El calvario de Martín Miner llega a su fin

Por Redacción

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Daniel Lovano / Infoeme.com.ar

Las lesiones, ese trauma que vive en la cabeza de los deportistas, se ensañaron con Martín Miner en el último año de una forma que no tiene parangón en tiempos recientes.

El chico formado en las divisiones inferiores de Racing, que anduvo por Boca y Gimnasia de Comodoro en la elite del básquetbol nacional, regresó a mediados de 2010 para la Liga Nacional “B”.

Una rotura en los ligamentos cruzados no le dejó jugar un solo segundo; en medio de la última pretemporada sufrió la fractura de un dedo, y cuando ya pensaba en el primer partido oficial lo volvió a parar un esguince de tobillo.

Hoy Martín vive tal vez las horas más intensas de su carrera basquetbolística. El coah de Estudiantes “Toti” Ruiz le comunicó que será parte de la delegación que viajará a Moreno para jugar el domingo ante Sportivo Pilar y, si se dan las condiciones, tal vez volver a jugar.



“Es difícil manejar tanta ansiedad; quizás la lesión del tobillo fue por la misma ansiedad. Veía tan cerca del retorno y me esguincé. Quiero tomarlo con tranquilidad, ir paso a paso, no apurarme. Gracias a Dios tengo el apoyo de todos, y si me toca entrar el domingo hacer lo que me pide el entrenador” señaló.

“Siento algunas molestias en el tobillo, pero son normales. Me siento bien” comentó después Martín, feliz, porque pudo responder en la práctica de este jueves con la misma intensidad que sus compañeros.

“Un montón de veces me pregunté por qué todas a mí, pero mi familia, los amigos, mi novia, el cuerpo técnico y mis compañeros, los dirigentes se han portado bárbaro, y estuvieron permanentemente a mi lado, dándome fuerzas para no aflojar” destacó.

“Mis afectos más cercanos fueron los que más me tuvieron que soportar. Estaba mal por cualquier cosa, me las agarraba con ellos. Silvio Gatti (el kinesiólogo del plantel) también fue un apoyo importante, porque he pasado más tiempo en su consultorio que en mi casa (risas), pero son muchos los que me llenaron de afecto” subrayó.



Además de tanto tiempo sin jugar, sufrió esa primera temporada en la que Estudiantes estuvo siempre al borde de precipicio. “El año pasado sentía una mezcla de tristeza e impotencia por no poder ayudar a mis compañeros. Tampoco encontraba la forma de darles una mano desde afuera” comentó.

Este año es diferente. Martín Miner está ante la inminencia de sumarse a un equipo ganador, y puntero. “Vienen jugando muy bien los chicos, y espero adaptarme de la mejor manera. Fueron de menor a mayor y rompieron con la expectativa negativa de los amistosos. Mucha gente se había quedado con imagen de la temporada pasada, pero esto es otro campeonato, otro cuerpo técnico y otro equipo” comparó.

“Soy yo el que se tiene que adaptar a ellos –advirtió-. El equipo tiene un récord de 5-1 y no debe cambiar nada. Tengo cuatro partidos para ponerme en ritmo; si llego bien, y si no trataré de aprovechar el receso lo mejor posible. Me va a venir bien para seguir entrenando por mi cuenta”.

La última pregunta (¿cómo se inserta el mejor Miner en el equipo?) la respondió con cierto pudor. “Es una pregunta muy difícil de contestar. En este equipo hay roles definidos; cualquiera puede hacer puntos y atrás todos deben defender. Primero sacrificio en defensa, y adelante me caracterizo en meter de tres puntos. Lo está haciendo bien Juani Varas, aunque lo de él está más para la creación; lo mismo Franco (Rivero), pero sus virtudes son romper la primera línea y buscar el aro, o juntar gente y atacar. Lo mío es abrir las defensas con el tiro de tres puntos”.