La culpa la tuvo Iñaki

Por Redacción

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Daniel Lovano / Infoeme.com.ar
Foto: Alejandro Casamayou

Lázaro Ramírez pensó que iba a sufrir desde afuera por una inoportuna lesión la semifinal del campeonato de la Uroba, pero la sufrió desde adentro como improvisado coach de Estudiantes, ante la ausencia de Fernando Reche.

Cuando enfrentó a los jugadores antes del calentamiento debió decirles que a Iñaki, el hijo el entrenador, se le había antojado llegar al mundo un par de días antes de lo previsto. “Nació un sábado porque es rugbier, y vino con una final bajo el brazo” bromeó.

“Entramos muy dormidos; nos costó en los primeros minutos, ellos nos presionaron con los fowards, no pudimos obtener la pelota y nos complicó. Cuando nos dimos cuenta que tenían el pack de fowards mucho más pesado, y empezamos a jugar la pelota por afuera ahí se abrió el partido” analizó Ramírez.

En ese momento de la charla pidió permiso para meterse en la ronda y hablarles a sus dirigidos; los mismo que durante toda la temporada han sido sus compañeros, para confesarles lo duro que fue sufrir desde el borde del campo de juego. “Cuando pudimos anotamos; ellos tiene un pack muy pesado, propusieron un juego muy aburrido, cerquita de la formación, pero se cansaron y ahí nosotros pudimos aprovechar” acotó.

“Este año, nos propusimos hacer una gran temporada desde un primer momento y se fue armado por distintas vías. La responsabilidad de cada uno en los entrenamientos, en el cuidado, ir al gimnasio. Hicimos una concentración en el Regimiento con un coach deportivo que vino desde Buenos Aires con el objetivo de fortalecernos de la cabeza y como grupo. El objetivo era éste” confesó Ramírez.

“Se dio de llegar invictos a la final, cosa que no esperábamos, que es una extra” concluyó Lázaro Ramírez, antes de asistir a un muy completo tercer tiempo.