Uno de los cuadros más famosos de la historia del arte fue víctima de un ataque en la mañana de este viernes en la National Gallery de Londres. Se trata de “Los Girasoles”, de Van Gogh que terminó enchastrado de sopa de tomate que dos manifestantes ecologistas le arrojaron a modo de protesta.
El hecho, que conmocionó la capital inglesa, tuvo como objetivo, efectivamente, llamar la atención sobre un reclamo que muchos activistas y organizaciones británicas están intentando difundir.
Luego de arrojar sopa sobre el cuadro, una obra del año 1888, ambos manifestantes se “pegaron” a la pared de la galería debajo del cuadro.
“¿Vale más el arte que la vida? ¿Más que comida? ¿Más que justicia? La crisis del costo de vida y la crisis climática está impulsada por el petróleo y el gas”, postearon los dos activistas en sus redes sociales.
Pocas horas después el grupo Just Stop Oil anunció que dos de sus activistas habían entrado a la sala 43 de la galería de Trafalgar Square a las 11 -hora de Inglaterra- y arrojaron dos latas de sopa de la marca Heinz sobre el lienzo para exigir que el gobierno británico detenga todos los nuevos proyectos de petróleo y gas.
Inmediatamente después de la manifestación, el personal de seguridad del museo evacuó enseguida a los visitantes y llamó a la policía. Los jóvenes fueron arrestados. Scotland Yard anunció posteriormente haber detenido a dos personas acusadas de “daños criminales”.
El ataque de la pintura a modo de reclamo se da en el marco de los duros cuestionamiento a las decisiones políticas, económicas y medioambientales, la nueva primera ministra conservadora británica, Liz Truss, nombrada hace un mes como sucesora de Boris Johnson, quien dos días después de su nombramiento anunció el levantamiento de una moratoria a la fractura hidráulica en el Reino Unido.
Además de permitir este controvertido método de extracción de combustibles fósiles –que daña terriblemente el medio ambiente y que estaba hasta ahora prohibido en el país- Truss anunció también un incremento de las licencias para la extracción de petróleo y gas en el Mar del Norte, como medida para luchar contra la crisis energética.
Un comunicado oficial del museo publicado horas después de suceso confirmó que de todos modos la pintura resulto “ilesa” y que los daños “fueron menores”. La obra de arte, una de cinco versiones que existen de uno de los motivos más célebres del mundo, está protegida por una lámina de vidrio. (DIB)
