Lo que ellas quieren

Por Redacción

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Fotos y texto: Daniel Lovano / Infoeme.com.ar

A diferencia de aquella película protagonizada por Mel Gibson, no hace falta que medie algún incidente para adivinar lo que piensan estas cuatro chicas perdidamente enamoradas del básquetbol. Ornella Diez, Mariana Vilanova, María José Maceo y Marina Reyes son cuatro referencias del equipo de Ferro que con seis triunfos en otros tantos partidos es la gran sorpresa del campeonato de la Femisur.

Tres de ellas, Ornela, Mariana y María José son la decantación de las “nenas de Pueblo Nuevo”, cuando el baloncesto femenino llegó al club de Necochea y Chacabuco. Marina representa otra banda generacional.

“Realmente cuando salió la idea de jugar en la Liga Femisur no imaginábamos que íbamos a estar en la posición que estamos ahora, porque no conocíamos a los rivales. Teníamos información de dos o tres equipos, pero no nos bastaba para saber qué papel podíamos llegar a cumplir dentro del torneo” confesó la capitana Ornela Diez, hermana de Alejandro.



María José es Maceo, y por tanto tiene lo colores albiverdes pintados en la piel, y es algo más que una metáfora… “Todas empezamos en Pueblo Nuevo. Cuando me enteré que iba a haber básquet femenino en Ferro estaba encaprichada, no quería saber nada con ponerme otra camiseta no fuera Pueblo Nuevo, pero me convencieron. Eso sí, abajo tengo la de Pueblo Nuevo para que la de Ferro no me toque la piel, sino no juego” bromeó (o no tanto).

Ornela y Mariana no sólo son compañeras de equipo, sino amigas de las épocas del colegio Libertas. “Cuando empezamos a jugar con Ornela armamos un equipo para los Bonaerenses, y después seguimos en Pueblo Nuevo” contó Mariana, que también se mostró sorprendida por la campaña: “Por lo general soy bastante pesimista, pero además nosotras no conocíamos a nadie, apenas al que salió campeón el año pasado (Sportivo de Bahía Blanca) e imaginamos que todos los rivales iban a ser así”.

“Aparte al equipo que salió campeón el año pasado jamás habíamos podido ganarle, y no sólo eso, sino que al principio nos ganaban todos los partidos por 30 puntos, pero cuando fuimos a jugar a Junín perdimos apenas por dos puntos” recordó Marina.

“Habíamos entrenado muchísimo, y había una obsesión por salir a la cancha y ganarles” apuntó Ornela, y Mariana precisó: “Sabíamos que ganando ese primer partido íbamos a tener un empujón importante para encarar el resto del campeonato”.

“La idea es ir paso a paso; por ahora no pensar en otra cosas que no sea meternos entre los cuatro equipos que van a definir el título” advirtió María José. Para Ornella puede ser peligroso “comernos el papel de que estamos primeras; le pasó a 9 de Julio, que vinieron confiadas en ganarnos por 30 puntos y así les fue”.

Las tres coincidieron que las mejores producciones fueron las últimas, frente a 9 de Julio de Bahía Blanca en el “Ricardo De la Vega”. En esos “partidos se notó que el equipo demostró que está por encima de las jugadoras” opinó Marina.

“Esto es todo nuevo para nosotras. Nunca había pasado en el básquetbol femenino de Olavarría esto de tener una competencia regular, ir a entrenar para un objetivo claro y no para jugar partidos esporádicos o cuadrangulares a lo largo del año. Nos empezamos a preparar desde el veranos, hicimos una pretemporada y pusimos la cabeza en la Femisur” destacó Ornela Diez.

Los próximos dos partidos serán en Río Colorado, y los siguientes cuatro ante Barracas de Bahía Blanca y San Martín de Viedma en Olavarría. “Somos el único equipo que ganó todos los partidos que jugó, pero aún no estamos clasificadas; me parece que deberíamos perder todos los partidos que quedan para no estar entre las cuatro” dijo Mariana Vilanova.



“Lo más lindo de todo esto es jugar con amigas” enfatizó María José y en ese sentido Marina acotó que “cuando viajamos el momento más importante es el partido, pero está bueno también todo lo que vivimos, las risas desde el momento que nos subimos al colectivo hasta que llegamos de nuevo acá. Pese a la diferencia de edad, somos todas amigas”.

Ellas llevan a la cancha la pasión que desde afuera les imprime su entrenador Ramiro Bou, el gran soporte del básquetbol femenino de Ferro, cuyo rol es ponderado por estas cuatro chicas, que admiten sus sorpresa por el apoyo del público, de los dirigentes del club y de los chicos del básquetbol masculino.

“Ramiro es un genio” precisó Mariana; Marina manifestó que “todo esto se debe a las ganas que él le pone, sino sería imposible”, Ornela apuntó que “él nos da mucha confianza, nos apoya, pero con las distancias bien claras: él es el entrenador, se hace lo que él dice y cuando se tiene que enojar, se enoja. Nos llevamos muy bien fuera de la cancha con él, somos amigos, y eso es fundamental para lograr esta química y bancarse que nos cague a pedos, porque a veces también lo necesitamos. Hay una frase que dice el día que no te exijan empezá a preocuparte, y él no exige porque sabe que podemos dar más”.