Fotos: Alejandro Casamayou
A pesar de que no era amiga de esta clase de recibimientos, Gabriela Cotugno fue sorprendida en su arribo a Olavarría por amigos y seres queridos. El logro alcanzado al ganar entre las damas la ultramaratón de Montreal (Francia) merecía algo así.
Ni bien llegó a la Ciudad, en la rotonda de Pringles y Ruta 226, la esperaron para saludarla y felicitarla por el éxito alcanzado. Luego, Gabriela subió al autobomba y sacó a relucir sus trofeos que muy bien se ganó.
El recorrido fue en caravana desde la rotonda, siguieron por Pringles hasta la calle Necochea. De allí hasta Rivadavia y la tradicional vuelta al centro se convirtió en festejos con bocinas y gritos de aliento.
Y un día regresó la atleta que puso el nombre del CAVO en los primeros planos internacionales. Misión cumplida para Gabriela Cotugno que se lució como pocos en el viejo continente.
