Obras paralizadas. Retraso en el trabajo de bacheo. Reclamo de vecinos. Crecimiento de los accidentes viales. Problemas para transportar la producción agropecuaria. Esas son algunas de las causas y consecuencias del mal estado de las rutas nacionales del país que, de acuerdo a un informe, alcanza a casi el 65% de la red vial nacional.
Desde la Federación del Personal de Vialidad Nacional (Fepevina) advirtieron por la seguridad de quienes transitan estas rutas, cuyo estado empeora con el correr de los meses debido a la falta de mantenimiento. Un detallado informe técnico elaborado por trabajadores de la Dirección Nacional de Vialidad, encendió las alarmas por el crítico estado de la red vial y puso el foco en varias rutas estratégicas que atraviesan la provincia de Buenos Aires.
Según el relevamiento que analizó Agencia DIB, entre el 65% y el 70% de la calzada se encuentra en estado regular o malo, una situación que se agrava en corredores clave para la producción, la logística y la seguridad vial bonaerense. En ese sentido, destacan que desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, Vialidad atraviesa el proceso de desmantelamiento institucional más profundo desde su creación.
Con 75% menos de presupuesto que en 2023 y casi mil despidos durante la gestión libertaria, el mantenimiento preventivo fue abandonado y reemplazado por bacheos precarios que solo “administran el riesgo”. En ese sentido, se detectaron calzadas con fallas estructurales graves, baches profundos y deformaciones que han reducido la velocidad media de circulación a unos 60 km/h, incrementando significativamente los costos logísticos y la siniestralidad vial.
El informe sostiene que el mantenimiento preventivo fue prácticamente eliminado y reemplazado por bacheos precarios, incapaces de frenar el deterioro estructural de las calzadas.
Qué pasa con las rutas nacionales en provincia de Buenos Aires
Actualmente, los corredores más comprometidos tienen que ver con la paralización de los contratos de recuperación y mantenimiento y a la falta de ejecución presupuestaria del Impuesto sobre los Combustibles, que legalmente debería volcarse al bacheo, conservación y señalización.
En la provincia de Buenos Aires, son varios los trayectos con problemas. De hecho, el informe relevó que sólo el 36,8% de las rutas nacionales que pasan por el territorio están en buen estado. Mientras que el 11,5% es regular, el 51,7% está en mal estado. Si se compara con otras provincias, en Córdoba el 12% está en mal estado; en Santa Fe el 53,6%; La Pampa 38,6% y San Luis 2,2%.
Ruta 3
La RN 3, tiene un alto tránsito que al menos entre los 14 tramos desde la provincia de Buenos Aires, en Cañuelas, hasta Azul, con alta congestión. Su traza se caracteriza por poseer un alto nivel de tránsito con un gran porcentaje de vehículos pesados: casi el 60%. Transportan agregados pétreos, cal y cemento hacia la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano como así también granos a los puertos de Rosario o de Bahía Blanca.
Además, circulan unos 9800 autos por día en el tramo desde Cañuelas a San Miguel del Monte, unos 6500 desde Las Flores hasta Azul, y otros 3500 desde la intersección de la ruta 226 hasta Coronel Dorrego.
Cabe recordar que el año pasado y tras una demanda del municipio de Azul al Gobierno de Javier Milei por el mal estado de la ruta 3, desde Vialidad Nacional calificaron como “infundado” el reclamo por el deterioro y aseguraron que el trazado no presenta daños. Sin embargo, luego “pidieron per5dón” y prometieron trabajos sobre la calzada. Es que las obras aquí permanecen paralizadas y hay un alto nivel de siniestralidad vial, lo que llevó a vecinos a hacer varias manifestaciones.
Ruta 5
La ruta 5, que se extiende desde Luján hasta Santa Rosa, La Pampa, presenta deterioros en tramos largos, generando peligrosidad y reclamos por falta de mantenimiento, aunque hay obras de autopista en progreso entre Mercedes y Suipacha para mejorar la circulación y la seguridad vial.
En efecto, el informe destaca que existe deterioro severo de la cartera asfáltica, bajo la situación actual no pueden desarrollarse velocidades que en promedio sean superiores a los 80 km/h, lo cual además eleva el tiempo de viaje, tornándolo más costoso. Se estima que el 30% de los vehículos que transitan allí son pesados y, además del reclamo de vecinos, también intendentes han pedido retomar las obras.
Ruta 7
La ruta 7, entre Junín y Chacabuco, presenta un estado mixto: el tramo principal está convertido en autopista con mejoras en seguridad vial, pero enfrenta problemas de mantenimiento, obras paralizadas y riesgos persistentes en accesos y colectoras. El informe destaca que actualmente se observan baches, falta de señalización e iluminación que generan peligros de seguridad vial.
Existen quejas vecinales por baches profundos en pasos a nivel (ej. km 212), colectoras deterioradas, ausencia de demarcación, iluminación deficiente y pastizales en banquinas, elevando riesgos para tránsito pesado. De hecho, tras una serie de accidentes, el intendente de Chacabuco, Darío Golía, le reclamó a Nación que "recapacite" y continúe con las obras en la ruta 7.
Ruta 33
La ruta 33 se extiende en la provincia de Buenos Aires y Santa Fe. Conecta ciudades de producción agrícola, cada vez más difícil, debido a que transita un pavimento altamente deteriorado y su tránsito es complejo. “La situación requiere una reconstrucción total más que un bacheo superficial”, señala la Fepevina, quien destaca la presencia de deformaciones y “cráteres”.
Diagnósticos técnicos entre Casilda, Venado Tuerto, Trenque Lauquen, Rufino y Bahía Blanca, revelan fallas estructurales como pérdida de la capacidad portante de la subrasante, lo que significa que el daño no es solo superficial, sino que la base sobre la que apoya el asfalto ha cedido. También intendentes bonaerenses elevaron sus quejas. (DIB)