Estafa a olavarrienses: les venden falsas agencias de Lotería a 70.000 cada una

Por Redacción

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Es probablemente la estafa directa (es decir, sin mediar una falsa financiera) más grande que se recuerde en la ciudad. Al menos tres olavarrienses “compraron” entre marzo y setiembre de 2007 cuatro o cinco “licencias caídas” de agencias de Lotería de la Provincia de Buenos Aires a operadores también olavarrienses y con llegada al Congreso de la Nación. Pero un año después de haber pagado 70 mil pesos por cada una descubrieron que se trata de un engaño.

Un olavarriense que fue estafado en marzo de 2007 empezó a sospechar cuando pagó los 70 mil pesos, pasaron los 60 días hábiles de plazo y no le entregaron el permiso habilitante para la agencia que le habían prometido.

Trajinó mucho y no consiguió nada. Y un año después se contactó con infoeme.com para advertir a los vecinos: la semana pasada corrieron rumores de una nueva visita de los “vendedores” de licencias. Y concedió una nota, en reserva, “para evitar que sigan jodiendo a más gente”, según le dijo a este Diario On Line al contarle la historia y mostrarle la documentación mediante la cual lo burlaron hasta ahora.

El olavarriense comparte una característica con los otros dos: es empresario y maneja medios propios desde hace tiempo, y no es un improvisado que recibió el dinero por pura fortuna.

Al que habló con infoeme.com lo llamaremos “Uno”, y a los otros dos “Dos” y “Tres”. El resto de los actores –los estafadores más o menos conscientes- serán nombrados por las siglas, en prevención de un sistema legal –el argentino- que protege por igual a los ciudadanos ingenuos sin abogado y a los delincuentes avisados con abogados caros.

“Uno” recibió el primer contacto en su comercio, de parte de un olavarriense, P.M., que además de ser empleado en Olavarría le mostró una tarjeta donde figuraba como “asesor” de un diputado nacional (N de R: es un legislador norteño claramente identificado). Fue en febrero de 2007, 30 días antes de cerrar el acuerdo.



El "convenio", donde no figura el monto pero sí la fecha de inicio
de la operatoria trucha. Un año después, la estafa ya es clara.



P.M. le mostró a “Uno” el negocio en términos muy simples: “yo trabajo en la Cámara de Diputados de la Nación y existe la posibilidad de conseguir agencias caídas de Quinielas, de gente que licitó, ganó y no retiró las autorizaciones”, le dijo para introducir el negocio.

“Uno” tenía ciertas dudas, pero P.M. amplió la propuesta: “ya no quedan licencias para Olavarría –le dijo-. Solamente tenemos para Tandil, Azul y La Madrid”. “Uno” siguió dudando pero todas las sospechas se disiparon después, cuando P.M. le presentó al siguiente eslabón de la cadena: el también olavarriense L.L., quien supuestamente era “el jefe” del contacto anterior y dijo tener todos los vínculos con el Congreso de la Nación.

Y que, por si fuera poco, era muy conocido de “Uno” desde la infancia: “quedate tranquilo que todo es legal y ya hemos vendido otras licencias”, le dijo “el jefe” al empresario.

El conocimiento mutuo terminó de destrabar todo, y los dos olavarrienses viajaron a Buenos Aires. “Uno” creyó más todavía cuando vio actuar a L.L.: “entramos al anexo del Congreso, en Capital Federal, y tuvimos que identificarnos, nos sacaron fotos; era para creer, e incluso él me dijo: acá no me puedo mandar ninguna macana porque queda todo registrado, y si vos me mandás al frente pierdo el laburo”

Con semejante antecedente, “Uno” terminó de creer, y ese mismo día, en el anexo del Congreso, terminó por conocer al enlace final: B.B., una mujer con la que en marzo de 2007 firmó el contrato a nombre de la operadora que realizó las presuntas estafas: “Impex Producciones”, con domicilio en la calle Nicolás Avellaneda al 3058, de Olivos.

En el “convenio de gestión”, B.B. (que tenía despacho al lado de las oficinas del diputado tucumano) firmó como representante de Impex y allí, en el artículo Nº1, la firma “se responsabiliza por la gestión de matrícula para agencia de Quiniela en la localidad de Azul, provincia de Buenos Aires”.

El segudo artículo del convenio que rubricaron la asesora B.B. y “Uno” indica que “el plazo que se estipula para esta gestión es de 60 días hábiles y en caso de incumplimiento de lo pactado se descontará de los honorarios el 1,5% por cada día de demora, asegurando Impex Producciones el buen resultado de esta gestión”.

A “Uno” le pidieron condiciones: “el señor (XXX) se compromete a facilitar toda la documentación que le sea requerida y de la que ya fue informado”, y al mismo tiempo “fija como inicio del presente contrato la fecha 7 de marzo de 2007”.

“Uno” se quedó tranquilo: el contacto era muy bueno, le habían sacado fotos en el Congreso, su entrada estaba registrada en los libros que asientan la circulación en los palacios legislativos. Nada podía fallar.

Pero pasados los 60 días hábiles, nada sucedió: ni llamados, ni correos electrónicos, ni licencia, ni menos agencia. “Uno” se empezó a preocupar y comenzaron las demoras y las excusas, hasta que en setiembre de 2007 B.B. la representante de Impex Producciones lo citó en La Plata, para entregarle la licencia.

La mujer nunca apareció. En ese mismo mes B.B. tuvo otro gesto: vino a Olavarría y le hizo fimar a “Uno” un pedido de agencia, donde ratificara que quería la licencia para operar. El olavarriense, ya muy desconfiado, la firmó, pero hoy sospecha que ese papel era para otra cosa: la mujer lo quería mostrar como un acuerdo para volver a “enganchar” a ingenuos.

“Uno” sabe de otros olavarrienses perjudicados. “Dos”, por ejemplo, es un profesional que compró otra “licencia” por 70 mil pesos. Y “Tres” es un empresario próspero que compró dos o tres licencias y que estaba tan “embalado” que quería seguir comprando otras, hasta que “Uno” le sacó la idea de la cabeza.

Incluso en Olavarría se firmaron convenio para ciudades vecinos. El olavarriense que le contó el caso a este Diario advirtió que en nuestra ciudad se vendió también en 70 mil pesos una “agencia caída” para La Madrid.

El olavarriense siguió insistiendo y en el mismo mes de setiembre de 2007 se presentó ante “el jefe” de su contacto inicial P.M: el asesor L.L.. “Cuando indagué se puso a llorar y me dijo `esta mina (B.B.) me cagó a mí también; yo a la plata de algún modo te la voy a devolver´, pero hasta el momento no lo hizo y quiero ver cómo la junta”, le dijo el damnificado a infoeme.com.

Hasta hoy, no hay novedades de la agencia. Pero “Uno” sí tuvo otro indicio: llegó a sus oídos que los mismos operadores porteños que firmaron el trato representando a Impex estaban de nuevo operando en un hotel céntrico.

“La verdad es que yo no los vi y tampoco me consta que hayan estado, pero ante la posibilidad quiero que el caso se conozca y estos tipos no puedan joder a más gente, por lo menos en Olavarría”, le dijo a este Diario On Line.