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Olavarría
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Empezó por Olavarría, pero tiene pensado llegar hasta Alaska: la historia de Diego, el “tatuador solidario”

Ganador de dos Martín Fierro y con una fuerte vocación social, Diego Starópoli tatuó a la mayoría de las celebrities y grandes rockeros argentinos, pero su movida solidaria lo trajo hasta Olavarría, desde donde comenzará con su familia un largo viaje por todo el continente ayudando con su arte a las mujeres que padecen o padecieron cáncer de mamas o violencia de género. Infoeme compartió un almuerzo con esta particular familia que desde ahora vivirá en tránsito continuo.

 

En el primer día de lo que será un viaje que unirá Villa Lugano con Alaska, Diego Starópoli se muestra muy seguro de lo que eligió -o le tocó- ser: “nací tatuador y moriré tatuador”, afirma.

 

Este domingo salió junto a su familia de Villa Lugano, en donde viven, y paró en Olavarría: el primer lugar fijado en un itinerario que incluye más de 14 países que tiene planeado recorrer con una iniciativa solidaria que comenzó algunos años atrás.

 

Diego Starópoli es el dueño de “Mandinga Tattoo”, un reconocido local de tatuajes que ya cuenta con 28 años en el rubro y que goza de una amplia valoración en el área: por él han pasado desde Carmen Barbieri y Coco Sily hasta futbolistas como Lautaro Martínez o Marcos Acuña. Aparte de eso, Starópoli es uno de los tatuadores favoritos de muchas personalidades de la música: La Renga, Callejeros, Kapanga, Los Piojos, Los Cadillacs, Abel Pintos, Axel, las Pastillas… Todos pasaron por sus manos.

 

Aunque, según cuenta, desde siempre soñó con viajar por América, fue una iniciativa solidaria la que lo hizo emprender definitivamente el viaje con su mujer y sus dos hijos.

 

 

Hace 8 años empecé a tatuar gratuitamente a mujeres que padecen cáncer de mamas, a raíz de que prácticamente todas las mujeres de mi familia lo padecieron, y al día de hoy ya llevamos 1.700 mujeres tatuadas”, contó Starópoli a Infoeme en el idílico paisaje de la Isla, en donde decidió instalarse en su corto paso por la ciudad.

 

Su labor para con la causa lo llevó a dedicarse a la reconstrucción de heridas mamarias, y de esa manera tatuó el pezón y la aureola mamaría a casi dos mil mujeres que lo habían perdido después de tener que ser tratadas quirúrgicamente por la enfermedad.

 

“Olavarría es un lugar al que queremos mucho porque tenemos gente muy amiga, y por eso lo elegimos como primer destino”

 

Poco a poco su asistencia se fue ampliando, y desde hace dos años atrás comenzó a tatuar -también de forma gratuita- a mujeres que padecieron quemaduras por violencia de género o víctimas de terribles accidentes.

 

Son tatuajes que por lo general llevan meses, a veces años, y nos fuimos dedicando a eso como parte de nuestra iniciativa solidaria, que cada vez fue tomando más dimensiones: terminamos haciendo un consultorio, en San Telmo, en el que atendemos gratis y asistimos en todo lo relacionado con el cáncer de mamas. En el último tiempo llevamos atendidas 230 mujeres”, relató el artista, quien ha hecho de los tatuajes no sólo una movida solitaria o una profesión, sino también un estilo de vida.

 

 

Elizabeth, su mujer, dejó de ejercer como abogada para dedicarse por completo al estudio de tatuajes familiar y a formar parte activa del proyecto, al igual que sus dos hijos - Iván, de 17 años, y Thiago, de 12- que están tan insertos en el proyecto como su padre. Los cuatro emprendieron este domingo, en su motorhome, el viaje que los llevará de Olavarría -el primer destino que eligieron- hasta Ushuaia, donde Diego estará tatuando a 20 mujeres que padecen la enfermedad.

 

Olavarría es un lugar al que queremos mucho porque tenemos gente muy amiga, y por eso lo elegimos como primer destino. Hoy a la tarde partimos para Ushuaia, de ahí subimos hasta Calafate, después Bariloche, donde volvemos a tatuar, y después pasamos a Santiago de Chile”, explicó el tatuador, cuyo itinerario posterior continúa por Lima (Perú), Quito (Ecuador), Colombia, Estados Unidos, Canadá, y la posibilidad de llegar hasta Alaska. Es un largo viaje que según sus cálculos les llevará alrededor de un año y que realizarán en el imponente vehículo al que equiparon especialmente para eso: con cuchetas, mesas, mesada, asientos, baño y diferentes depósitos, parece contar con todo lo necesario para una odisea semejante.

 

Aparte de las que ya tatuó hasta el momento, durante el recorrido Diego planea tatuar de manera gratuita a unas 300 mujeres que sufrieron mastectomías y, aparte de eso, intentará dejar “semillas” como para que la iniciativa pueda mantenerse en pie una vez que ellos se hayan ido: “embajadores” que se copen y continúen con la labor en cada uno de los lugares por donde pasen.

 

“Ganamos nuestro segundo Martín Fierro como el mejor programa de cable, lo que fue una gran alegría. El programa se llama ¨Mandinga Tatoos” y lo conduce Lourdes, la ex cantante de Bandana”

 

El artista, que comenzó a tatuar en la década del 90, llegó a realizar dos grandes exposiciones en donde mostró el trabajo que había hecho en los cuerpos de diferentes mujeres que padecieron violencia de género o atravesaron el cáncer de mamas.

 

Algunas de esas imágenes los acompañaran en esta travesía, ya que la familia viaja con diferentes banners de 1,90 por 90 en donde pueden verse muestras fotográficas de alguna de las mujeres que pasaron por su aguja: se trata de 20 retratos de diversas mujeres que habían sufrido fuertes quemaduras y que hoy están todas tatuadas. La muestra se llama “Los Félix de Mandinga”, y se presentó en Buenos Aires hace menos de un mes atrás con una gran convocatoria de público.

 

Otra de las muestras que realizó Diego tiene por nombre “Indelebles”, y muestra a diferentes mujeres a las que él y su equipo le reconstruyeron las heridas mamarias con su arte.

 

Esas muestras fotográficas las vamos a estar presentando en la mayoría de los países en donde entremos y en donde yo, obviamente, también voy a estar tatuando”, contó.

 

Su paso por Olavarría -el principio de su itinerario- no fue la excepción: la familia paró en La Isla y se reunió con las mujeres de Ola Rosa, una organización de diversas mujeres olavarrienses que padecen o padecieron cáncer y se dedican a fomentar la prevención y la concientización sobre los peligros de esta enfermedad.

 

 

Según contó Laura, una de sus referentes, el grupo se conformó como un grupo de remo que ha servido para apoyarse mutuamente y trabajar en post de la concientización sobre un tema tan delicado -y muchas veces ignorado- como lo es el del cáncer de mamas. Muchas de ellas viajaron a Buenos Aires y fueron asistidas por Diego, que se dedicó a tatuar las heridas mamarias producto de los tratamientos a los que se expusieron a partir de su padecimiento.

 

En el mediodía de este lunes, varias de “las chicas” de Ola Rosa recibieron a Diego y su familia y disfrutaron de un almuerzo que sirvió de escenario para que el artista realice el primer tatuaje de su itinerario: se trató del famoso “lazo rosa” -emblema de la prevención contra esta enfermedad- que Diego tatuó en la espalda de Laura, una de las referentes del grupo.

 

 

Visiblemente emocionada -y como parte de un proceso que llevó años- la olavarriense se decidió a registrar en su piel el símbolo que insiste en la importancia de fomentar la concientización, el cuidado y la educación en lo relacionado a una enfermedad que sufren millones de personas en todo el mundo.

 

“A muchas de las chicas de Ola Rosa ya las tatuamos, son un grupo de mujeres que tienen su club de remo y son todas sobrevivientes de cáncer de mamas, ellas se fueron a tatuar a Buenos Aires, y cuando se enteraron que pasábamos por Olavarría, coordinamos un encuentro acá”, precisó el tatuador que, aparte de todo esto, hace un mes y medio atrás ganó su segundo Martín Fierro por el programa de televisión que ideó para difundir su trabajo.

 

 

Ganamos nuestro segundo Martín Fierro como el mejor programa de cable, lo que fue una gran alegría. El programa se llama ¨Mandinga Tatoos” y lo conduce Lourdes, la ex cantante de Bandana, y lo que hagamos en este viaje también lo vamos a registrar y con todo ese material vamos a hacer “Mandinga por América”, que primero lo vamos a subir a Youtube y después también va a salir como programa de televisión”, explicó la familia.

 

 

Todavía es mucho lo que le queda por vivir a Diego, Elizabeth, Iván y Thiago, que hoy disfrutaron de la primer “parada” de su viaje. Para mañana ya se van a encontrar en el Sur del país y, un tiempo después, ya piensan cruzar la frontera. El afán primario es que los “tatuajes solidarios”, que de alguna forma son el verdadero motos de la odisea, ayuden a concientizar a favor de la prevención del cáncer de mamas, en contra de la violencia de género y que pueda ayudar, también, a la gente que ha sufrido quemaduras de todo tipo. Algunos ya tienen nombre y apellido, como un joven en Chile que los espera para tatuarse después de haberse quemado los dos brazos en la explosión de una cantera, o una joven de Chicago que también terminó con más del 50 por ciento de su cuerpo quemado en un accidente, pero habrá otros, seguramente muchos otros, a los que se los encontrarán en el camino, en la casualidad y el azar del propio viaje. Mientras tanto, la familia seguirá uniendo dos de sus más grande pasiones: los tatuajes y la solidaridad.

 

 

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