Martes 28 de Junio 2022 - 9:02hs
Martes 28 de Junio 2022 - 9:02hs
Olavarría

Confirmaron el procesamiento de un policía por vender cocaína en Olavarría

El efectivo, que ahora está bajo prisión preventiva, se desempeñaba en la Sub DDI de Azul. Según las investigaciones, el efectivo entregaba la droga a su cómplice y este último se encargaba de venderla a los consumidores.

 

Desde la Cámara Federal de Apelaciones de Mar del Plata confirmaron el procesamiento de un policía de Azul por venta de drogas.

 

Más precisamente, el efectivo prestaba servicios en la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) del Tráfico de Drogas Ilícitas de la vecina localidad, aunque luego de haber sido acusado como autor de dicho delito, el mismo fue pasado a “disponibilidad”, según informaron fuentes oficiales.

 

El policía, que ahora se encuentra en prisión preventiva, deberá enfrentar de del delito por “comercio de estupefacientes reiterado y agravado por ser justamente funcionario público encargado de prevenir y perseguir los delitos previstos en la ley de drogas N° 23.737”.

 

La investigación se inició a partir de la certificación de la declaración de un testigo de identidad reservada, quien aportó información bajo el instituto previsto por el artículo 41 del Código Penal, y fue derivada al Ministerio Público Fiscal.

 

De esta manera, a partir de las directivas del fiscal federal de Azul Santiago Eyherabide, -y con la participación de la auxiliar fiscal María José Buglione-, “se realizaron diversas tareas investigativas y se recibieron informes que permitieron dar cuerpo a la hipótesis de la acusación”.

La acusación que recae sobre el policía es de “haber comercializado cocaína en Olavarría y zonas aledañas” por medio de una persona -que sería el testigo de identidad reservada.

 

Tales hechos se habrían dado por lo menos entre enero y diciembre de 2018.

 

De acuerdo con la investigación, el acusado “entregaba al testigo el material estupefaciente, y este último se encargaba de venderla a consumidores, previa comunicación para pactar precio y lugar de entrega”.

 

Luego de eso, esta persona “llevaba el dinero recaudado, generalmente a la vivienda del policía”.

 

Como agravante, la Fiscalía Federal de Azul reparó en que, en su calidad de integrante de la DDI Drogas Ilícitas, el imputado brindaba protección al ahora testigo de identidad reservada y que, para eso, le entregó un handy sintonizado en la frecuencia policial de la ciudad.

 

 Según la valoración que hicieron los magistrados de la Cámara Federal, con el aparato “se podían detectar posibles obstáculos o alertas que impidieran o pusieren en riesgo el plan criminal”.

 

 Tanto para la fiscalía de instrucción como para el juez de primera instancia Gabriel Di Giulio y el fiscal de la Cámara Federal de Apelaciones Daniel Adler, una de las pruebas centrales y que aporta información contundente a la causa tiene que ver con los mensajes de Whatsapp intercambiados entre el acusado y el testigo, que “echarían por tierra el argumento de la defensa del policía”.

 

“Las conversaciones estudiadas permiten validar la hipótesis inicial investigada, pues se dimana que existe una habitualidad en las comunicaciones que realizaban el testigo de identidad reservada con el imputado, a más que las mismas se habían pergeñado durante un largo tiempo. Incluso, si bien el imputado en su declaración afirma que resulta difícil de imaginar que pueda hallarse una conversación entre los mencionados en la cual se haga referencia alguna al comercio de estupefacientes, lo cierto es que del contenido de las mismas se cuenta con múltiples indicios que invitan a validar las conjeturas sobre las que se construye el reproche al procesado”, sostuvieron desde la Cámara.

 

En este sentido, los camaristas citaron al representante del MPF, quien refirió que “los mensajes de texto, tal como ya había relatado el testigo de identidad reservada, exponen que entre enero y diciembre de 2018, el acusado se comunicaba con el nombrado respecto a pagos e intercambio de mercadería, para lo cual utilizaban un lenguaje encriptado, procurando disimular el contenido de las conversaciones”.

 

En base a los análisis de dichas conversaciones, los letrados, por ejemplo, concluyeron que la palabra “cheques” -muy recurrente en los intercambios- era el código para referirse, en realidad, a los estupefacientes. Así, por ejemplo, se habla de “2 cheques individuales” que el testigo le mandaba al imputado.

 

En fecha 6 de mayo 2018, el imputado le dice al testigo que necesita ¨cheque de veite¨, a los que el testigo le pregunta ¨¿de 5?¨, y el imputado le responde ¨si si de 5¨. Se corrige entonces que el interlocutor, que, según se infiere, estaría solicitando veinte gramos de cocaína fraccionada en dosis de 5 gramos,

Compartirla

Notas Relacionadas

Deja tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento. Leer más.