En un informe realizado por la consultora Abeceb, se conoció que la Provincia de Buenos Aires es uno de los territorios peor posicionados para una “flexibilizacón gradual” de la cuarentena obligatoria. En la previa al 26 de abril, fecha donde se modificarán algunas condiciones del aislamiento social, preventivo y obligatorio, el territorio bonaerense es uno de los casos más complejos.
En contrapartida, Entre Ríos, Jujuy, Catamarca, Formosa y La Pampa son las cinco provincias mejor posicionadas para una flexibilización gradual de la cuarentena. Cabe señalar que este informe se realizó en base a cuatro factores: el avance del virus, la estructura sectorial, el riesgo de ingresos de la población y su situación fiscal.
Junto con Buenos Aires, las provincias en peores condiciones son Tierra del Fuego, Córdoba, Neuquén y la Ciudad de Buenos Aires.
Las provincias mejor posicionadas para flexibilizar la cuarentena son “las de mayor capacidad de respuesta a la crisis por estar menos afectadas y por su estructura productiva con gran incidencia de la administración pública, es decir con empleados que pueden cobrar, lo que podría permitirles una flexibilización más veloz".
Las de mayor riesgo, entre ellas Buenos Aires, tienen complicaciones “por su combinación de un grado mayor de avance del virus, alta densidad poblacional (con alto porcentaje de la población en ciudades de más de 30.000 habitantes) y combinación de estructura de empleo y situación fiscal". De acuerdo al informe, “la tasa de contagio y la concentración poblacional son los dos principales indicadores a monitorear”.
En cuanto a la estructura productiva, Abeceb destaca que el impacto económico de la cuarentena fue relativamente más acotado en zonas de desarrollo de mayor número de “actividades esenciales”. Por eso, señala que “para los sectores restringidos, la recuperación podrá ser más rápida si están dadas las condiciones para reanudar la actividad sin mayores riesgos y existe una demanda que justifique la reapertura”.
De modo similar, la consultora destaca que las actividades pueden restablecerse gradualmente en sectores de poca intensidad de empleo, que no impliquen una gran afluencia de gente, que tengan un grado de empleo formal relativamente alto y que se desarrolle en regiones aisladas.
