Martín Esteves presenta “Aire”: “Necesitaba bajar un cambio, sentirme la voz en otro plano y jugar más con la guitarra” | Infoeme
Sabado 02 de Mayo 2026 - 5:54hs
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Olavarría

Martín Esteves presenta “Aire”: “Necesitaba bajar un cambio, sentirme la voz en otro plano y jugar más con la guitarra”

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Este lunes a las 23:30 en Habemus Bar, Rivadavia 2617, el músico Martín Esteves presentará un adelanto de “Aire” su primer disco solista, en un show titulado “Poesías pentagramadas”, con la presencia de músicos invitados.

Durante diez años Martín Esteves formó parte de “2 de 3”, junto Julio Linder (bajo) Juan Storani (guitarra) y Sebastián Huarte (batería), “hoy la formación tomó un giro más amplio, cambiaron al baterista (se incorporó José Fara, que había estado en lo inicios de la banda) e incorporaron guitarrista (Ezequiel Loveccio, ex guitarrista de Colgados)”, contó en la redacción de Infoeme.com.

A pasos de cerrar el ciclo que comenzó hace un año con su separación de la banda, Esteves explicó que su despegue no se dio mediante un corte tajante: “hay varias letras de “2 de 3” que sigo diciendo aunque suenan nada que ver, porque hay un giro en los acordes y en la melodía. Es la misma letra llevada a otra música”.

Y como adelanto de su primer show solista el artista anticipó que “voy a estar probando el universo de las pistas, pero lo que uso como pista está grabado en directo, es un híbrido. Me llevo en pista a los invitados del disco que no me pueden acompañar. Por ejemplo, bajé a un mp3 el audio de Gladys Messineo que me acompañó con percusión de zapateo y castañuelas para tocar virtualmente con ella”.

En lo que siguió de la charla, Martín Esteves profundizó en la historia de una etapa en la que encuentra algo en común con otros músicos locales: “hoy por hoy ya sabemos que el disco está knock out, pero también sabemos que es algo que tenés que hacer igual. Es un lugar en el que todos sabemos dónde queremos llegar pero el camino no lo hizo nadie y no queda más que aprender”, expresó.

¿Vos te fuiste de “2 de 3” porque querías trabajar solo o hubo otros motivos?

Había llegado un punto en el que ya veía que las composiciones mías no encajaban para la banda. Entonces tuve que tomar una determinación. O yo forzaba mis canciones para que tuvieran ese tipo de instrumentación o forzaba a los chicos a que cambiaran de instrumentación o en algunos temas no tocaran.

No me sentía cómodo y preferí priorizar la amistad que es de años y muy buena. Y que cada uno siguiera su camino musical para seguir adelante sin forzar nada para ninguno.

En enero fue que yo me fui hacia las sombras de nuevo porque tenía que decidir en qué formato iba a seguir diciendo mis canciones, mirando para atrás cuáles iba a poder retomar porque me sentía cómodo y desde ahí iba a empezar a componer.

No quería sentirme extranjero en mis propios decires. Los últimos shows de “2 de 3” fueron acústicos, porque yo necesitaba bajar un cambio, necesitaba sentirme la voz en otro plano y jugar más con la guitarra.

¿Cómo es el disco en lo estético-musical?

Yo tenía pensado el nombre del disco antes de entrar a grabar porque tiene que ver con esta cierta apertura mía, con que no tengo trabas al decidir qué hago o qué no hago. Incluso esta noche voy a testear un tema que estuve preparando durante este fin de semana, porque ya creo que está para mostrarlo.

En el disco pasa algo similar. Todo lo que se escucha está grabado de aire. La base es melodías hechas con la guitarra criolla y mi voz. Los acompañamientos con invitados están grabados en directo. No grabo los invitados a parte, grabamos enfrentados con un micrófono. Está grabado como en vivo.

¿Cómo surgió esa idea?

La música es minimalista. Tiene pocos instrumentos, las melodías rondan lo melodramático y suena a música indie. Necesitaba que todo sea puro, que las tomas sean puras también. Se tata de instrumentos que no son pop, hay guitarras criollas, violín, violoncello, gaita, zapateo y castañuelas, acordeón a piano y charango. Yo hago percusiones con el cuerpo, armónica, melódica, bombo legüero.

Con las fotos, que las hizo Martín Maidana, pasó lo mismo. Nos propusimos que sean fotos reales, que no tengan Photoshop. Que me muestren en cierta actitud folklórica pero a la vez rockera. Las que están colgadas en la página son la antesala de las que estarán el disco. Las del estudio y la página las hizo Julio Linder.

Es “Aire” también en cuanto a lo que la gente está escuchando hoy por hoy, a lo que se vende. Es como bajar un cambio totalmente y poder dilucidar qué está cantando el que canta y qué está tocando el que toca.

Es como volver a bases donde no hay nada maquillado. Lo que se maquilló es lo mínimo y técnico que falta por el hecho de que no es un vivo donde yo puedo marcar con la expresión lo que digo.

¿En qué referencias te basaste para grabarlo así tan puro?

Hace dos años escuché un señor en un programa de I-sat parecido al “Live in Abbey road”, a la medianoche. El formato es parecido pero es como en un sótano, como un garage, invitan bandas “muy garage” que a mí me fascinan porque yo soy generación X a full.

Y un día yo vi que habían invitado bandas grunge y estaban los “Smashing pumpkins”, “Sony cute” que son bandas con dos bajos, con teclados, con procesadores y todo.

Como tercer invitado estaba un tal José González. Ya de por sí me di vuelta para mirarlo. Habíamos terminado de ensayar y estábamos con los chicos jugando a las cartas. Era un chaboncito con cara de ‘te reviento las torres gemelas’ sentado con una criolla y empezó a tocar. Vos no sabés lo que era ese cristiano. Con afinaciones abiertas y una voz recontra profunda haciendo grunge-punk con criolla. Me voló la cabeza.

Después me enteré que José González es sueco, hijo de padres argentinos exiliados durante la dictadura y hace una mezcla de grunge y punk con música nórdica y tiene algunas cosas rioplatenses que las debe haber mamado del tango de sus viejos.

Yo andaba buscando un nicho y ahí empecé a encontrar otras cosas más cercanas, como Drexler o Aristimuño donde hoy por hoy indago.

A la par participé de un proyecto como invitado de Victor Pintos para hacer un DVD de un muchacho que se llama Fernando Morales que había escrito en guitarra para Atahualpa Yupanqui y ahí fui a conocer la casa de Yupanqui.

Y todo te queda en el “back up”. Estar en contacto con Pancho (Fuentes) y con Florencia (Caro) , tiene que ver con que hoy por hoy escuche mucho a Santaolalla, Orozco Barrientos, El dúo salteño. Son cosas que para mi tienen mucho rock, es un folklore canción y a mí me nutrió mucho eso.

Por ahora me siento cómodo diciendo que estoy saliendo del libro, cantándolo.

¿De “Contrabando, poesía sanguínea” salen las letras?

Hay dos apartados míos en el libro que inicialmente quise editar al cumplirse 25 años del fallecimiento de mi vieja. Yo quería publicar toda la obra en vida, lo que ella no había podido hacer y había poesías mías y de mi hermana. De lo mío hay poesías que son canciones. Y lo mío fluye así. Escribo en verso, en rima y cuando me metí a cantar vi que me servía para el rock. Y creo que voy a seguir llevando los libros a mis shows porque sigue todo en el mismo viaje.

Vos contaste que en uno de los temas pudiste juntar a tu mamá y a tu papá, ¿la letra es de tu mamá y la música de tu viejo?

Me acompaña en el acordeón, él no se dice músico y no sabe reconocer las notas en el teclado, pero tocó toda su vida de oído. Entonces yo le demarco los arreglos y el los copia, los practica y los hace.

Y en realidad mucho tiene de eso “Aire”. De que yo me llevo todo eso conmigo y más allá de lo musical, de que me sirvió tener un acordeonista y qué mejor de que sea mi viejo que no me va a hacer problema nunca, está bueno porque ya en el disco me quedo con ellos. Me quedo con mi viejo y me quedo con mi vieja para siempre. Es algo que yo quería.

Darme esos gustos, que todos los amigos me digan que sí porque confían o porque piensan que les sirve meterse en mi proyecto, para mí eso es un honor porque esa gente es re talentosa y ellos a mí me consideran un par.

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