Para estos comicios se inscribió un récord de fuerzas municipalistas

Por Redacción

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El Día /

Una de las caras del interés que despiertan las contiendas electorales por los gobiernos municipales en la Provincia pasa por el auge de las agrupaciones políticas locales, también llamadas vecinalistas o municipalistas. Y aunque se trata de un fenómeno surgido hace ya 20 años, la inscripción de este tipo de fuerzas ante la Junta Electoral bonaerense alcanzó este año un nivel récord, en un reflejo de la particular magnitud que la lucha por las intendencias ha despertado en este turno electoral.

Y ha sido la aparición de las agrupaciones municipales la que ha provocado, en buena medida, un cambio sustancial en la cultura electoral de los argentinos, que se expresa a través de las ya famosas tijeras: la creciente práctica del denominado corte de boleta.

El surgimiento de estas agrupaciones, que se mueven exclusivamente dentro los límites de sus comunas, coincide con el retorno a la democracia en 1983. E integradas por vecinos independientes o de distintas extracciones políticas que dejan de lado sus alineamientos partidarios, se caracterizan por la concentración de sus objetivos y su actividad en las cuestiones estrictamente municipales y en las inquietudes vecinales.

Proceso de consolidación

Las fuerzas vecinalistas suelen dar la pelea electoral con suerte dispar, pero varias de ellas han logrado acceder al gobierno de sus comunas durante varios períodos.

Son los casos, por ejemplo, de Acción Comunal de Tigre, liderada por el recientemente fallecido intendente Ricardo Ubieto; y del Movimiento Unión del Partido de Pinamar, a través del cual Blas Altieri gobierna ese distrito costero desde hace más de una década. Y otras hace unos cuantos años que mantienen sólidas representaciones en los concejos deliberantes.

En nuestra región, son expresiones consolidadas de este fenómeno el Frente Renovador Platense y la Acción Municipal de Berisso (Amube). El Frente Platense surgió en el 2003; obtuvo representación en el Concejo ese mismo año; en el 2005 se convirtió en la primera minoría en ese cuerpo y alcanzó dos bancas en la Cámara de Diputados de la Provincia y ahora impulsa la candidatura a intendente del legislador Pablo Bruera. Y la Amube mantiene desde hace numerosos mandatos su representación en el Concejo berissense.

Niveles récord

En ese marco, como se dijo, el vecinalismo alcanzó para estos comicios niveles récord: frente a 45 partidos políticos autorizados por la Junta Electoral, fueron habilitadas 184 agrupaciones vecinalistas.

Así, 90 de las 134 comunas de la Provincia tienen por lo menos una de estas fuerzas y en algunas se registra una notoria multiplicación: hay siete agrupaciones municipalistas en Vicente López; y Esteban Echeverría, San Martín, Lomas de Zamora y San Fernando tienen seis cada una.

Algunos analistas observan que desde el 2001 algunos dirigentes históricos de partidos convencionales se fueron de sus estructuras - mayoritariamente del radicalismo - y crearon fuerzas municipales propias para poder continuar sus carreras políticas pese a las debacles de sus partidos.

Pero sostienen que esta “explosión” no se explica sólo por eso.

Tiene que ver también con la creación de genuinas expresiones vecinalistas. Y aunque no todas las que se inscriben en la Junta Electoral terminan participando de los comicios, muchas sí se deciden a dar la pelea. En Vicente López, por ejemplo, de las siete agrupaciones inscriptas, seis presentaron candidatos a intendente para el 28 de octubre.

El corte de boletas

Por lo demás, ha sido la aparición de esas boletas “sueltas”, las de las fuerzas vecinalistas que presentan solamente candidatos a intendente, concejales y consejeros escolares (cargos anotados, como se sabe, en un único cuerpo), frente a las largas sábanas de las fuerzas históricas, que tienen varios cuerpos porque presentan postulantes para todas las categorías (presidente, gobernador, legisladores nacionales y provinciales), la que impuso la variante del “corte de boleta”, a la que los electores apelan crecientemente desde 1983 hasta convertirla en un auténtico fenómeno político.

Es que la creciente adhesión de los electores a expresiones municipalistas, sumada a la decisión de votar también candidatos presidenciales y a gobernador (necesariamente de otras fuerzas, claro) obligó a recurrir a la tijera, para cortar cuerpos de distintas boletas y armar el voto.

Con el tiempo, no necesariamente la opción por una fuerza vecinalista generó los cortes de boleta.

La fuerte caída del “voto cautivo” y la atención prestada a candidatos antes que a sectores políticos, fue llevando a los ciudadanos a utilizar cada vez más profusamente las tijeras para combinar los cuerpos de las más diversas boletas.

Y todo indica que, con la magnitud que están alcanzando las luchas por los gobiernos municipales, el 28 de octubre esta historia se repetirá.