El primer debate entre candidatos a Intendente de Olavarría en muchos años, organizado esta tarde por los alumnos del Polimodal de la Universidad del Centro, arrojó un saldo de un centenar de asistentes al evento y el planteo, por primera vez, de distancias entre candidatos en tono de alguna confrontación.
Estuvieron Julián Abad, Ernesto Cladera, José Eseverri, Jorge Larreche, Iván Stebelski y Domingo Vitales. Así, por orden alfabético, se sentaron en la primera fila. Pero luego fueron sorteados para subir de a tres al escenario. De los del pelotón de punta, Silly Cura no asistió por “problemas de agenda”, según adujo.
En una campaña que viene siendo anodina y sin debates frontales, los estudiantes del Polimodal lograron tanto la participación de los jóvenes como las primeras confrontaciones: Mingo Vitale tomó distancia del eseverrismo y prometió sacar al menos dos rotondas, Jorge Larreche y José Eseverri discreparon visiblemente (a pesar de que no podían discutir entre sí) en el tema de unidades periféricas y hasta Julian Abad –generalmente muy moderado- se separó de la política de deportes y actividad de los clubes alentada por el eseverrismo.
Los candidatos ingresaron a las 17:00 a un salón del Polimodal universitario y allí fueron informado por la profesora Patricia Bavio acerca de las reglas del debate. Primero se sentarían en la fila principal y luego se sortearía el orden en que subirían. Una vez que acordaron las reglas básicas, se metieron en el SUM, donde había alrededor de 100 personas.
En el sorteo, salió determinado que subieran en principio José Eseverri, Ernesto Cladera e Iván Stebelski. Como Larreche tenía compromisos previos, Stebelski le cedió el lugar.
Uno por uno, y ordenados por mesa, los candidatos se mostraron como sigue.
José Eseverri. Abrió el debate en la primera de las mesas. Más duro y tajante que antes, bajó su discurso en todas las áreas y apostó a la gestión municipal. Pareció demasiado pegado a un esquema previo, donde se siente muy seguro, y avaló su acuerdo con Alicia Tabarés como “lo mejor del PJ local”. Habló de industrias y le reconoció logros a Ernesto Cladera y a Domingo Vitale, quienes participaron de su gestión. Se mostró proyectando una ciudad de 10 a 15 mil habitantes más en 10 años. Cuando se planteó el debate sobre salas periféricas negó con la cabeza lo que decía Larreche. Fue tajante con el tema seguridad y dijo que para poner cámaras de seguridad en las calles hay que hace un debate en audiencia pública. Y defendió la política de sueldos municipales a rajatablas, aunque le abrió la puerta a una actualización en el futuro. Mostró un estilo de firmeza que antes no aparecía.
Ernesto Cladera. Segundo en el orden. Cuando no se puso un casete apareció con prestancia y es uno de los rivales más difíciles en el cara a cara para José Eseverri. Cladera empezó muy bien y a poco de arrancar dejó en claro una postura intransigente con los desequilibrios sociales donde suena muy convincente. Se demoró mucho en el tema educativo, tal vez porque el auditorio era propicio y porque él mismo ha ocupado cargos en el área, como la Dirección de Estudios Superiores. Apoyó el Iteco, pero dijo que quiere mayor equidad en la educación de todos los olavarrienses. Anunció la construcción de “10 escuelas en Olavarría con el 2% de los cuatro años de Presupuesto”. Quiere que las industrias vayan a las localidades. En las respuestas a las preguntas no descolló. Pero es un peligro para el oficialismo cuando repite “me opongo a esta Olavarría maravillosa en algunos aspectos pero muy a los que se pueda en otros”.
Jorge Larreche. Tercero en los discursos de la primera mesa. No le cuesta nada mostrarse como el gesto de Ceibo y del proyecto del grupo. Y la misma fluidez lo acompaña cuando menciona sus propuestas en el tema agro, donde sabe por gestiones anteriores y donde puede mostrar que se manejó en niveles provinciales y nacionales. Tuvo un único entredicho cuando una médica que estaba en el auditorio le preguntó cómo iba a hacer para garantizar guardias de 24 horas en las salas periféricas si no había cantidad de médicos suficientes. Allí fue la disidencia con José y Larreche le preguntó a la profesional si estaba “en algún sector”, en referencia a posibles pertenencias partidarias. En el resto de las propuestas suena muy sólido: banco local, apoyo al agro, “que el dinero de Olavarría quede en Olavarría”, recuperar valores históricos en el Impuesto a la Piedra, desgravación impositiva para un Fondo de Apoyo al Deporte y cambio del cálculo de la tasa por Seguridad e Higiene para aumentar salarios en el Municipio.
Julián Abad. A pesar de que es un empresario de neto corte liberal, Abad es el que mayor empeño pone en mostrar su interés por encabezar un Municipio con fuerte participación del Estado comunal en la promoción de la inversión privada. Incluso propone firmemente dar soluciones rápidas y eficaces en la atención de recamos en las secretarías del Ejecutivo. Luce como muy moderado, pero ante las preguntas por la situación en el deporte fue claro: no comparte la política hacia los clubes –“aunque ya es pasado y no quiero referirme a eso”, aclaró- pero esta tarde fue otro de los que debatió y se distanció del oficialismo. Quiere un banco o, mejor, un fideicomiso para sostener a los emprendedores locales a los que le falten fondos para invertir. Pidió mayor atención en salas periféricas y fue claro en el mensaje sobre seguridad: “la máxima autoridad política de una ciudad es el Intendente”, afirmó para todas aquellas cosas donde la ley no determine atribuciones claras.
Domingo Vitale. No tuvo problemas en tomar la mayor distancia del oficialismo. Por primera vez uno de los candidatos confronta con José Eseverri y dice claramente que va a hacer cosas concretas contra lo que promete el oficialismo. “Voy a sacar al menos las rotondas de Pringles y Del Valle y la de Pringles y Avellaneda”, prometió Vitale. Les explicó a los alumnos que “ustedes deben venir en bicicleta a estudiar y sabe bien lo que son las rotondas para las bicicletas, para los peatones, para los ancianos”. Fue más crítico que Cladera con la situación social: “hay dos Olavarrías, una del microcentro y otra de la periferia; hay gente que vive sin baño y en piso de tierra, en el año 2007; ustedes no saben cómo viven algunas familias en Olavarría”, dijo ante un auditorio de jóvenes donde ese discurso pega fuerte. Fue, de todos, el que inauguró el discurso más claramente distante entre quienes tienen aspiraciones de meterse en la pelea, y es obvio que Mingo gana perfil propio en una elección donde busca mantenerse en el candelero. En el debate por los sueldos municipales, incluso criticó a José Eseverri: “no te contestó la pregunta”, le dijo a una alumna del Polimodal, cuando el postulante oficial ya no estaba. No tiene rastros del Mingo ladero de Helios Eseverri. Se nota que no hay buena onda con José.
Iván Stebelski. Antes que nada aclaró: “sé perfectamente que no voy a ser Intendente de Olavarría”, dijo, para luego dedicarse a dos cosas. Una, pedir apoyo para que el MST instale a un concejal en una banca y, dos, lograr “un cambio de imagen de la izquierda”. Se mostró muy decidido a bajarle el sueldo a los funcionarios, “porque no puede ser que un funcionario gane 5 mil pesos, un concejal más de 2.000 pesos y un empleado no llega a los 800, y seguramente trabaja más que el concejal, que en muchos casos sigue dedicado a su estudio profesional y no está en el Concejo”.
