“Dios sigue estando conmigo”

Por Redacción

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Daniel Lovano / Infoeme.com.ar

El “Chueco” Malvestitti reconoció este martes lo frágil que puede ser la vida humana y hoy, más aliviado pero igual de dolorido, agradece que del choque en Sarmiento sólo quede como dato fuerte que su auto esté más cerca del chatarrero que del chapista.

“Dios sigue estando conmigo” bromeó el entrenador de Ferro Carril Sud este miércoles, en su hotel después de ser atendido por el doctor Fabián Marina y de someterse a una serie de estudios por los fuertes dolores en las vértebras cervicales, y confesó: “Vi la chata otra vez hoy a la mañana y me pregunté cómo salí vivo de acá”.

“Nunca me había pasado nada igual, nunca había chocado ni me habían chocado. Estoy bastante mejor, medicado con analgésicos y tranquilizantes para soportar estas 72 horas, que me anticiparon iban a ser con muchos dolores” comentó el santafesino y mencionó que “como siento tantos dolores, por precaución quisimos repetir los estudios que me habían hecho en el Hospital”.

“Me cague mucho, porque fue un golpe muy fuerte. Frené en la bocacalle antes de cruzar la avenida, a paso de hombres, y cuando pasé esta mujer me chocó de atrás y fui a parar al diablo. Hoy volví a ver a la ‘chata’ y creo que no sirve más” comentó.

Los tiempos y el modo de comunicación fueron todo un tema. “Mi señora estaba muy preocupada hasta recién, que pude hablar con ella. En estos casos la distancia a veces distorsiona las cosas. Calculo que si estuviera acá conmigo estaría más tranquila y eso que yo apenas me hicieron los estudios le comenté lo que me había pasado, pero vio las fotos por Internet y se asustó iguala” señaló.

Este miércoles fue al entrenamiento carbonero, la cabeza volvió a trabajar en función del debut de este lunes ante Bella Vista, pero quiso reconocer las atenciones recibidas en estas horas: “Agradezco a tanta gente que se preocupó por mi salud; a los dirigentes de Ferro, que estuvieron siempre a mi lado, a la gente del fútbol, a la prensa de Olavarría, y a Diego Torrente, que se interesó por mi situación”.

Y como para certificar que el susto quedó atrás, advirtió en tono de bromo que “ahora los jugadores me van a tener que soportar, porque tengo más pilas por estos dos días que no pudo estar al frente del equipo” y pidió que “ojalá siga teniendo el celular de Dios para cuando empiece el campeonato”.