La apuesta de Sierra Chica para volver a ser campeón

Por Redacción

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Daniel Lovano / Infoeme.com.ar
Fotos: Alejandro Casamayou

Todo ese tiempo transcurrido entre las interminables finales con Hinojo de 1976 y la consagración de 1993 pareció eterno para la gente de Sierra Chica, pero nunca nada es mucho en la espera del hincha.

Están a punto de cumplirse dos décadas sin campeonatos locales para los albiazules y quienes en un ámbito u otro vienen trabajando desde el retorno piensan que es tiempo de cortar la racha.



En ese sentido, como para que la reanudación del torneo local lo sorprenda con las mejores armas, el cuerpo técnico que encabeza Leandro Gisler comprometió a los dirigentes y al plantel sierrachiquense con una concentración de tres días en la quinta que perteneció al Banco de Olavarría, sobre la avenida Vezza D·Oglio, como corolario a esta mini pretemporada del receso invernal.

“Pensamos estar hasta el sábado a la tarde; vamos a dormir acá, vamos a comer acá y vamos a estar todos juntos. Programamos hacer un doble turno este jueves, un triple turno para el viernes y el sábado vamos a cerrar con entrenamientos mañana y tarde” explicó Gisler, DT de Sierra Chica.

El nexo para conseguir el predio fue Mario Doucede, canchero del club y casero en la quinta que ahora pertenece al Banco Provincia. “Yo siempre pensé que el fútbol tiene que ver mucho con lo grupal; cuando está mal el grupo es muy difícil conseguir objetivos. Cuando me tocó armar el equipo el año pasado traté de buscar buena gente, después surgió la pretemporada en Mar Chiquita y esos nueve días nos vinieron muy bien” contó.



“Acá los chicos se entrenan una hora y media, y hasta el otro día no se vuelven a ver. No hay chances de conversar, de hablar de fútbol, de compartir otros momentos fuera de la cancha, por eso trataba siempre de juntarlos durante la semana, con alguna comida o algo de eso. Seguro que hasta las 10 y pico los platos no iban a estar sobre la mesa, pero yo siempre los convocaba a las 7 de la tarde para que se genere una química entre ellos. Uno lleva el televisor, otro la play, tomamos mate, charlamos de fútbol y eso ayuda a fortalecer la convivencia” acotó.

Gastón Zalazar, el preparador físico, es el “cómplice” de Gisler en esta propuesta. “Hablamos de terminar la parte física, hacer unos complementos de pesas, táctico y trabajos con pelota, porque estamos a una semana y pico de arrancar. Lo único que lamento es no tener una buena cancha para poder jugar y hacer un amistoso el sábado a la tarde” confesó Gisler.

Ezequiel Motta (clase 94) y Martín Durán (clase ‘96) son dos juveniles que se sumaron a esta novedad para Sierra Chica. “Me hubiese gustado traer más pibes, cinco o seis, pero el lugar es chico. Estamos haciendo también algo de supervivencia, porque vamos a dormir en el piso, nos vamos a cocinar, a limpiar. Lamentablemente más de 20 jugadores no se podían traer” dijo.

Gisler subrayó que en Sierra Chica “se está haciendo un muy buen trabajo en divisiones inferiores; desacostumbrado para lo que fue siempre la historia de este club, y se nota en los resultados. Antes perdíamos 5-0 en Olavarría y nos volvíamos contentos, y ahora la cosa cambió”.



“En primera pasaba lo mismo; yo nunca pude ganarle a Racing en Olavarría, y el año pasado le ganamos 1-0, con muchos chicos libres, jugadores de la Lafio. El año pasado nosotros hicimos debutar a 14 pibes en primera división” precisó Gisler.

“Hoy tampoco es fácil jugar en primera división y nosotros hicimos muy buenos partidos con El Fortín, con Ferro, con Estudiantes. Sabemos los defectos que tenemos, pero el grupo está bien. Quiero hacer un buen papel en el torneo local; primero hay que ganarle a El Fortín, después a Loma Negra, después a Luján… si pensamos en algo más importante, nos confundimos” señaló el DT sierrachiquense.

“Los chicos me dicen que tenemos que ganar algo, pero en el fútbol las cosas no son sencillas; después perdemos un partido increíble en el último minuto, como con San Martín; fuimos más que Ferro con Rosales, los Janson, Zalazar y nos empataron, y las cosas se complican. Pero claro que todos queremos que Sierra Chica vuelva a salir campeón” analizó Gisler.

Se terminó la charla en la churrasquera de la quinta; Gisler supervisó visualmente algunos juegos de mesa (de esos que le gusta, para ayuda a armar el grupo) y salió con el profe Zalazar rumbo a esa cancha tan conocida por los bancarios olavarrienses de la década del 80, con la premisa de seguir sumando para que Sierra Chica pueda volver a corresponder como lo merece la fidelidad de su gente.