Walter Minor - walterhistorias@gmail.com
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Después del campeonato argentino obtenido por Juan Manuel Fangio en 1941, las carreras de automovilismo se suspendieron durante cinco años, debido a la segunda guerra mundial.
Al regresar en 1947, los Hermanos Juan y Oscar Gálvez se hicieron dueños absolutos de la categoría, ganando 14 de los 15 campeonatos disputados hasta 1961. La única “mancha†para los invictos fue provocada por Rodolfo de Álzaga en 1959.
Nueve fueron los títulos para Juan y cinco los de Oscar, que en 1961 aportó el último a ese ciclo exitoso, para luego darle paso al auto más ganador de la historia mundial y el más famoso del TC de todos los tiempos. Me refiero a La Galera de los hermanos Dante y Torcuato Emiliozzi.
Antes de la gloria
Aquel viejo Ford modelo 1939, cumplía 23 años en 1962. Desde que los Emiliozzi lo trajeron e Tandil en 1949, habían pasado varias carreras y otras tantas reformas, pero su altura, que seguía casi intacta, motivó que se lo asociara con una galera, un viejo carro que circuló hasta la segunda década del siglo 20 y cuyo nombre, en realidad, era el de diligencia. La similitud con el gorro de gala, hizo que este antecesor del colectivo tomara el apodo de “galeraâ€, que mas tarde fue usado para identificar al auto de Olavarría.
Desde los primeros pasos en el automovilismo, el coche de “Los Gringos de Olavarría†fue el más veloz de la categoría, pero no podía concretar su rapidez en victorias, porque precisamente esa virtud era el peor enemigo.
Las cubiertas no resistían tanta intensidad de rodaje y las bielas sucumbían al ser sometidas a un esfuerzo tan riguroso. Si el auto aguantaba, los Emiliozzi no bajaban de los primeros tres puestos, pero... no se lograba resistencia.
Así fue pasando el tiempo, con “los gringos†siendo animadores principales de todas las competencias, pero, por los motivos antes comentados, ganaban muy aisladamente.
A mitad de 1961, “La Galera†empezó a lograr consistencia y los Emiliozzi, que alguna vez pensaron en no correr más, redoblaron los esfuerzos porque veían que el título estaba cerca. Ese año fueron cuartos con 31 puntos, detrás de Oscar Gálvez, Cabalén y Risatti.
La solución a las bielas fue hacerlas “caserasâ€. El increíble ingenio de Torcuato llevado al torno, hizo que las piezas fueran irrompibles.
Otro acierto estuvo en las cubiertas reforzadas que consiguieron desde el exterior. El resto ya lo tenían incorporado desde siempre: talento, creatividad y trabajo a consciencia.
Los frutos se esperaban para 1962 y los Emiliozzi no defraudaron.
LOS 15 ESCALONES DEL TÍTULO
OLAVARRÍA
La primera carrera del calendaro fue en Villa Carlos Paz con el triunfo de Carlos Menditegy. Los Emiliozzi no concurrieron a la zona serrana y guardaron las ilusiones para la novena Vuelta de Olavarría.
Pergamino.
Sobre un circuito mixto (pavimento y tierra) de 161.350 kilómetros, que se recorrió en cuatro oportunidades, los Emiliozzi fueron profetas en su tierra y dieron el puntapié inicial hacia el título, ganándole a Rodolfo de Álzaga por casi 10 minutos.
PERGAMINO
La primera edición de la Vuelta de Pergamino estuvo en dudas por la lluvia. Esta motivó que la carrera se largara una hora mas tarde. Los Emiliozzi, como algo premonitorio, habían logrado el número 1 por ranking y en esa posición largaron.
Un intratable Rodolfo de Álzaga ganó la carera de punta a punta, mientras que los olavarrienses lograban un nada despreciable tercer puesto
MAR Y SIERRAS
La tradicional carrera entraba en su 13º Edición y por primera vez no pasaba por Olavarría.
El circuito totalmete pavimetado, ofrecía ventaja a los autos más veloces. La suerte es esquiva esta vez para los gringos, que en Tres Arroyos abandonan cuando eran cuartos.
NECOCHEA
El circuito de Necochea era el mismo usado por la velocísima vuelta de Tres Arroyos, pero con el giro invertido. Tampoco acá resiste la galera.
Los olavarrienses eran escoltas de Meunier al finalizar la primera vuelta, cuando llegando al control de Energía deben abandonar. Un cojinete de biela se funde y la carrera para a ser un recuerdo para ellos.
LABOULAYE
Los Emiliozzi, luego de los dos abandonos consecutivos, deciden estar inactivos por un par de meses y no van al autódromo, a Santa Fe, Arrecifes y Ensenada. Por lo tanto no suman puntos.
Arrecifes.
Reaparecen en el Cuarto ran Premio de Laboulaye y el auto, a pesar de no andar todo lo bien que ellos esperan, logran un meritorio quinto puesto luego de detenerse a cambiar cubiertas.
CHACABUCO
La Vuelta de Chacabuco había sido siempre para No Ganadores, pero esta vez se resolvió que fuese abierta para todos los pilotos.
Esta carrera era grata para el recuerdo de Los Gringo, porque ahí mismo haían logrado su primer triunfo en 1953.
Pairetti fue la sorpresa con un auto muy veloz. Los Emiliozzi se mantuvieron expectantes en un segundo lugar, hasta que empezaron a ponerle presión en la tercera vuelta. En esas circunstancias, Pairetti, que debía ir muy rápido para mantenerse lejos del alcance de La Galera, , toma una curva a toda velocidad y se clava en una cuneta.
Desde ese momento, los Emiliozzi regulan la última vuelta y llegan triunfadores.
SAN ANTONIO DE ARECO
En esta competencia que era debutante en el TC, se produce un hecho insólito que les cuesta el triunfo.
La punta es furiosamente luchada desde e comienzo por Emiliozzi, Meunier, Oscar Gálvez y Ríos.
En la última vuelta, los auxilios de los gringos, que venían escuchando radio Mitre, toman como cierto el tiempo equivocado que da el avión de dicha emisora y faltando 59 km les comunican que van ganando por dos minutos.
Los gringos aflojan para cuidar el auto y entonces el equipo de Armando Ríos le avisa que este que está mas cerca.
Ríos se juega por entero y cruza la meta a fondo. Cuando se dan los tiempos, los Emiliozzi pierden la carrera por solo 1s 1/5.
Tal fue la bronca por el incidente, que Torcuato dio la orden a los auxilios para que nunca mas se escucharan a la emisora que les hizo perder la carrera.
ROSARIO
En el Primer Gran Premio Ciudad de Rosario fue otra vez la mala suerte la que los privó del triunfo. Faltando solo 105 kilómetros para la meta, los olavarrienses, que punteaban cómodamente, deben detenerse para cambiar un neumático. Están poniendo el auto en marcha justo en el momento en que Oscar Gálvez los supera y salen a su cacería.
A solo 20 kilómetros, se dan cuenta de que eran dos los neumáticos pinchados y nuevamente se detienen.
La circunstancia dictamina que finalmente sean terceros.
JUNÍN
Las intensas lluvias hicieron que se cambiara el circuito presentado para la ocasión. Las autoridades decidieron entonces diagramar uno grande desde Junín a Nueve de Julio y otro desde Nueve de Julio a Junín, pero pasando por menos localidades y por lo tanto más pequeño. Ente uno y otro tramo, se dispuso una neutralización de 90 minutos.
San Antonio de Areco.
Y como no hay dos sin tres, los gringos se privaron otra vez de un triunfo, ya que a poco de salir, un pájaro se estrelló en el parabrisas y lo astilló del lado de Dante. Para quitar la sangre hubo que echar agua y disminuir la velocidad lo que fue aprovechado por Armando Ríos para tomar la vanguardia.
Así corrieron y llegaron juntos a la neutralización, luego de pasarse varias veces entre ellos en el camino.
Los Emiliozzi habían decidido apurar en las últimas dos vueltas al circuito chico, pero al romperse el aparato que regulaba el magneto, el auto pierde rendimiento y deben conformarse con el segundo lugar.
RUFINO
A los Emiliozzi se le venía escapando triunfos seguros, pero eso no era impedimento para que siguieran sumando puntos en el camino hacia el titulo. La Galera haía seis carreras que no se rompía y eso era buen síntoma.
Así se llega a la localidad de Rufino, que organizaba su carrera por primera vez.. Ahí los gringos tienen un rival encarnizado en Santiago Saigós y luego de dura batalla entre ellos, las cosas se definen en la tercera de las cuatro vueltas, cuando los Emiliozzi pinchan un neumático y Saigós saca la diferencia que mantendría hasta el final.
Los Olavarrienses vuelven a conseguir valiosos puntos que lo mantienen el la cima de la pelea por el título.
TRES ARROYOS
Una prueba esquiva para los Olavarrienes era la Vuelta de Tres Arroyos. A pesar de tener su circuito las características propicias para que la galera desarrollara su gran velocidad a pleno, el triunfo nunca se daba.
No sería esta la excepción, ya que ese día el auto de Armando Ríos fue inalcanzable. Y los Emiliozzi debieron conformarse con pelear por el segundo puesto con Casá y Mediteguy.
Finalmente quedaron terceros y volvieron a obtener puntos.
ROJAS
Día soleado y mucho público en la octava Vuelta de Rojas. Los Emiliozzi con el número uno, como en todo el año, pican en punta por ranking y entablan una lucha titánica, con Oscar Gálvez primero y con Santiago Saigós luego.
Al cumplirse la tercera vuelta, Saigós sufre la rotura de su auto y el trinfo viaja a Olavarría.
MERCEDES
Las 500 Millar Mercedinas llegan a la décima Edición y de entrada parece que la suerte no va a estar con los gringos, porque a poco de salir equivocan el camino y pierden bastante tiempo para retomarlo. Si embargo, empiezan a recuperarse a pasos agigantados y pelean la punta con Oscar Gálvez primero y luego co Márcos Ciani.
En esa lucha, “El Sapito†de Venado Tuerto rompe el distribuidor y el triunfo queda para los olavarrienses, que controlan sin problemas la arremetida final de Armando J. Ríos.
TANDIL
En la ciudad serrana empieza a definirse el campeonato. Solo faltan dos carreras y los únicos pilotos que pueden pelearles el título a los gringos son Oscar Gálvez y Armando J. Ríos.
Bajo una llovizna constante, Eduardo Casá gana la primera vuelta, pero de ahí en más los Emiliozzi son netos dominadores. Armando Ríos abandonan y Carlos Pairetti se acerca. En la cuarta vuelta los Emiliozzi aceleran y se escapan cada vez más lejos.
Tercera victoria consecutiva y un solo rival para la corona: Armando José Ríos.
GRAN PREMIO ARGENTINO
Llega el final. El Gran Premio Argentino entrega muchos puntos y eso le da algunas esperanzas al piloto Armado Rios. La única manera de que se les escape el título de 1962 a los Emiliozzi, es que Armando Ríos triunfe y que ellos no sumen ningún punto.
La Galera averiada en el Gran Premio.
Se larga en Mercedes y la lucha entre Emiliozzi y Ríos es de máxima velocidad. Ríos comienza en la punta, pero en Nueve de Julio, los gringos clavan el pie e el acelerador y logran una velocidad nunca vista hasta ese momento: ¡210 de promedio!
Así continúa la pelea entre los dos candidatos, hasta que Ríos afloja por problemas en el embrague. Más adelante se larga una lluvia torrencial que embarra el camino. Al llegar a cercanías de Lihuel Calel los gringos vuelcan por última vez en su carrera deportiva y La Galera queda bastante maltrecha. Sin embargo siguen y llegan a Neuquén en el décimo puesto.
En la segunda etapa, abandonan por rotura del motor, luego de pasar el control de Tacuifi.
¡CAMPEONES!!!!!!...
Ríos continuaba en carrera, por lo tanto, la incertidumbre duró hasta que en la tercera etapa todas las dudas quedan despejadas. Armando J. Ríos, que apuraba la marcha ante situaciones favorables, golpea su auto con una piedra y rompe el tren delantero en “ Las Plumasâ€. Al no poder arreglarlo abandona la competencia y los Hermanos de Olavarría son automáticamente campeones del TC en 1962.
Diploma de campeones 1962.
En ese momentos, la caravana de los Emiliozzi estaba regresando a Olavarría. La camioneta de los gringos iba adelante, remolcando a “la galeraâ€. Antes de llegar a San Antonio Oeste se bajan para poder escuchar lo que sucedía más claramente y se enteran del abandono de Ríos.
Después de descargar la alegría, la comitiva prosigue camino y se junta en una modesta hostería y piden un chivito asado para festejar.
Los dueños del lugar se asocian a los festejos y colocan en la mesa una botella de sidra helada.
Terminados los festejos emprenden otra vez la marcha, llegando a Olavarría las 19,30. La recepción es multitudinaria y la emoción contagia a los hermanos que se emocionan hasta las lágrimas. El esfuerzo de tantos años sirvió para que Olavarría tuviera por primera vez un título a nivel nacional, un motivo para explotar en un solo grito...
¡CAMPEONES!
