Señor director:
En el día de ayer concurrí a la muestra Libros en Olavarría. Debo decir aquí que soy discapacitado motriz y que me movilizo en silla de ruedas, ayudado por mi esposa.
La rampa de entrada es adecuada en su extensión y pendiente, pero no así en el material que la cubre, resbaladizo en grado sumo para quienes empujan o sostienen la silla. Tampoco tiene barandas de apoyo.
La pregunta aquí sería porqué el desnivel no se salvó con una rampa integral, con piso adecuado, en lugar del consabido escalón. La rampa integral no hubiese producido mella en la estética de la entrada a este muy usado espacio para actividades culturales y de todo tipo.
Luego de una breve recorrida, se me ocurrió preguntar si este año se había mejorado el acceso al ascensor que nos permite llegar al primer piso para presenciar las actividades que allí se desarrollan.
Luego de averiguaciones entre personas de la organización, colocaron algo que mal puede considerarse una rampa para salvar los escalones existentes. La estructura presentada debía tener una inclinación mayor de 30 grados y el mismo piso resbaladizo de la de entrada. Hago saber aquí que la inclinación recomendada para rampas para discapacitados es de unos 10 o a lo sumo 12 grados. O sea que la rampa no ayuda a los discapacitados sino que atenta contra nosotros y contra quienes ayudarnos.
Al salir, con las precauciones que el piso merece, no pudimos evitar la inestabilidad que provocó en mi esposa, quien sostenía la silla y que tiene experiencia de años en esta tarea.
Para completar el conjunto de elementos mal hechos que ofrece nuestra municipalidad en su propio ámbito a los discapacitados, vimos la rampa construida en el edificio Belgrano que tiene una longitud menor que la necesaria y por ende una inclinación mayor que la aconsejada.
Como reflexión final, me pregunto porque se hacen las cosas mal, si no es mucho más difícil ni caro hacerlas bien y que sirvan.
Saludo a usted, agradeciendo la atención a la presente.
Antonio F. Asteasuain
LE 5385463
