Daniel Lovano / Infoeme.com.ar
Fotos: Alejandro Casamayou
Mientras los jugadores de Racing padecían la burla de algunos auxiliares de Santamarina, y pedían a gritos el agua caliente, Salvador Ragusa atendió a la prensa olavarriense en la puerta de un vestuario triste, pero orgulloso de lo que fue la última noche y la campaña chaira en el campeonato Argentino A.
“Creo que nosotros en el balance de los 180’ fuimos superiosísimos; los superamos como equipo, funcionamos como tal, por eso digo que este equipo ganó el campeonato del amor propio. Aún vencidos, aun contra un montón de adversidades, de parches, con la entrada de chicos, hemos representado muy bien al fútbol de Olavarría, y hemos jugado buen fútbol†destacó el DT rosarino.
“La palabra orgullo le queda chico a este plantel. Yo he dirigido a los equipos más grandes del interior del país, venir a Olavarría y encontrarse con estos jugadores; qué les puedo decir. Esta gente va a ser siempre ganadora; nosotros nos quedamos con once o doce jugadores, y hemos apostado a algunos chicos del club, que cuando entraron realmente demostraron toda su capacidad. Jugamos un clásico, y no nos pudieron ganar†acotó.
Aprovechó el relato para explicar la salida de Emiliano Piecenti, y en el medio le regaló un elogio al pibe surgidos de las divisiones inferiores de El Fortín: “El Conejo no estaba entero, por eso lo saqué; estaba con una molestia en los isquiotibiales. El ritmo de un Argentino A no es el mismo ritmo de un torneo local y lo sintió. Hay un delantero importantísimo en la zona para el futuro; tiene gol, es muy bueno técnicamente, ha aprendido a aguantar, y se ha sacado los dos cubitos de los huevos, y eso es muy importante. Lo vuelvo loco con eso; él sabe que yo lo quiero mucho y a mí no me sorprendieron estas dos actuacionesâ€.
También hubo para las miserias a las que apeló Santamarina cuando se vio superado. “Más allá de todo lo que hicieron al final del partido, lo importante es que nosotros demostramos que somos más que ellos. Jugamos contra un equipo que tiene el doble o el triple del presupuesto de Racing, con jugadores como Zárate que cobran 30 mil pesos por mes. Nosotros con contamos con uno de esos. Nos escondieron la pelota, hicieron tiempo, nos cortaron el agua caliente. No importa; hemos dejado la imagen de un equipo ganador†subrayó.
También habló de su futuro y la posible continuidad en Olavarría para la próxima temporada, que dejó atada a algunas cuestiones: “Siempre dan ganas de seguir; depende. Yo fui claro con los dirigentes, la prioridad la tiene Racing, aunque tengo dos propuestas de clubes muy importantes del Argentino A, pero me siento muy cómodo y si quieren hacer un club en serio, como están proyectando. Mañana entran con las máquinas en el predio, van a arreglar la cancha, van a traer ropa y elementos para hacer un fútbol profesional como se merece Olavarría. Acá estoy cómodo y la prioridad la tiene Racingâ€.
Escándalo tras el partido. Cuando los jugadores de Racing se aprestaban a meterse en el vestuario, tras el empate con Santamarina, fueron insultado por un grupo de jugadores locales que esperaban la habilitación de sector junto a la prensa de ambas ciudad.
El episodio no pasó a mayores, pero al cabo de media hora estuvo a punto de salirse todo de madre. Hartos de que no le conectaran el agua caliente, Valente primero y Torresagasti después salieron al pasillo de la zona de vestuarios para exigir el agua caliente.
Se presentaron como prensa de Santamarina, pero no se comportaron como tal. En medio de los disturbios provocaron a los jugadores de Racing en la puerta del vestuario visitante.
Cuando uno de los principales dirigentes de Santamarina, algunos mencionaron que se trataba de su presidente Bossio, metió un bocadillo desafortunado desató la ira del arquero chaira, contenido por fortuna gracias a la oportuna intervención del cuerpo de infantería.
En sector, donde tanto celo se pone habitualmente con la presencia de la prensa, estaba lleno de gente que nada tenía que hace en ese lugar. Varios aprovecharon la ocasión para insultar a los jugadores chairas detrás del vallado policial.
