Helios Eseverri es monitoreado hora por hora: pasó un duro fin de semana, se temió por su vida y ya no hay partes oficiales

Por Redacción

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El grupo más cercano al intendente (en uso de licencia) Helios Eseverri incrementó durante el fin de semana su presencia en la habitación del mandatario, luego de que su estado de salud se agravara en los últimos cinco días, y cuando la interrupción de los partes oficiales confirma que el equipo médico se limita a seguir su estado hora por hora. Pero ya sin expectativas de una evolución favorable.

Eseverri sigue internado en el Hospital Municipal “Héctor Cura”, y durante el fin de semana fue mayor de lo habitual la visita de su grupo más cercano, familiar, político y médico.

Incluso su mención en público, este viernes por la noche en los discursos y salutaciones de la apertura de la muestra “Libros en Olavarría” provocó un nivel tal de emoción en los funcionarios y allegados presentes que junto a la ausencia de partes médicos inducen a creer la misma realidad: por momentos la salud de Eseverri se resquebraja tanto que hace temer por un desenlace fatal inmediato.

De lo que sucede en su habitación se sabe muy poco y nada, salvo que pasó algunos momentos muy difíciles entre el jueves y el sábado. Y que luego de eso se teme por su vida.

Esa misma noche su hijo, el candidato a Intendente José María Eseverri, lo visitó y habría repetido el encuentro el mediodía del domingo. Pero tampoco trascendió si lograron hablar, en momentos en que la realidad política que diseñó el Jefe Comunal en los últimos tres años (desde las primeras charlas para un acuerdo con el kirchnerismo en 2004, concretado en 2005) se muestra con toda su fuerza en el armado de las boletas de candidatos para el 28 de octubre.

Se ignora, también, si además de los picos de gravedad de salud el mandatario pasa todo su tiempo de vigilia lúcido o han vuelto a dominarlo los picos de fiebre que lo atacaban antes de las operaciones en la Clínica Bazterrica, en junio.

Dos datos sobre el estado en la mañana del lunes, a pesar de la gravedad general: uno, que los momentos de lucidez de Eseverri son de plena conciencia de su situación personal, de los detalles de su Gobierno y de la coyuntura electoral política, y dos, que la afección que más lo complicó entre el viernes y el sábado fue momentáneamente superada.