La Nonna del vóleibol argentino y vecina de la presidenta

Por Redacción

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Daniel Lovano / Infoeme.com

Alicia rompe con todos los moldes. Cuando en el deporte profesional se busca a los entrenadores cada vez más jóvenes y hasta la prensa ingresa en el jueguito de que la sabiduría tiene fecha de vencimiento, ella a los 75 años (24-08-35) demuestra que el almanaque es sólo un contrapeso para aquellos que así lo quieren.

Alicia Caporali de Casamiquela, la entrenadora de Gimnasia y Esgrima La Plata, es una mujer de vóleibol dentro de una familia que lleva este deporte en la sangre. Su esposo fue dirigente “tripero”, presidente de la Federación Metropolitana y tuvo un interinato como titular de la Confederación Argentina, y sus dos hijos lo jugaron.

Docente toda su vida, inspectora general de educación, abuela de una nieta que tiene 12 años (“que no hace voley; en casa de herrero cuchillo de palo” lamentó con gracia), ciudadana ilustre de La Plata, se definió parte de “una familia típica; mi marido dirigente de voley, yo entrenadora, mis hijos jugadores. Hoy el varón es entrenador y árbitro internacional y mi hija entrenadora. Así que en mi casa se respira voley y se discute por el voley”.

“Olavarría me gusta todo. Si bien no tengo familiares he ido muchas veces para allá desde la época que Racing jugaba la Liga Argentina, y también en la Liga universitaria. Como todo equipo que tiene atrás una hinchada de fútbol, recuerdo que aquello era muy pasional, como sucede con Gimnasia. Pero guarda que es bueno lo que tienen ustedes ahora; es un público muy constante, muy activo, muy sanguíneo. Algo normal en Gimnasia, en Bell Ville, pero no en el resto de los equipos” comentó.



Del “Manolio” se fue con sensaciones que antes no había tenido en Olavarría, por los gritos discriminatorios que recibió una de sus jugadoras. “Los escuché, claro que los escuché. Yo hubiese establecido un contacto con los dirigentes locales para aplacar esos gritos denigrantes. Cada uno es libre de hacer sus cosas y ella como jugadora se comportó espectacularmente bien. Me pareció que esos gritos no concordaban con el comportamiento de resto del público. Es la primera vez que nos sucede algo así en un partido de voley” lamentó.

“¡Uyyy, de mi vida querés hablar!”, exclamó con su voz dulce. “Con el voley me involucré cuando lo jugué como colegial; después llamaron de Gimnasia al equipo del Normal 1 –que era donde yo estudiaba- para jugar un torneo y varias nos quedamos. Jugué en primera, después me casé, tuve mis hijos, me retiré de voley y volví en 1970 para reemplazar a un entrenador que se había ido a Buenos Aires” recordó.

Fue entrenadora de las triperas hasta 1975. “Nacieron mis hijos; me dediqué a ser mamá, esposa, estuve 10 años fuera de los entrenamientos, pero dentro del voley porque mis hijos empezaron a jugar. Por deseo personal me fui perfeccionando con la intención de ayudar, y volví en el 85 para suplir a un entrenador que se había retirado, en una situación fea de Gimnasia, porque hacía mucho tiempo que estaba peleando el descenso en la Liga Metrolitana”, agregó.

Y mal no le fue, ni se volvió a ir. En estos 26 años ganó siete títulos entre metropolitanos y de la Liga Argentina, y llegó con Gimnasia a otras seis finales. “Cuando yo empecé el deporte femenino era mirado medio de costado. En realidad el deporte de la mujer siempre estuvo en un segundo plano en el país; dos o tres escalones más abajo que el de los hombres; y yo soy una persona que piensa que la mujer está escalonando en todos los sentidos, y está tomando un espacio que creo que es el que merece. Mi lucha es dejar de lado el machismo, para que la mujer se pueda expresar a través del deporte” afirmó.

Muchas veces se ha dicho, desde el desconocimiento, que los entrenadores veteranos no pueden sostener la brecha generacional que los separa de los deportistas de elite. Un discurso que hizo furor cuando Alfil Basile estuvo en la selección de la AFA. “De ninguna manera hay una brecha generacional. La brecha generacional se hace en tanto el que esté al frente de un grupo no se aggiorne, no crezca. A ver… yo creo que la vida es una enseñanza permanente y uno va creciendo como entrenador y como persona. No importa la edad. Los entrenadores de cualquier deporte tenemos la obligación moral de ser formadores, y esa es mi prédica constante” opinó.

Alicia fue contundente para explicar este formidable ejemplo de vigencia y vitalidad para estar al frente de una disciplina que en su club mueve casi doscientas cincuenta jugadoras entre la escuelita y la elite. “¿Será genético? Tengo a cargo todo el voley, hay mucha gente en Gimnasia alrededor de este deporte; somos 10 los entrenadores y hemos armado una base muy grande. Tengo ganas de seguir y la inquietud de hacerlo. El día que me sienta cansada, o pierda interés por algún jugador, por alguna nenita o por algún partido me parece que será el momento de dejar” explicó.

“El voley de Gimnasia no es una isla dentro del club, y tampoco creo que deba serlo. Me parece que todos debemos respetar a la institución; puede ser que cuando los problemas económicos son tantos, uno debe salir a buscar los recursos por otro lado como para seguir manteniéndonos. No todos los presidentes, ni todos lo políticos deportivos tienen consideración con el deporte femenino. Soy una entrenadora de un club de fútbol y el fútbol está por encima de todo, pero estoy convencida de que hay que luchar por todos los deportes”.

Gimnasia tiene hoy una hincha célebre: Ofelia Wilhelm, una mujer que ha recorrido casi tanta vida como Alicia, y además es la madre de la presidenta de la Nación, otra “tripera” declarada. “La presidenta es gimnasista. Ellos vivían a la vuelta de mi casa; los fondos de su casa tocaban con los fondos de mi casa y cuando mi marido fue director de rentas de la provincia de Buenos Aires, la mamá de la presidenta era empleada de mi marido. Siempre tuvimos buena relación; a Cristina no la veo desde muy joven, a la mamá mucho más seguido, y como mis padres tenían almacén y bar la señora Ofelia se abastecía en mi casa”.

“Seguramente la he visto hacer los mandados de trencitas en el almacén de mis padres, pero a eso ya no lo recuerdo” dijo antes de soltar una carcajada. “Volví a tener noticias de Cristina cuando era senadora y me gustaba escucharla. Me parece que ahora está volviendo a sus fuentes, que ahora es la Cristian auténtica y que sólo tiene capacidad sino la inteligencia suficiente como para seguir siendo presidenta. No la voté y esto no quiere decir que esté en contra. No lo hice porque no me gustaba su marido; veo que hoy es mucho mas genuina, mucho más parecida a la que yo conocí cuando era joven. ¿Si la voy a votar en octubre? Depende de muchas: qué diga las cosas que están mal, las que están bien y lo que va a proponer”.

A cada paso el deporte descubre personajes de una vida increíble. Alicia Caporali de Casamiquela es uno de ellosn Una bellísima historia personal y una encantadora forma de contarla.

SUS TÍTULOS
Como entrenadora de Gimnasia y Esgrima La Plata, Alicia Caporali de Casamiquela obtuvo el subcampeonato Metropolitano de los años 1971 y 1972; campeonato juvenil Metropolitano años 1970/75; tercer puesto en la Liga Argentina del año 1998/99; campeonato de la Liga Argentina de Clubes de Voleibol en 1999, 2000, 2001 y 2003; la Liga Metropolitana en 2000, 2001 y 2004; subcampeonato argentino de la Liga de Clubes en 2002 y 2005; segundo puesto en la Liga Metropolitana año 2002; Campeón Gran Prix Metropolitano Copa “Norma Rimoldi” en el 2005.