En medio de la conciliación obligatoria que impusieron el Gobierno nacional y el de la provincia de Buenos Aires y que la empresa Fate anunció que acatará, los trabajadores despedidos denuncian este viernes que no pudieron entrar a la planta de San Fernando para retomar sus actividades.
En el marco del conflicto que se desató tras el anuncio de la compañía de cerrar definitivamente, los operarios que debían reincorporarse tras el receso de vacaciones se presentaron en la planta, pero no pudieron ingresar. Así lo hizo saber el titular del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna), Alejandro Crespo.
“Los que tenían que presentarse a trabajar hoy vinieron y lo que encontraron fue un candado cuando la fábrica dijo que está dispuesta a cumplir con la conciliación. La puerta está cerrada”, expresó el gremialista desde el lugar. Luego, aseguró que los empleados no se van a ir del predio. “Si nos vamos de la fábrica, ¿qué va a ocurrir? Acá estamos defendiendo puestos de trabajo porque te vas de vacaciones, volvés y te encontrás con un candado", se quejó Crespo.
En este sentido, reclamó que Fate les dé tareas en cumplimiento de la conciliación a la que se comprometió. “Tiene que haber claramente una propuesta de continuidad laboral. Le pedimos al Gobierno provincial, al nacional, a la empresa, y a los dueños de la planta que pongan un proyecto de continuidad laboral de las 1000 familias”, manifestó.
El jueves, a través de un comunicado interno, la empresa había informado “que una vez verificadas las condiciones técnicas y de seguridad imprescindibles en la planta industrial, la empresa -como siempre en su historia- hará efectivos los términos de la conciliación obligatoria dispuesta por las autoridades”.
Cómo sigue el conflicto de Fate
La conciliación suspende por quince días las más de 900 desvinculaciones y retrotrae la situación para que las partes encuentren caminos para “promover una solución pacífica y legal al conflicto”. Durante el tiempo de negociación, el gremio no podrá realizar medidas de fuerza y los empresarios deberán reincorporar temporalmente a los cesanteados.
El cierre de la empresa con más de 80 años de historia, no solo impacta en los operarios sino también en las familias del barrio que viven de la fábrica y toda la cadena productiva que se desprende del funcionamiento de la planta.
"Nos van a sacar muertos de la planta, no tenemos nada que perder", dijo Sebastián Tesoro, trabajador despedido, y señaló que "no hay ninguna seguridad" de que conserven su puesto si "retiran la permanencia".
Por ello los trabajadores insisten en que se van a quedar en la planta a la espera de que avance la negociación, pese a que desde la empresa aseguraron que el cierre es definitivo y que se pagarán todas las deudas a la red de proveedores y las indemnizaciones a los despedidos. (DIB)