Daniel Lovano / Infoeme.com.ar
La primera quincena de noviembre marcó una fecha histórica para el softbol argentino: la selección juvenil se consagró campeona del mundo tras ganarle la final 5 - 0 a Japón, con una descollante actuación del pitcher pampeano Heumul Mata.
Miembro de una familia que respira softbol, con dos hermanos integrantes de la selección mayor (uno de ellos considerado el mejor pitcher del mundo), Huemul mostrará la jerarquía de su brazo este fin de semana en los diamantes del Parque Carlos Guerrero.
Llegó a la redacción acompañado por su amigo Mariano De la Vega. “Ser campeón del mundo es un privilegio y además algo muy difícil en un deporte que no es popular en el país, que no tiene el apoyo de otros deportes, pero a pulmón y corazón se pueden conseguir las cosas†dijo.
“Fue un largo proceso de trabajo, durísimo. Hace tres años, a fines de 2009, los entrenadores hicieron un scouting por toda la Argentina, hasta que llegó el momento y dieron una lista definitiva†contó Huemul, para quien el momento más fuerte de su corta carrera supuso costos que no todos los jóvenes están dispuestos a pagar.
“Uno debe dejar a un lado familia, escuela, amigos. Es una decisión importante, más para mí que estoy tan lejos de los centros de este deporte, que son Buenos Aires y Entre Ríos; debía viajar constantemente desde La Pampa y perdí un año en la escuela. Al final terminé haciendo libre el Colegio. No es fácil, porque tengo poco tiempo para estudiar†confesó.
El hogar fue clave en la cuestión: “Mis dos hermanos son jugadores de selección mayor. El más grande -Lucas- es el mejor pitcher del mundo en la categoría mayor; juega una temporada en la Argentina y cuatro meses en los Estados Unidos†contó Huemul. “¿La pasión familiar? Nació de mis viejos y mis tíos, que arrancaron jugando cuando llegó el softbol a La Pampa y de tanto llevarnos a la cancha me empezó a gustar, hasta que me enganchéâ€.
Huemul espera que el Mundial le abra la puerta para una beca universitaria en los Estados Unidos. “Fue una experiencia increíble, más porque se jugó acá; tengo todo grabado en video. No fue casualidad; entrenamos para ganar el campeonato, más allá de la calidad de los rivales y la presencia de las potencias tradicionales de este deporte†apuntó.
La semifinales fue 12-0 y la final ante los japoneses 5-0, con partidos casi perfectos del chico pampeano. “Japón es una potencia, siempre estuvo arriba, y pelea los primeros puestos en todos los mundiales, tanto femenino como masculino, en mayores y juveniles†subrayó.
Su deseo es que para el softbol la consagración de los chicos signifique el definitivo espaldarazo en un contexto de lento crecimiento a nivel internacional. “Estoy convencido de que vamos a marcar un antes y un después en este deporte. Para nosotros es un aliciente para ocupar en un futuro no muy lejano el lugar de los mayores, y la dirigencia le está metiendo pilas, porque entienden que lo que hicimos nosotros se debe aprovechar para el despegue del softbol argentinoâ€.
