonato, y de la primera en la actual. “Quedé conforme; rescato la actitud. Jugamos en una cancha muy pesada, íbamos perdiendo en el primer tiempo y en el segundo con muchas ganas llegamos al empate†subrayó.
Ferro supone apenas algunos datos. “Poquito; sé más o menos los jugadores que tiene, que empató el primer partido y poco más. Estamos jugando un campeonato muy parejo, y hasta que no pasen cinco fechas no vamos a tener demasiadas certezas†opinó Finarolli, que como la mayoría de los entrenadores de esta parte del país sufrió el condicionante del equipo durante la pretemporada. “Tuvimos dos semanas con lluvia y no pudimos entrenarnos como debíamos, pero si están todos bien va a ser el mismo equipo de la semana pasada†adelantó.
“Voy medio fatigado porque estoy subiendo las escaleras. Llegó tarde para ver Sarmiento - Chicago; después del partido seguramente voy a tener que saludar a muchos amigos†dijo Finarolli y se despidió, en un sábado a puro fútbol para esperar a Ferro.
