Barack Obama aterrizó a las 16.20 (las 17.30 en la Argentina) en el aeropuerto José Martí de La Habana y comienza así una visita histórica para sellar el deshielo en la relación entre ambos países.
El Air Force One llegó con Obama a bordo y toda su familia: su esposa Michelle, Sasha y Malia y su suegra Marian Robinson, algo que destaca la importancia que el mandatario otorga personalmente a esta visita, la primera que hace un presidente a la isla desde Calvin Coolidge en 1928.
En su avión y en otros que aterrrizaron luego, también llegó a Cuba una imponente delegación de casi 800 legisladores, empresarios, funcionarios y miembros de seguridad. Obama irá más tarde a pasar como un turista más al centro de la Habana vieja, donde visitará la catedral y probablemente cene en un paladar, uno de los típicos restaurantes privados que han proliferado estos ultimos años en La Habana. Unos 2.000 periodistas cubanos e internacionales están acreditados para cubrir la histórica visita.
Obama arranca, de este modo, un histórico viaje a Cuba, donde la gente mira con una mezcla de esperanza y cautela el presente y futuro a poco más de un año que se acordó normalizar las relaciones bilaterales tras cinco décadas de ruptura.
