Parque, la universidad del básquetbol argentino

Por Redacción

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Daniel Lovano / Infoeme.com

Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque se pierde en la interminable lista de participantes del Torneo Federal, pero es mucho más que eso... representa la mejor escuela del básquetbol argentino.

Supo ser el equipo más poderoso de una época dorada, que floreció más de medio siglo antes que la generación de oro que se colgó la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

“Parque”, como se le conoció siempre, protagonizaba con Palermo los grandes clásicos del básquetbol porteño, cuando se jugaba en superficie de polvo de ladrillo, con pelotas número seis y zapatillas de lona “media caña”.

Tres de sus figuras más recordadas, (Omar Monza, Oscar Furlong y Roberto Viau) formaron parte del plantel de la selección argentina que el 3 de noviembre de 1950 derrotó 64-50 a Estados Unidos en un Luna Park colmado con 20 mil almas y se adjudicó el primer campeonato mundial de la historia. El triunfo que dio lugar a la histórica “La noche de las antorchas” en el centro porteño.

El más célebre de ellos fue Oscar Furlong. Era el hijo de presidente del club, pero no jugaba por eso, sino porque era un fonómero. “Pillín”, eximio tenista además, fue capitán del equipo argentino de Copa Davis entre 1966 y 1977.

Alguna vez lo bautizaron el “primer Manu del básquetbol argentino”. Se consagró campeón universitario con la Selección Argentina en Dortmund, en 1953. Fue tentado para jugar en la NBA por los Minnesota Lakers (hoy Los Angeles Lakeres), pero prefirió el básquet universitario, donde entre 1953 y 1956 integró el equipo en la Southern Methodist University de Dallas.

Fue figura también del equipo que obtuvo el cuarto puesto en los Juegos Olímpicos de Helsinki y la medalla plateada en los Panamericanos en 1951 y 1955 (goleador del torneo con 18,2 de promedio).

Recibió el Premio Konex de Platino en 1980, el Olimpia a la Trayectoria Deportiva en 1999, en 2005 una Distinción del Senado Nacional y fue designado “Personalidad destacada” por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires junto a sus compañeros de 1950.

El 12 de septiembre de 2007 Furlong ingresó al Salón de la Fama de la Federación Internacional de Básquetbol (Fiba). Se retiró del básquetbol en 1957, cuando la revolución fusiladota que derrocó al gobierno constitucional del general Perón en 1955 declaró profesionales a todos los jugadores de aquella selección de 1950 por haber recibido un automóvil como reconocimiento por la conquista del campeonato del mundo.

Contó alguna vez Omar Monza que en una parte de charla con el general Perón , días después de la consagración, preguntó qué les parecía como deportistas que le faltaba al deporte argentino para darle más impulso.

“Ahí fue cuando Canavesi dijo que le vendría bien una casa para reunirse y discutir todas las cosas. Ni una palabra más, lo llamó al intendente de Buenos Aires, Di Benedetti, y le dijo ‘fijate que yo todos los días paso por Carlos Pelegrini al 1300 y ahí hay una casa que puede ser la que necesitamos’. Bueno, fue una orden, en esa casa, al poco tiempo funcionó el Comité Olímpico Argentino”.

Como una ironía del destino, en esa misma casa la nefasta Comisión 49 de la revolución fusiladota les tomó declaración a los campeones del mundo, desmanteló el equipo y abrió una herida enorme en el deporte nacional que, en muchos casos, no se cerró nunca más.

De Viau Roberto Fontanarrosa, ex director de EL GRAFICO, dijo que “no era el jugador imparable por gol, aunque también la metía; ni el pasador exquisito que despreciaba el cesto; no era el jugador que se aburría en la media cancha, ni el que corría siempre debajo de los tableros. Dribleaba también como un maestro, pero nunca se quedó en puro dribleador. Era un poco de cada cosa y todo lo hacía bien, mucho más que bien. Viau fue un modelo que se escapó de un libro; el básquetbol en persona”.

Tomó la posta de este terceto Ricardo Alix, la joyita de Parque que debió hacerse cargo de una transición demasiado traumática, que al básquetbol argentino “sólo” le costó medio siglo para volver a instalarse en la elite mundial. León Najnudel, ni más ni menos, lo calificó como “el jugador más polifuncional de la historia”.

Rubén Daniel Campaniello, legendario periodista de la agencia Télam, lo definió como “muy habilidoso, jugaba de base o ayuda, cerebral y caudillo. No tenía mucho gol, más bien anotaba en penetración pero el lanzamiento era certero. Se destacaba como un pasador preciso. Distinto a todos los de su época y nada parecido a los jugadores de la actualidad”.

“Fue la aparición más espectacular del básquetbol argentino que siguió a su consagración en el Campeonato Mundial de 1950. Un artista de la cancha. Su juego tenía la impronta de la inventiva, la inspiración y la genialidad” dijo de él Oscar Rubén Orcasitas, el periodista de EL GRAFICO que junto con León Najundel imaginaron la Liga Nacional a comienzo de los 80.

En honor a su memoria (falleció a los 57 años, el 7 de noviembre de 1995), todos los años Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque entre el Premio “Ricardo Alix” a sus mejores deportistas.

Ante la cuna de estos héroes del deporte argentino jugará este viernes Estudiantes por el Torneo Federal.