“No podemos esperar hasta que maten a alguien”

Patricia Ávila llegó a la redacción de Infoeme con dolor e impotencia. Los últimos cuatros meses que vivió su familia fueron caóticos. Amenazas, robos y un sinfín de persecuciones que pareciera no tener fin.

Patricia Ávila llevaba una vida de tranquilidad. Habían estado un año construyendo la casa de su hija en un trabajo conjunto con la familia, y cuando todo parecía festejo, sus últimos cuatro meses se volvieron caóticos.

 

 

En dialogo con Infoeme, situó el lugar principal de la historia en la casa donde actualmente viven su hija, su yerno y sus nietos, ubicada en calle 136 y España.

 

Según cuenta, “arrancó hace cuatro meses atrás, la primera vez que le entraron a robar a mi hija. Anoche volvieron a entrarle, rompieron las rejas de la casa y le robaron un televisor y un ventilador. Pero, la historia no quedó ahí, tras el hecho “mi yerno empezó a buscarlos casa por casa, hasta que dio con el ‘cabeza’ de la banda”.

 

 

“En la discusión, el otro le rompió la nariz de una trompada. La policía mandó dos chicas que temblaban del miedo” continuó su relato. Acto seguido, señaló con asombro – y preocupación - que mi yerno fue con dos policías al Hospital y no le hicieron el precario. No sé qué pasó en el medio”.

 

 

Al ser consultada por las denuncias realizadas, Ávila destacó que radicó en diferentes lugares. En primer lugar, en la Comisaría de la mujer, mientras que en segundo, en Comisaría Primera de nuestra ciudad. Después de la denuncia fue Científica y no encontraron huellas de nada, porque la reja estaba oxidada y porque hay mucha tierra. Entonces no pudieron sacar huellas detalló.

 

Cuando le pegaron a mi yerno en la casa, sacaron dos armas: una carabina y una pistola

 

Esta mañana, Patricia fue a visitar a su hija para ver como seguía la situación, pero en el transcurso del encuentro fue víctima de la situación: “cuando estaba en la cocina de la casa siento que pasaba una moto, y salgo. Estaba el ‘cabeza’ de la banda con un bate rojo y blanco, y me empezó a destrozar los vidrios del auto.

 

 

Le gritaban a mi marido que lo van a matar, y después a mi yerno le dijeron que se iba a tener que ir del barrio, que lo van a cagar a tiros, a él y a toda su familia fueron las palabras que recordó Ávila del momento vivido.

 

 

Momentos como el relatado son los habituales que vive la familia de Patricia desde hace cuatro meses. El cansancio los agobia y la pregunta o la búsqueda de soluciones no deja de estar presentes en su día a día: “hace un año que hicimos la casa, y laburamos de sol a sol ¿Ahora la tenemos que dejar para irnos por estas ratas? No, pero alguien tiene que hacer algo. No podemos esperar que maten a alguien”.

 

 

Cuando pasó lo del auto, estaban mis nietos adentro de la casa, y gritaban ‘mamá, yo no me quiero morir’. Estoy cansada de todo esto

 

Para finalizar, exigió con preocupación que alguien los ayude con el problema, y comentó que “tuve que pedir por favor que me pusieran custodia. Anoche lo pedí y no fue nadie, ni un patrullero. Por último concluyó “son tipos que andan armados, no les importan si hay criaturas o no.

 

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