“Es un modo de contar la historia argentina del siglo XX a través del personaje”

Por Redacción

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Sergio Di Pino/ Infoeme

En el mes de febrero salió a la venta el Libro "Amalita", una minuciosa investigación realizada por las periodistas Soledad Vallejos y Marina Abiuso, que recorre la vida de Amalia Lacroze de Fortabat, una las personalidades más poderosas e incluyentes de la Argentina en el siglo XX, a un año de su muerte.

Soledad Vallejos, una de sus autoras, habló con infoeme en una imperdible entrevista, donde abordó los ejes más significativos que contiene la flamante obra editada por Sudamericana. Su matrimonio con Alfredo Fortabat y el quiebre en su vida pública, tras su viudez. Su particular modo de ejercer poder y los vínculos con los regímenes políticos de la dictadura y la democracia. Los momentos de glamour y de popularidad de la empresaria y su vínculo con la Villa Alfredo Fortabat son solo algunos de los aspectos que recorre la charla.

¿Cómo surgió la idea del libro? Y ¿qué les atrajo del personaje para realizar su biografía?

Cuando ella murió, con Marina nos dimos cuenta que había una idea muy incompleta de su vida, en algún sentido. Antes de su muerte, ella estuvo retirada de la escena pública. Lo último que se conoció de ella era toda le época menemista , pero era demasiado fragmentada la imagen . Empezamos a buscar información, un poco por curiosidad y otro poco por nuestros respectivos trabajos y no pasaron muchos días hasta que nos dimos cuenta que no daba para una nota, que era para escribir un libro. Era un modo de contar la historia argentina del siglo XX a través de un personaje. Ahí empezamos a trabajar. Fuimos a revisar hemerotecas, archivos de periodistas. Viajamos a Olavarría e hicimos muchas entrevistas.



El libro recorre los principales aspectos de su vida en relación con los distintos momentos históricos que transita el país ¿Cuáles son los principales?

Amalita nace en 1921 y muere en 2012. Prácticamente atraviesa el siglo XX. Si bien 1921 no es lo mismo que el centenario, si hay todavía muchas cosas en la Argentina que van a perdurar hasta el 45’, hasta la llegada del peronismo. De hecho, ella viene de una clase que pega un cambio muy fuerte en ese momento y por otro lado Alfredo Fortabat viene de la otra clase, que está subiendo, de los inmigrantes con capacidad para inventarse un espacio en este país.

Cuando ella ya asume la marcha de la fábrica después de enviudar es como un relato del ejercicio del poder. Cambia mucho. Ella se relaciona con gobiernos militares, gobiernos democráticos. Con todos se lleva bárbaro y logra grandes contratos, a la empresa no le va nada mal. En este sentido decimos que recorre la historia argentina y termina con Kirchner.

Precisamente ustedes marcan un quiebre entre la Amalita esposa de Alfredo Fortabat y la Amalita que enviuda

El quiebre es inmenso. Cuando enviuda es otra persona. Es muy impresionante cuando mirás las fotos ella rejuvenece en cierto sentido. Se vuelve más linda, más esplendida, más desinhibida en público. Fortabat era una personalidad muy fuerte en lo privado y también como industrial y un tipo con muchísimo olfato político. Con lo cual ella queda en segundo plano pero a su vez aprendía, tomaba nota, de eso no nos cabe la menor duda. Porque cuando enviuda pone todo eso en práctica.

¿ Cómo era el matrimonio de los Fortabat?

Era un matrimonio con una diferencia de edad de 30 años. Pero hasta donde entendemos tenían una relación muy de socios. Él procuraba todo el tiempo tener detalles con ella. Regalarle una joya así o una joya asá. Él era una persona que le gustaba organizar escenas sociales. Un mega asado porque venía el presidente tal. Algo en la Villa Fortabat porque era algún aniversario de Loma Negra. Siempre había una ocasión. Pero Alfredo no tenía el mismo roce para organizarlo que por ahí tenía ella.

La vida en la Villa giró por mucho tiempo en torno a la dinámica de la fábrica, que papel jugó el matrimonio en ese proceso?

Para Olavarría y más para la villa con mucho más énfasis, no es lo mismo Amalita que Alfredo. Fortabat es otra imagen, dejó otras cosas. Queda gente viva que trabajó en la época de Fortabat y ellos notan un cambio muy fuerte en el manejo de Loma Negra, antes y después de su muerte, inclusive en la vida cotidiana. Es como que por él sentían un poquito más de cariño, no te diría de complicidad, pero lo venían más cercano, más paternal. De todos modos los dos estuvieron presentes en acciones sociales en el lugar.

¿Cómo fue vínculo de Amalita con el poder político, en dictadura y en democracia?

Amalita entendió muy bien y en esto tuvo un gran maestro (por Alfredo) , que una empresa industrial, particularmente una cementera, necesitaba una relación fluida con el poder político, fuera cual fuera. Él muere en enero de 1976, el golpe es en marzo de ese mismo año. Hay muy poco tiempo entre una fecha y la otra. En ese lapso ella se hace cargo de la empresa, mantiene a los colaboradores de Alfredo, pero empieza a mandar ella. Loma Negra nunca dejó de ser una de las grandes contratistas de obra pública. Con la dictadura no solo que no pierde ese rango sino que lo multiplica. Hay un montón de obras en el proyecto ‘modernizador ´ que se plantea el gobierno militar. Los estadios de fútbol para mundial 78’, autopistas, espacios urbanos, solo por hablar de Buenos Aires. Construye una fábrica en Catamarca en el 80´ y se construye en medio de un entorno natural desbocado, selva, jungla, nada que ver con el lugar amable de llanura. Pero la arma ahí porque había un modelo de excepción fiscal muy a la medida de Loma Negra. Si construía ahí, el Estado por cierto tiempo no le cobraba ciertos impuestos. Terminó el gobierno militar, empezó la Democracia, siguió la Democracia y a mediados de los 90’ se avivan que ella nunca había pagado pero ya había vencido ese plazo.

¿Qué significado tuvo el equipo de fútbol de Loma Negra?

Eso seguramente lo sabrás mejor vos, o te lo podrán contar a vos mejor. Para ella era un gran apuesta para lanzarse aún más públicamente. Con el equipo de fútbol ella se vuelve una figura popular. Tan popular, que hay una película de Olmedo y Porcel donde el conflicto gira en torno a un partido entre dos equipos de fútbol , el de Cachada, que es un colegio de adultos y otro equipo que es el de Amalita Fortaviene, que se llama Loma Blanca y ahí una protagonista claramente hace de Amalita. Y ella antes no tenía esa proyección pública, se convierte en una figura de la cultura popular. Aparecen figuritas para niños con su imagen.

Ese punto es un poco particular; por un lado aparece la necesidad de ostentación de su poder, pero por otro lado esto de buscar la aceptación popular

Ella buscaba que la quisieran, nosotras creemos fuertemente eso. No le alcanzaba con tener poder político y con tener un poder económico brutal. Ella quería ser un personaje querido. Por ejemplo, cuando es la guerra de Malvinas y canal 7 hace un programa para recaudar fondos que se llama ‘24 horas por Malvinas´ y que estaba en el Prime Time. El programa duró un día entero y en esa época no se hacían mucho. Lo conducen Pinky y Cacho Fontana. Y ella va tipo ocho de la noche, en un recontra horario y va y dice simplemente que se compromete a donar cemento para cuando en las Malvinas se desee construir algo y los malvinenses vean como es vivir siendo un argentino. Y te das cuenta mientras vas viendo el video y escuchando lo que dice que está midiendo la reacción del público. Ella cuando se da cuenta que algo que dice es bien recibido, lo repite. Y sonríe. Y lo subraya. Es una persona que está buscando que la quieran públicamente. Quiere ser una figura reconocida en buenos términos. No le alcanza con su reconocimiento como millonaria.

Incluso en el libro cuentan una anécdota en una tienda de Olavarría donde fue a comprar un vestido

Sí, Santa Rosa. Ella marcaba muy bien que el poder es distancia y cercanía a la vez. Una figura con poder es eso. Ella decía yo soy muy fina, vengo de tal familia, a veces exageraba. Dijo que su abuelo trajo el tranvía a Buenos Aires y no lo es. Pero así como hace eso de darse porte quiere demostrar que es común y corriente. En alguna entrevista llegó a comentar que había dejado de comprar unos zapatos porque descubrió que eran carísimos y se compró otros más baratos. Y en esa entrevista habla de la ropa y dice a mí me gusta la ropa de Dior, pero yo no quiero comprar un vestido tan caro. Mi vestido más admirado es uno que compré en la tienda Santa Rosa de Olavarría.

El vínculo con el menemismo, es un momento clave para su mayor visibilidad

Nosotras creemos que existe la idea de que Amalita se acopló al menemismo. Y en realidad lo que hace el menemismo es poner en vidriera un modo de ser, de gestionar públicamente las imágenes que Amalita viene arrastrando desde mucho antes. Y por otro lado, a Menem lo respalda desde el momento que es candidato, si bien respaldaba a los candidatos por las dudas. En este país cualquier rico con cierta injerencia pone huevos en todas las canastas. Ella siempre había viajado, siempre le había gustada esto de ir al teatro, ser una figura medio farandulezca, sin serlo del todo. Y a la vez ser conocida por el arte, la acción social, la empresa. Y el menemismo necesita este tipo de elementos. Pero ella era así desde antes.

En una entrevista decían que para Amalita “nada de la humano le era ajeno” ¿Qué significa exactamente esta idea?

Se lo decimos en una nota a un colega de Mendoza. Porque Amalita es una figura muy multifacética. No podes describirla con una sola cosa. Nos pasó que en un periodo de tiempo ella tiene el equipo de fútbol, ayuda a ex combatientes de Malvinas y previamente ayudó en la guerra prestando un avión, pilotos. También estaba formando su colección de arte. Todo eso pasa en el mismo momento, es contemporáneo. Y eso como lo contás. Lo tenés que ir fragmentando. Y con ese tipo de momentos, nos dimos cuenta que ella tenía una inquietud vital impresionante.