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El temazcal es una práctica que se remonta a cientos de años, originaria de tribus del norte de Centroamérica y del sur de Norteamérica, donde aún se realiza. En los últimos años, se ha expandido su fama y durante el fin de semana pasado se hicieron varios temazcales en nuestra Ciudad.
El nombre proviene de temaz, baño de vapor y calli, casa. Y de esa manera también se designa a la choza o carpa donde se concreta la ceremonia.
Hipólito Irepan Villa, viajó especialmente desde México a Olavarría para compartir su sabiduría y experiencias. Es un médico tradicional purepecha (indígena de Michoacan) –como le gusta presentarse- y es el guardián de la tradición.
La ceremonia
El temazcal comienza cuando se enciende el fuego para calentar a las “abuelitas”, piedras volcánicas, durante unas tres horas. Allí se colocan los leños a los cuatro rumbos, sostén de estas piedras en las que se reconocen las imágenes de la maternidad y de la medicina. Las piedras se calentarán al rojo blanco para producir el vapor con un vertido de agua o tizanas de plantas medicinales.
El improvisado temascal en Olavarría, originalmente los hacían de piel de búfalo.
Una vez listos los asistentes al temazcal -15 personas como máximo- se realiza un agradecimiento alrededor del fuego. En este paso, Hipólito recordó a los ancestros, autores de la tradición y nuestros orígenes, al sol, al agua, al viento, al cielo y a la tierra.
Luego, todos los participantes ingresan al temascal, una carpa circular con un pozo de unos 20 centímetros de profundidad en la tierra ubicado en el centro. Todos se ubican alrededor del pozo para dar paso al ingreso de las primeras piedras con las que realiza la primera puerta que dura alrededor de diez minutos.
La ceremonia se mide según la cantidad de puertas: en total son siete, pero para los principiantes se recomienda comenzar con cuatro.
Durante los primeros diez minutos se arrojan hojas y agua sobre las piedras para expandir el calor a través del vapor. Pasado el tiempo se abre la puerta para que salga todo el aire caliente, refrescando y permitiendo que entre aire nuevo y frío.
Durante cada puerta, las piedras se van renovando y el calor se intensifica con más vapor hasta alcanzar altísimas temperaturas. Cada vez que se abre, los asistentes reciben agua para beber y para mojarse el cuerpo, y lograr refrescarse después de haber sudado por cada poro de la piel.
La sensación es tan extenuante que no queda más que relajarse y dejarse llevar en esa ceremonia que, en uno de sus aspectos, busca llevarnos a revivir la protección y contención de la vida intrauterina. En este sentido, además de los beneficios para la salud física, el temascal es una invitación a renacer y cada puerta es la oportunidad para dejar salir las “toxinas” que ocupan la mente y liberarse de las emociones. De esta manera, se recomienda el temascal para los momentos de estrés.
Al finalizar la última puerta, se recomienda darse un duchazo en agua fría para terminar de sacar del cuerpo todos los restos de sudor, cerrar nuevamente los poros y extraer el calor de los órganos.
Terapia poderosa
El temazcal es una terapia poderosa en el tratamiento de muchas enfermedades y dolencias. Es utilizado para mujeres en cuanto a problemas de menstruación, infertilidad, embarazo y parto.
En los casos de patologías serias, se requirió para obtener resultados positivos, una serie de baños. En estos casos, conjuntamente con el té de las plantas medicinales que se inhalan en el baño, se prepara una infusión para ser tomadas por el paciente entre los baños. Además se utilizan terapias alternas –como masajes- dependiendo del tipo de padecimiento.
Ceremonia de invocación a los siete rumbos: aquí invocando al sur, el agua.
Los beneficios del temazcal se extienden a dolores reumáticos, artríticos, hepáticos, del sistema nervioso, problemas digestivos, de mala circulación, problemas pulmonares y bronquiales así como trastornos glandulares. Por sus características, resulta uno de los métodos más eficaces para estimular los órganos internos, limpiar y sacar de nuestro cuerpo una gran cantidad de toxinas.
Funciona como un lavado sanguíneo al limpiar la sangre de impurezas, estimula las glándulas sudoríficas, el sistema circulatorio y mejora deficiencias cardiovasculares. Elimina migrañas gracias al efecto estimulador de la circulación.
Limpia totalmente los senos nasales y paranasales gracias al efecto del calor y por la inhaloterapia con lo que alivia casos de sinusitis, catarros, asma, bronquitis y enfisemas.
Por sus efectos relajantes, combate el insomnio, dinamiza y mejora los procesos mentales. El calor recibido ayuda a la eliminación de grasas y por medio del sudor se sacan del organismo elementos dañinos como ácido úrico, colesterol, triglicéridos y calcio metastático. De esta manera, colabora en el tratamiento de la obesidad y de envejecimiento prematuro de la piel.
Los bebés de temazcal
Existen numerosos casos de "Bebés de Temazcal" que han nacido de mujeres que utilizaron el baño de sudor para tratar de conseguir embarazarse.
También se usa durante el embarazo y en el alumbramiento, aunque en esta oportunidad, no se hace tan. El terapeuta controla la temperatura cuidando que no pase de 40° grados, y mantiene a la paciente a nivel del suelo, donde la temperatura es menor. Esta clase se denomina temazcal cálido y asiste además una partera tradicional. La calidez ayuda en la labor de parto y el bebé nace en un ambiente que no es diferente al de donde viene.
Hipólito agradeció su oportunidad de visitar Olavarría.
Durante el embarazo, se pueden aplicar masajes dentro del baño aprovechando la relajación muscular producida por el calor, con el propósito de manipular externamente al feto que esté en una posición mala o que ocasione malestar en la madre. El baño caliente puede usarse para facilitar nacimientos lentos. Ayuda a que la pérdida de sangre sea menor después del nacimiento.
Más datos
Los numerosos beneficios del temazcal, sus características y su historia, pueden conocerse en http://www.temazcalpulli.3a2.com/