El subsecretario de Seguridad se alejó por diferencias en la aplicación de las políticas

Por Redacción

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Por Gustavo Carabajal

En medio de la ola de delitos que castiga a la provincia de Buenos Aires, que provocó protestas de vecinos en Tres Arroyos y en Junín, el gobernador Daniel Scioli sufrió ayer la primera crisis en su gabinete: renunció sorpresivamente el subsecretario de Seguridad, Martín López Perrando.

El funcionario renunciante, segundo en importancia en el Ministerio de Seguridad, que comanda Carlos Stornelli, explicó que dejaba el cargo por “diferencias metodológicas en la aplicación de la política de seguridad”, según informaron a La Nacion fuentes de la gobernación.

No obstante, en el texto, López Perrando, que había asumido hace dos meses, no enumeró cuáles eran las diferencias de criterio en la aplicación del plan de seguridad en la provincia. Además, en el escrito de una página, en el que justificó los motivos de su dimisión, sostuvo que también se alejaba del ministerio por motivos personales.

Consultados por La Nacion, tanto el gobernador Scioli como el ministro Stornelli declinaron hacer declaraciones sobre el tema.

López Perrando tenía a su cargo casi 35.000 policías bonaerenses designados para patrullar las calles de la provincia, repartidos en, aproximadamente, 400 comisarías y otras dependencias de seguridad.

La crisis en el gabinete de Scioli se produjo luego de que La Nacion informara, hace una semana, que vecinos de Tres Arroyos habían organizado brigadas armadas para evitar los asaltos, y que ayer los comerciantes de Junín realizaron un masivo cierre de negocios para reclamar medidas contra la inseguridad. Movilizaciones similares se extenderían a Necochea, Coronel Pringles y Gonzales Chaves , en los próximos días. Allí se llevarían adelante iniciativas similares a las de Tres Arroyos, donde los vecinos, además de armarse para evitar los robos, juntaron nueve mil firmas para reclamar la destitución de jueces y fiscales debido a la supuesta liberación irregular de un grupo de delincuentes.

Si bien estaba en un acto en la Casa Rosada cuando López Perrando presentó la renuncia, el gobernador estuvo al tanto de la decisión que había tomado el funcionario, que tenía bajo su mando al 80 por ciento de los policías bonaerense.

Luego del acto en el que participó con la presidenta Cristina Kirchner y antes de trasladarse a una reunión en la casa central del Banco Provincia, Scioli instruyó al jefe de gabinete de ministros, Alberto Pérez, para que se reuniera con Stornelli y López Perrando.

Detalles de la dimisión

Según fuentes del gobierno provincial, Pérez recibió primero a López Perrando, quien le presentó el texto de una carilla con su renuncia. Luego, el jefe de gabinete se reunió con Stornelli, quien minutos después de las 18 confirmó la dimisión de su colaborador. Stornelli, según precisaron fuentes del Poder Ejecutivo provincial, agradeció "los servicios prestados" a López Perrando, quien había pedido una licencia como fiscal de Instrucción porteño para poder desempeñarse como subsecretario de Seguridad provincial.

Aunque en la carta en la que presentó la renuncia, López Perrando no detalló cuáles eran las "diferencias metodológicas en la aplicación de la política de seguridad" en el territorio bonaerense, fuentes de la gobernación indicaron a LA NACION que el funcionario no compartía algunas decisiones aplicadas por el superintendente Daniel Salcedo, el virtual jefe de la policía bonaerense y subordinado suyo.

Luego de aceptar la renuncia del funcionario, que tenía la responsabilidad de que se aplicaran las medidas para la luchar contra la inseguridad que había anunciado en diciembre último, Stornelli se abocó a la búsqueda de un reemplazante.

Hasta anoche, no había trascendido ninguno de los nombres de los posible candidatos para ocupar el puesto clave en el Ministerio de Seguridad.

López Perrando había sido convocado personalmente por Stornelli hace dos meses para hacerse cargo del mando del 80 por ciento de la policía bonaerense. Además de las protestas de los vecinos que reclamaron medidas de seguridad, el funcionario renunció cuando se conoció la noticia del asalto perpetrado por un grupo de delincuentes contra una casa en un barrio privado del partido de Pilar. Allí, los malvivientes tomaron como rehén a una familia y robaron electrodomésticos.

Indignado, un grupo de vecinos denunció que no fue el primer robo que ocurría en el barrio, ya que entre el 26 de enero y el lunes último se habían registrado otros tres hechos. Los vecinos reclamaron mayor presencia policial y solicitaron a la municipalidad de Pilar que levante un cerco perimetral en el barrio.

Pinamar, el primer dolor de cabeza

Una serie de asaltos violentos en Pinamar, cabe recordar, obligaron al gobernador Daniel Scioli, al ministro de Seguridad, Carlos Stornelli y al jefe de la policía, Daniel Salcedo, a recorrer la zona afectada por los robos y anunciar una serie de medidas para tratar de frenar la ola delictiva que había comenzado con un simulacro de fusilamiento a una familia platense que veraneaba en la zona del golf. Stornelli, Salcedo y el propio Scioli anunciaron el 19 de enero pasado más controles en Pinamar.

En la oportunidad, la familia de Juan Carlos Desiderio estaba de vacaciones en Pinamar y fue víctima de hecho delictivo en la vivienda que alquilaban.

Por la violencia de los delincuentes y los numerosos casos, decidieron retornar a Olavarría.

La imagen de la familia Desiderio abandonando la ciudad turística recorrió el país y fue uno de los disparadores de la crisis de inseguridad del verano bonaerense.