La recompensa del trabajo puesto al servicio de la comunidad

Por Redacción

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Por María Cecilia Pitaro /

Hace algunos años María Celia Belachur de Cervino recurrió a la Unidad 2 de Sierra Chica y solicitó colaboración para su hija, que padece dificultades visuales y comenzaba la Licenciatura en Psicología. Con los años, decidió devolver aquel favor desinteresado enseñando a los internos que concurren a la Escuela Primaria Nº 701 el arte de tejer en telar, ayudándolos a crear y trabajar con su interior espiritual.

La apasionada artesana es docente jubilada. Desde hace cuatro años enseña en la Escuela Municipal de Orfrebería y Artesanías tradicionales “Armando Ferreira”. También es integrante de los Talleres Protegidos, donde busca en los niños sus capacidades, indagando a través de distintos telares para saber que actividades le agrada a cada uno de los alumnos. Actualmente viaja a la ciudad de La Madrid para enseñar el taller a través de la Dirección de Folklore Artesanías y Comunidades Originarias, que depende del Instituto Cultural bonaerense.

Durante sus años de docencia, María Celia compartió horas de trabajo con Betina Mariani, la asistente social que le abriría las puertas en la Unidad Penal.

“Conocí a Celia en la Escuela Rosario. Enseguida noté el amor hacia su hija y el esfuerzo que realizaban ambas para concretar el sueño de cursar una carrera universitaria con una dificultad visual severa. Le ofrecí a Celia llevarle los textos a los internos que trabajaban en la emisora de la unidad, para que gravaran con mi coordinación y sus voces los textos universitarios en casete”, recordó Betina.

La Asistente Social dedicada al trato con los internos y a escuchar diferentes historias de vida, guarda como un tesoro la experiencia de vida, descripta como “gratificante para todos los que trabajaron en esta experiencia”, ya que los internos maduraron en la autovaloración y la hija de Celia logró recibir la ayuda que esperaba.

Hace un mes que María Celia llegó a la Unidad para devolver toda la ayuda que recibió por parte de los internos entre los años 1993-1997. “Mi hija tiene dificultades visuales severas y al comenzar la Licenciatura en Psicología en la ciudad de Mar del Plata, necesitaba imperiosamente los textos universitarios transcriptos al lenguaje oral, y así fue que varios internos gravaron en casetes los textos de toda su carrera. Hoy con mi hija graduada necesité devolver toda la bondad y el amor recibido desinteresadamente en aquel entonces”, contó.

Mónica Rossi (profesora de yoga de los internos) fue el nexo entre la trabajadora cultural y la Escuela Primaria Nº 701, presentando el Taller de Telar Aborigen en la currícula escolar como complemento del taller de yoga, por trabajar con el interior creativo y espiritual de las personas.

A un mes de haber comenzado el taller, María Celia relata su experiencia: “Me siento muy bien, es agradable trasmitir lo que sé como fuente laboral. Con el telar la persona se olvida de los problemas del mundo, podes crear y transmitir sentimientos en el momento de que estas creando”.

La Jefatura de unidad se enorgullece de ser testigo de tales emprendimientos que posibilitan en los internos nuevos caminos para lograr una apertura mental y aportar herramientas necesarias para despegar de la inactividad, adquirir deseos de superación y lograr una autovaloración.