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“Reparación histórica” de jubilaciones, el nuevo intento de engaño en la ciudad

Los intentos de estafas bajo la modalidad del “cuento del tío” no se detienen en la ciudad y la región. El caso más reciente se registró esta tarde. La víctima fue contactada a su teléfono fijo y logró zafar del engaño gracias a la intervención de su hijo, quien a tiempo logró descubrir la maniobra. Se reitera el pedido de alerta a la comunidad.

Corralito, el depósito del Ingreso Familiar de Emergencia de Anses o la salida de circulación de billetes de diversa denominación. A ese listado ahora hay que sumarle uno nuevo, o más bien volver a incluir uno que parecía ya haber quedado fuera utilización, y es la denominada “reparación histórica” en el pago de jubilaciones. Esa fue la coartada que en las últimas horas se quiso utilizar para engañar a una mujer y su hijo, que fue quien tras algunos minutos de conversación pudo descubrir la maniobra.

 

Justamente este último fue quien habló con Infoeme y con lujo de detalles describió la conversación con los delincuentes, buscando de esa forma que la comunidad esté atenta y que corte la llamada si advierte algún punto en común con este relato. Todo sucedió alrededor de las 16 de este miércoles, cuando una mujer recibió un llamado a su teléfono fijo. Este siempre es uno de los puntos a tener en cuenta, ya que en la mayoría de los casos las víctimas son contactadas por esta vía.

 

 

El primero en hablar fue un tal Marcos Maximiliano González, un presunto trabajador de la Caja de Jubilación, quien le narró a la mujer que, como producto precisamente de la “reparación histórica”, le tenían que acreditar una suma de dinero superior a los 235 mil pesos. El dato llamativo, y por qué no preocupante, es que un integrante de esa familia había llevado a cabo una demanda por esta situación, algo que instala una pregunta que siempre merodea este tipo de casos, es si efectivamente cuentan con algún tipo de complicidad de terceros que facilitan esta información. Causalidad o casualidad, por ahora nadie lo ha sabido responder.

 

Retomando lo sucedido en la tarde de este martes, la presentación realizada por el presunto González fue la antesala de pasar a hablar con otro aparente funcionario de la Caja de Jubilados, más precisamente el abogado de esa entidad, Federico Cortés. La víctima tomó apunte de todo lo que le iban diciendo, inclusive de la matrícula que el abogado mencionó en su presentación. Para este entonces el hijo de la víctima ya era parte de la comunicación, ya que su madre se vio apabullada de tanto nombre y cifras.

 

 

Cortés, o cual fuese su real identidad, ratificó lo dicho por su cómplice y narró que para concretar el depósito del dinero uno de ellos iba a tener que concurrir a un cajero automático, otro aspecto a enumerar para descubrir el engaño, ya que si son parte de la entidad podrían hacerlo de manera directa. Lo concreto es que allí pidieron un teléfono celular, argumentando que de esa manera se los iba a poder guiar al momento de estar frente al cajero.

 

Aquí hay otra cuestión a tener en cuenta, y es el apuro en la concreción del trámite. A los delincuentes no les importa la cuarentena o el aislamiento obligatorio, ya que insisten en concretar la transacción en el mismo día, evitando con ello que las víctimas pudieran chequear o consultar lo que se les dice. La salida hacia el cajero la explican por la entrega de un comprobante, que luego junto a otra información y documentación, debería ser presentado días después en la Anses.

 

 

Un tercer actor aparece aquí, como si ya no bastaran los mencionados. Es más, también se cita al Banco Central. La alusión va hacia un tal Sebastián Martínez, otro nombre a agendar, quien sería la persona que guiaría la última parte del trámite. La búsqueda de estos nombres o antecedentes permite encontrar un caso de idénticas características a mediados del año pasado en la ciudad de Coronel Pringles. Lo relevante aquí es que la victima le narró “esta coincidencia” a los delincuentes y ese fue el final de la comunicación.

 

Como conclusión, se ruega cortar automáticamente llamadas de este estilo y tener siempre presente que entidades bancarias u organismos del Estado jamás pedirán información personal vía telefónica. Ante cualquier duda se ruega contactar a las vías oficiales de cada una de estas entidades o, directamente, al servicio de emergencia policial (911).

 

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