Berners-Lee aprovechó este hito para compartir información sobre las características básicas de la web, así como la forma de acceder a documentos compartidos por otras personas y la manera de configurar un servidor.
El servidor original que albergó la primera web sigue existiendo en la actualidad dentro del CERN e, incluso, dicha web fue recuperada y puede consultase en la actualidad, dentro de un proyecto que busca preservar los logros vinculados con la primera web de la historia.