El tiempo de la cautela‏

Por Redacción

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Mauro Szeta, especial para Infoeme

La denuncia inicial fue gravísima. Un hombre abusó de sus dos hijas en La Plata. Lo detuvieron. Más tarde, lo condenaron a 14 años de cárcel. Hasta ahí el caso tuvo poca repercusión pública.

El escándalo estalló en 2011 cuando al ingeniero condenado por los abusos, le dieron arresto domiciliario. La Cámara Penal de La Plata fundó su decisión en el buen concepto vecinal que tenía el hombre. Entonces, como el fallo no estaba firme, lo mandaron a la casa.

El escándalo fue total. Los medios titularon: 700 firmas de vecinos dejan a violador libre. En ese momento, los camaristas no lo dijeron públicamente. Más allá del concepto vecinal, los camaristas analizaron que la sentencia de 14 años no era contundente, y que era factible que el ingeniero fuera inocente, o lo habían condenado de modo irregular.

Los jueces dijeron hasta que el fallo no quede firme, mejor que el ingeniero esté arrestado en su casa, y no en una cárcel común, claro está, lejos de sus hijas.

Y el fallo de la Casación llegó. Y en vez de condenar, absolvió. Y el ingeniero quedó libre del todo.

Una historia complicada y rara, que vuelve a poner en debate la veracidad de las denuncias por delitos sexuales.

Esta semana que pasó, una denuncia de abuso divide a los padres de un jardín, casi al límite de una guerra. Y en el medio de todo, el tratamiento periodístico. Más que nunca, se proclama la necesidad de la cautela.