Camila Andrea Hernández Bustos tiene 25 años, es oriunda de Cartagena y estudia Medicina en Barranquilla, Colombia. Durante dos meses realizó su rotación de la Práctica Final Obligatoria (PFO) en la Facultad de Ciencias de la Salud de UNICEN, una experiencia que asegura que “le dejó aprendizajes académicos, vínculos y una conexión especial con la cultura argentina”.
La posibilidad de venir al país comenzó a tomar forma hace aproximadamente dos años, cuando empezó a interesarse por realizar una experiencia internacional durante su formación.
“Siempre tuve la idea de probar algo nuevo. Ya había visto personas de mi universidad que se habían ido a otros lugares y para mí Argentina siempre fue un país muy bonito. Me interesaba su cultura y también aprender acá, porque los médicos argentinos son muy buenos”, contó.
El proceso de postulación no fue sencillo, pero finalmente encontró en la Facultad de Ciencias de la Salud de UNICEN la oportunidad que buscaba. Una vez instalada en Olavarría, comenzó a realizar sus prácticas en distintas áreas y destacó especialmente el acompañamiento recibido por docentes, residentes y profesionales del sistema de salud.
“Todos salen de su tiempo para enseñarnos cosas, incluso quienes no están directamente a cargo nuestro. Eso motiva mucho. Los residentes también nos enseñan y acompañan porque se ven reflejados en nosotros”, señaló.
Entre los momentos más significativos de su paso por la Facultad recordó las prácticas junto a la docente Miriam, quien la ayudó a repensar procedimientos que creía completamente incorporados.
“Había cosas que yo hacía de manera automática y creía que estaban bien, pero aprendí que siempre hay que volver a los libros y revisar los conocimientos. Fue un choque muy positivo porque entendí que uno nunca deja de aprender”, expresó.
Más allá de lo académico, Camila destacó el impacto emocional y cultural que significó vivir esta experiencia lejos de su familia y de su país. “Antes de venir tenía mucho miedo. Pensaba: ‘¿Y si sale mal?’. Pero después me dije: ‘¿Y si sale bien?’. Y salió increíble. Siempre es bueno arriesgarse”, reflexionó.
Durante su estadía descubrió costumbres argentinas que la sorprendieron y conquistaron: las reuniones en los parques, el mate compartido, las celebraciones de recibida y la calidez de las personas.
“El argentino es muy alegre. Siempre están juntos, riéndose, compartiendo. Me llamó mucho la atención el amor que tienen por su país, el orgullo con el que muestran su bandera y sus costumbres”, contó.
También hubo lugar para los favoritos gastronómicos y los rincones de la ciudad que quedarán en su memoria: “Me encantó el choripán, el alfajor Rasta y una pizzería que se llama Raíces. Tiene una vibra muy argentina”.
Al hacer un balance de la experiencia, Camila no dudó en enumerar todo lo que se lleva de regreso a Colombia: “Me llevo muchísimo conocimiento, amigos, cariño y amor por una patria que no es la mía, pero que es imposible no querer cuando la conocés”.
Y ante la pregunta de si volvería a elegir esta experiencia, respondió sin dudar: “Sí, cien por ciento. Si pudiera hablar con la Camila que estaba nerviosa antes de viajar, le diría: tranquila, lo vas a pasar increíble y no te vas a arrepentir”.