La semana política: el bombazo económico tras la PASO “de Todos”

La elección parece cosa del pasado: el dólar y el riesgo país pusieron al borde del knock out a un gobierno que, en gestos (y en votos) comenzó la transición. Nada hace pensar que Alberto Fernández no será el próximo presidente de los argentinos, ni que Axel Kicillof pierda la gobernación. Olavarría, otro escenario: Galli busca ratificar, Aguilera subirse a la “ola azul”. Irán tras los votos de Eseverri, que quiere retener y crecer en la difícil polarización. Arrancó otra campaña.

Pasaron demasiadas cosas en tan sólo siete días. El análisis obvio de esta columna sería desmenuzar qué fue lo que pasó en las Primarias, con interesantes movimientos de los votantes. Pero, como dijo el Presidente, pasaron cosas. El concepto exacto es “crisis” que no parece solucionarse y que quedó al borde de una explosión. Y que mostró, además, el inicio de la transición.

 

Macri perdió con claridad ante Alberto Fernández. Tanta claridad, que el lunes “dejaron ser” al dólar y todo se fue de control. A niveles dramáticos: la suba del dólar pulverizó el salario de los argentinos, generó un descontrol en los precios y una preocupación pocas veces vista. Además, con una mala conferencia de prensa, una mala predisposición, enojo e incluso apuntó contra los votantes, algo que rozó lo insólito. Pocas veces la palabra “crisis” quedó tan bien puesta.

 

 

Y ratificó las sospechas del resultado electoral: con el inicio de diálogo con Alberto Fernández, pareciera que comenzó la transición de cara al futuro. Obviamente, Juntos por el Cambio buscará remontar la elección, pero tras esta semana y las actitudes del lunes de Macri (que actuó casi con violencia culpando al votante y luego pidiendo perdón dado que “no había dormido”) mostraron que el ciclo está cerrado.

 

Si lo trasladamos a la Provincia, las reacciones fueron distintas, pero el destino parece ser el mismo: contra todo pronóstico (teléfono para las encuestadoras) Kicillof le sacó 17 puntos de ventaja a Vidal en la Primaria. Tal fue el desconcierto, que Kicillof ganó hasta en buena parte del interior del territorio bonaerense, lugar que parecía conquistado por Vidal.

 

 

De todos modos, la contundencia del resultado desató todo tipo de reproches: ministros de Provincia recriminaron el “chaleco de plomo” de Macri y como “se dilapidó una buena gestión, incluso con la dirigente de mayor imagen positiva de todo el país”. La interna, incluso, tuvo renuncias de ministros de Nación (Frigerio fue uno, que no fue aceptada por el presidente) y varios cruces entre funcionarios, dirigentes, y hasta voluntarios de Juntos por el Cambio.

 

Pero, a diferencia de Macri, Vidal sí hizo autocrítica: se mostró golpeada por el resultado, pero decidida a “escuchar más” a los vecinos, llevar la campaña a un cuerpo a cuerpo, y dar la cara tras la derrota. El arrastre de Macri pareciera sentenciar una historia que muestra que tendrá que sacar un millón y medio de votos más que el pasado domingo. Parece imposible.

 

 

¿Cómo les fue en Olavarría? Alberto Fernández ganó por 5 puntos; Vidal salvó las ropas por menos de mil votos de diferencia de Kicillof. Estos resultados son importantes para analizar lo que viene a continuación.

 

La PASO olavarriense

 

Galli ganó. Pero no fue un triunfo cómodo. Incluso, con un final totalmente abierto: tanto el jefe comunal como Federico Aguilera, del Frente de Todos, se pueden quedar con el liderazgo del Palacio San Martín. Fuera de la pelea, pero con intenciones de crecer, quedó el ex intendente José Eseverri. Hizo una correcta elección, pero el arrastre de Lavagna lo perjudicó: tal es así, que el candidato a intendente de Consenso Federal sacó el 19% de los votos, contra los 13% del ex ministro de Economía.

 

 

El escenario abierto está dado por el posible arrastre nacional y, también, por el corte de boleta: hubo alrededor de 6% de corte, en su gran mayoría beneficiando a Eseverri. El corte era “Fernández/Kicillof/Eseverri”. Ahora, con Eseverri en un segundo plano, ¿podrá retener ese voto o irá para Aguilera o Galli?

 

El intendente celebró la victoria propia, lo mostró y se abrazó con sus voluntarios. Pero el festejo fue moderado: la derrota provincial y nacional le dio un panorama complejo de cara al futuro. Sabe que si nacionaliza la campaña puede ser perjudicial, y localizarla suele ser un asunto complejo. Pero más allá de la complejidad, los primeros días post PASO mostraron que será el desafío.

 

 

Obras, gestión, recorridas y charlas con los vecinos. “Acá no hay nada perdido” dijo a sus voluntarios el lunes pos elección. Buscará retener y conquistar el voto del “eseverrista histórico” que priorice la gestión y “no elija a un candidato de La Cámpora”. Polarización, obra pública y no dejarle el Municipio a un “camporista” son los lineamientos.

 

Con una diferencia de 2500 votos, habrá que ver hacia donde se direccionan los votos de otros espacios.

 

Eseverri, según el diálogo que se mantuvo con referentes del espacio, volverá a la carga y no se rinde: sabiendo que estuvo en una elección muy por encima de Lavagna, buscará retener lo máximo posible e incluso sumar, entendiendo que el más que complejo escenario económico los podría beneficiar en un corte mayor. Lavagna, durante la semana, dio ese mismo lineamiento.

 

Ahora, en la primera semana pos PASO pareciera que va a perder un cierto porcentaje de votos. La frase común fue que Eseverri restará “entre el 4% y el 6%”. Esos votos ¿se distribuirán entre Aguilera y Galli? Si Eseverri solo confronta con el intendente, ¿beneficiará a Aguilera? Todos buscarán ese acompañamiento o al menos, lo suficiente como para quedarse con la intendencia. Arranca otra campaña.

 

En materia de zonas, el voto del centro y de varios sectores de la periferia fue para Galli, con contundencia. Aguilera, el restante de la zona de barrios, acompañamiento en lugares muy populares (como el sector del barrio CECO, Jardín, Uocra, Yrigoyen, entre otros) y votos rotundos en las localidades más grandes del Partido. La distribución requiere una ingeniería distinta a la planteada: ahora hay que buscar los votos dónde sea. La campaña, de a poco, nos mostrará esa nueva configuración.

 

 

De todos modos, se insiste, para Galli el desafío será localizar una elección que claramente parece nacionalizada, más con lo último. ¿Las obras serán claves? Fue lo primero que mostró: obras y gestión.

 

Aguilera, quizás, nunca estuvo tan cerca de la Intendencia. ¿Se subirá a una ola “azul” infrenable que lo depositará en el sillón del Palacio San Martín?

 

Lo que está claro es que se viene una campaña mucho, pero mucho más intensa que la sucedida en agosto. Con probables debates, muchas propuestas, y un contexto del país más que difícil. Habrá que ver la recepción de vecinos. Mientras, claro, seguimos.

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