Sergio Hernández, con alma de bataraz

Por Redacción

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Cobertura: Jorge Scotton – Emilio Moriones

Decir que fue la primera nota en la que Sergio Hernández se olvidó casi por completo de los trofeos ganados hace más de una década con Estudiantes no estaría errado.

La charla del entrenador con Infoeme durante la fiesta del centenario fue espontánea, el deporte apenas se coló y se habló más de la vida, de los amigos y de las relaciones humanas en el club que de títulos y copas.

A Sergio se le han hecho infinidad de notas, pero ésta es diferente. Su primera sensación “es de mucha emoción” en una semana “de una adrenalina importante”, porque está en semifinales de la Liga Nacional con su equipo, Peñarol.

Por la misma adrenalina confesó “hacés todo a las apuradas, sabés que tenés este compromiso y tomás conciencia de lo que es esto cuando llegás acá. Veo mucha gente de Estudiantes, incluso veía a mis hijos que hace diez días que están hablando de esto, para ellos este día es muy especial”.



Pero enseguida aclaró: “Para mí también lo es, pero estaba con la locura de los partidos y lo tenía como un compromiso dentro de una agenda, y cuando llego acá me doy cuenta que no es eso sino parte de mi vida. Agradezco que casualmente haya sido un día que no tengo que entrenar, no tengo que jugar; mañana al mediodía (por el domingo) tengo que estar en Mar del Plata...”.

Tenías que estar, resumís toda una época, muchos años.

“Sí es verdad, uno de los momentos más fuertes que tuvo el club, que ha tenido momentos extraordinarios, los sigue teniendo y los va a tener con el fútbol, con el golf, con el canotaje, con todo, pero en el básquetbol y a nivel internacional fueron esos años algo increíble, así que celebro estar acá, celebro ver a mis hijos como hinchas de este club. Y mirá que podrían tener el corazón partido porque son bahienses, hinchas de Boca, vivieron conmigo cuando dirigí a Boca, jugaron en Boca, hoy siguen a Peñarol y sin embargo su club es el bataraz, su camiseta es esa, la de Estudiantes de Olavarría y me emociona tremendamente”.

Acá hay gente que no es hincha de Estudiantes, pero la emoción pasa por la familia, por ver la sucesión, la herencia de padres a hijos, eso es lo que emociona a todos.

“Sí, porque en definitiva es la vida. Viste el otro día cuando se despidió Guardiola (el ex técnico del Barcelona) lo que decía, él no hablaba de títulos, de copas, hablaba de los afectos, de las cosas que había aprendido, de la gente con la que había compartido, de sus jugadores. En realidad la vida es eso, los clubes tienen una vida propia pero que en pequeña escala representan lo que es la vida toda, relaciones humanas, que es lo más importante, es lo único que cuenta acá”.

Causa una extraña sensación que terminemos hablando de la vida y dejemos de lado todas las copas, los títulos.

“Viste que nosotros ganamos las copas sudamericana y panamericana, recién me acabo de sacar una foto, y creía que no estaba más, con la primera copa que ganamos y que me dio vergüenza esa vez que me la dieran. Es la Copa de la Nieve, un cuadrangular amistoso que jugamos en el 98 en Bariloche y siempre la recordé como la primera copa que gané en Estudiantes. Me emocionó verla mucho más que si hubiese visto la del Panamericano de Montevideo del 2000. Esa copa resume la convivencia, la unión, el esfuerzo, la parte amateur de todo esto, que en definitiva es lo que nos queda a todos”.



Estás en una instancia decisiva en la Liga y me parece que esto te va a dar un empujón, te va a acompañar el recuerdo de esta fiesta que para vos fue algo que no esperabas.

“Hoy sucedieron dos cosas. Fue un día libre para mí y fui a hacer una visita al Hospital materno infantil que está a la vuelta de Peñarol, fui solo, hablé con el director e hice una recorrida para visitar a los chiquitos; y ahora esto, ya está, listo. Sigo haciendo las cosas profesionales con el mayor empeño pero las pongo en su lugar, son profesionales, digamos que son inmediatas, urgentes, pero esto (lo de Estudiantes) es trascendente, es otra cosa, más que importante. Yo divido así: urgente, importante y trascendente y esto es lo trascendente, acá está todo, la vida, tus hijos, tus amigos, los amigos de tus hijos, los padres, en definitiva es lo que todos nos llevamos.

“Nadie es lo que hace, nadie es de lo que trabaja, no soy entrenador de básquet, trabajo de entrenador de básquet, y eso me ha dado este privilegio, no me olvido de esas cosas” finalizó.