Marcelo Oliván / infoeme.com
El rasgo más característico del cambio de la política de Olavarría y de la Séptima Sección Electoral quedará a prueba esta semana, de aquí al sábado a la noche, cuando se terminen de definir las listas de candidatos a diputados de la región. En ese lapso se verá si, efectivamente y como vino sucediendo en los últimos años, la estructura de poder kirchnerista ha sustituido a los viejos aparatos radical y, sobre todo, peronista.
¿En qué sentido? Pues el de la designación de los candidatos que luego terminarán siendo elegidos, nada menos.
Hasta 2003, el justicialismo de la Provincia de Buenos estaba dominado por el duhadismo (una fuerza más poderosa que el propio Eduardo Duhalde), que designaba a los presidentes y a los diputados nacionales desde sus bastiones en el conurbano, al tiempo que imponía a sus jefes del interior, que a su vez armaban las listas de diputados y senadores provinciales del PJ en las secciones, y hacían y deshacían a destajo en los municipios.
Velas sí, libros no. En la Muestra, Alicia compró más tarde un ejemplar de papel, pero
antes procuró elementos para el rezo. Sus últimas movidas indican que está en la lista K.
En el radicalismo provincial, la contraparte era un infernal buró político de tres cabezas: Leopoldo Moreau, Federico Storani y Juan Manuel Casella. Su esquema de poder se basaba en un sistema de empleos y contrataciones legislativas y ejecutivas con el que alineaban acólitos en el interior, amén de un incomprensible sistema de facciones y sectores que se disputaban terreno en internas que solamente se entendían con un mapa y una planilla de cálculo, porque su razón no era otra que dividir a la tropa abajo para favorecer el fácil acuerdo de los cabecillas de arriba.
Ese sistema es el que preservó en la escena a las mismas figuras durantes años. Los presidentes de uno o de otro lado (Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa en el radicalismo, Carlos Menem en el peronismo), tenían que acordar con esas estructuras o no obtenían un solo voto más allá de la General Paz.
Aquí, en estas tierras, la situación de dependencia era inversa pero igual. El diputado provincial bolivarense Isidoro Laso fue el dedo del poder peronista en la Séptima Sección durante más de una década, puso y sacó legisladores, impuso en el PJ de Olavarría candidatos a Intendente que Helios Eseverri batía con la facilidad de un campéon al que le ponen paquetes en el ring (a cambio de que Eseverri no interviniera en la designación de diputados provinciales, y sólo pidiera bancas de senador) y fue él mismo varias veces legislador provincial desde Bolívar, votado por (decenas de) miles de olavarrienses que jamás le vieron la cara ni escucharon de su boca para qué quería tanto poder.
Néstor Kirchner leyó bien ese esquema provincial, sobre todo el del PJ duhaldista, y se propuso primero usarlo, luego obviarlo, después armarse en el terreno, más tarde enfrentarlo y herirlo de muerte y al final superarlo, reciclando para sí lo que quedar en pie. Está en la última etapa.
Para eso formó alianza con el eseverrismo. Su idea era superar el poderío duhaldista puenteando al poder duhaldista en la Provincia de Buenos Aires acordando directamente con los intendentes bonareneses, en un intercambio directo de apoyo y votos, de un lado, por obra pública y tracción en las boletas K, del otro.
El acuerdo con Eseverri (quien rápidamente vio la conveniencia de reciclarse sin chistar) se basó en ese esquema. No les ha ido mal, si se tiene en cuenta que los políticos regionales más representantivos del viejo esquema (Isidoro Laso en el PJ, Rubén Lanceta en la UCR) o bien se pasaron a sus filas o bien vagan errantes cual fantasmas penitentes. O bien ambas cosas, ahora o en el futuro.
En la etapa final siguen pasando cosas.
La fe de Silly. Hoy no tiene garantizado nada, ni colectora ni lugar de Mario como
candidato a diputado. El acto en Azul no tuvo buenas señales, pero hay que esperar al 8.
Como este jueves, donde aquel viejo esquema de mesa peronista fue sustituido por otro de mesa chica pero más joven y más K, y que definió hasta donde pudo lo que vendrá en la semana que viene. Pero además planificó el formidable golpe de efecto de ayer sábado, con el alineamiento de todos los sectores K en Azul, además de la presencia allí de quien ya se sumó al Frente para la Victoria sin esperar la aprobación del resto del PJ: Alicia Tabarés, otra peronista “aggiornada” que no quiere ser pisada por el tren que ve venir en el horizonte.
Como se verá, todo está escrito en un plano que conviene leer con detenimiento. Porque hasta este miércoles se definirán las listas de concejales y luego empezará el cierre de los legisladores.
La nueva, nueva, nueva “mesa”
Este jueves se sentaron por primera vez en una misma mesa de decisiones, en algún lugar de la Séptima Sección Electoral, el secretario presidencial y candidato a Intendente de Saladillo Walter Abarca, el diputado provincial bolivarense y ya sindicado (¿ex?) super-referente del PJ seccional Isidoro Laso y el senador provincial y candidato a Intendente de Olavarría José María Eseverri.
Sólo se agregó una persona más: un emisario del (reciente ex) armador kirchnerista de las boletas provinciales Carlos “Cutu” Moreno. Pero esa es la nueva mesa de tres patas seccional que sustituye, creemos que para siempre, la vieja “cooperativa” (o diputadora) del PJ que definía los cargos legislativos para la Cámara de Diputados en la Séptima Sección Electoral.
La reunión solamente puede ser precisada en los trazos más gruesos porque las fuentes niegan y retacean datos por dos motivos: primero porque no quieren adelantar el más mínimo indicio de los movimientos que allí resolvieron y segundo porque, la verdad, les gustaría mostrar que su margen de decisión es más amplio que lo que efectivamente es.
Pero a pesar de que es coincidente el caracter “exploratorio” de ese cónclave, es un hecho que se cerró con dos conclusiones que ahora quedan a la vista. Una tercera corre por cuenta de este cronista, y quedará a prueba en la semana.
A saber.
1) Se cerró Azul. Cerrar Azul implica alinear todos los sectores internos detrás de una sola candidatura local, sin colectoras ni divisiones en la superficie -tal como quedó a la vista ayer a la tarde en el Jockey Club vecino- con la presentación de Edgardo Capelli como candidato a la Intendencia y con la asistencia de todo el espectro K de la Sección, incluso los referentes más pesados del Partido Justicialista.
Es la primera vez que dirigentes de peso están apoyando abiertamente la misma postulación, aunque el caso de Azul sea bien distinto que el de Olavarría. Pero el alineamiento general que ayer se vio en el Jockey Club surge de la nueva-nueva mesa.
2) Alicia está cerca, y es interlocutora. Medio en broma y medio en serio, José Eseverri le dijo a Miguel Arena en la apertura de la Muestra “Libros en Olavarría”, este viernes por la noche, que “la compañera Alicia está siendo una interlocutora válida”, ante la mirada atónita de Juan Manuel García Blanco. Arena sonrió, pero daba la impresión de que José hablaba en serio.
Esta es otra primera vez: es el inicio del senador provincial acercando a la diputada provincial a la mesa de decisiones, y no sólo a la foto de ocasión. Por vez inicial también aceptó que habla con ella como si hablara en nombre de todo el PJ. Es más: José considera a la legisladora como la voz más sensata del justicialismo de la región, lo que equivale a decir que Alicia dará la última visión peronista del armado antes de que se cierre el paquete para definir legisladores seccionales. Se sabe lo que Tabarés piensa de la evolución de los hechos: el PJ tiene que sumarse al FpV y la única lista K será la de José Eseverri.
Veamos ahora, qué otro dato puede sacarse de la reunión del jueves y de los hechos que la siguieron, incluso los de ayer, para tratar de desentrañar cómo sigue el armado de boletas, colectoras y candidaturas a diputados provinciales.
3) El felipismo está un poco lejos. En esa mesa del jueves Abarca es ultra K hasta gozar de absoluta confianza del propio Néstor Kirchner, José es ex radical y actual kirchnerista y Laso es peronista bien PJ, dueño del sello y de la marcha. El felipismo provincial no tiene emisarios en ese grupo, lo que equivale a decir que los felipistas de Olavarría estuvieron el jueves fuera de esa cocina esencial, por más que allí no se decidiera nada.
Que no haya felipistas en ese grupo tiene varias lecturas. La primera radica en los motivos: la interna entre el gobernador Felipe Solá y su ministro de Gobierno Florencio Randazzo es ya implacable, y si no acuerdan entre ellos difícilmente consiga instalar voceros en ninguna parte.
Una pregunta. ¿En la foto hay un candidato a Intendente, una a diputada, un candidato
frustado a concejal, un candidato real a concejal y un operador de candidato a concejal?
Los perjudicados directos de ese deterioro felipista son los olavarrienses que adscriben a cada una de ambas líneas. Solá es el referente de Mario y Silly Cura. Randazzo el de Alberto Hernández. Si Solá y Randazzo se evaporan, lo mismo sucederá con las chances de Cura y Hernández de meterse en la discusión. Una coincidencia: apenas se cerró la mesa del trío Abarca-Eseverri-Laso desde las usinas de Cura y Hernández -o de medios afines- empezaron a motorizarse versiones más o menos armadas de listas de legisladores seccionales encabezadas por uno o por el otro, según el caso.
Lo concreto, entre tanta elucubración y rosca, es lo que sucedió finalmente ayer: todos los actores kirchneristas o próximos a serlo estuvieron en Azul apoyando el lanzamiento de Capelli (incluso Alicia Tabarés) y la aparición de Felipe Solá fue solamente electrónica, en la pantalla del Jockey Club, para apoyar desde una grabación en video al candidato K, y nada más.
Las movidas en la base
Ajena a las señales y empeñada en torcer el designio natural de semejante estructura, Silly Cura sigue batallando contra viento y marea.
Si consigue un colectora luego de que el locutor del acto de ayer en Azul presentara ante sus ojos a José Eseverri como “el próximo Intendente de Olavarría” será en virtud de una tremenda voluntad por llegar al poder, ausente en buena parte de la constancia de la errática clase política local.
Hay un dato que la propia Silly ya admite por lo bajo o enarbola en voz alta, según el interlocutor o el ámbito donde le toque presentarlo: si en la mesa de resoluciones o en la Casa Rosada deciden no darle a Mario Cura la candidatura a diputado provincial ella no irá con colectora kirchnerista, por más que se la ofrezcan.
En estos días, Silly ha llegado a otros “no” tal vez más amables.
En la semana se reunió con gremialistas liderados por Miguel Arena. Esos sindicatos de la CGT, donde algunos referentes como Roberto D´Amico o Carlos Manzur decidieron salirse para jugar con el eseverrismo, le pidieron el cuarto lugar en la lista de concejales.
Silly les dijo que no podía, porque no puede bajar de allí a Fernando Alí sin generar el enojo de la juventud de la JOC, un grupo de pibes que trabajó a destajo en esta campaña temprana y que ya estaban inquietos con un lugar que no asegura una banca en el Concejo.
La candidata les ofreció el quinto y el sexto lugares de la nómina, con una explicación adicional: el primero (Gustavo Alvarez) y el tercero (Mary Gelso) de su lista irán al Ejecutivo, con lo cual los más rezagados subirán dos puestos y tiene más chances de entrar al Concejo.
El jefe de la CGT local Arena dio el “no, gracias” en buenos términos, según todas las fuentes consultadas y a pesar de que no trabajará a favor del curismo tampoco lo hará en contra.
Conviene ver lo que pasa en otros partidos, para no perder la percepción de un escenario más amplio del armado de las listas que va de acá al sábado 8 a la medicanoche. Es cierto que se rosquea por las listas de concejales.
Es cierto que la candidatura local de Silly a Intendente -como se escribió más arriba- tiene mucho de apoyo a la candidatura de Mario a diputado provincial. Es cierto que durante años el PJ de un distrito chico como Bolívar le impuso los candidatos a un distrito comparativamente enorme como Olavarría.
Discusión del sábado. Gladys González impone a Ricardo Pagola (centro) como diputado PRO,
sin que los olavarrienses tengan peso de decisión, como en el viejo PJ duhaldista de Laso.
Pero todo eso no es patrimonio de los partidos más grandes o más “viejos”, como el PJ. Es maña de la política que los “nuevos” copian con exactitud. O tratan.
Este sábado a la noche, y como muestra la última fotografía de esta columna, los operadores del PRO en la Séptima Sección vinieron a Olavarría. Gladys González y Ricardo Pagola se reunieron con Julián Abad, Mario Alejandro Gregorini y Tomás Barbieri en el coqueto local partidario de Rivadavia y San Martín.
Los olavarrienses comprendieron bien pronto que no hay idealismo a raudales en ningún lado. En la charla quedó en claro la verdadera materia de pelea electoral, el interés supremo de los nuevos sectores de la política que arman listas locales: quieren legisladores en la Séptima.
Por eso están tan interesados en armar candidaturas locales, a las que les bajan marca, sello, logos, afiches, colores y, con suerte, apoyo económico. No importa si las listas local ganan, pierden, empatan o hacen papelones: importa que sean prolijos y oficien como caras conocidas juntadoras de voto para su legislador seccional, por más que aquí nadie lo conozca.
Ante el reclamo de los olavarrienses por el primer lugar en la lista (que le corresponde a Olavarría por cantidad de votos), González fue implacable: “acá no importa solamente la cantidad de votos; importa una serie de cosas, como la confianza que Jorge Macri le tenga al candidato y en ese sentido Ricardo Pagola es quien conoce lo que pasa en la Cámara de Diputados y debe ser el primer candidato”, les dijo en voz alta a los olavarrienses.
Pagola estaba allí sentado, mirando el centro de mesa, totalmente desconocido para el olavarriense medio que aportará los votos para el PRO de Abad. Pero la bolivarense González (quien hace poco fue involucrada por una revista porteña en un escándalo por pago de sobornos en el Banco Ciudad) desató el planteo de los olavarrienses cuando endureció todavía más la presión, como dueña del sello PRO: “además, el legislador va a ser además el referente del PRO en los tiempos que vienen”.
Fue demasiado para Barbieri, quien no sólo integra el grupo de Abad que tiene en Olavarría el poder territorial sino que además tiene otro tipo de peso en el terreno: es el dueño del local donde se estaban discutiendo los porotos de modo tan árido: “¿Cómo que va a tener la conducción en los próximos tiempos? ¿Y Olavarría qué lugar va a tener?”, le espetó con lógica implacable.
“No importan sólo los votos que tenga Olavarría sino la confianza de Jorge Macri; nosotros nos llevamos la inquietud”, le respondió González como adelatando lo que sucederá el sábado 8: Pagola, quien sólo tiene el mérito de ser amigo de los que definen el armado, estará al frente de la lista de diputados provinciales por más que nadie lo conozca en el distrito donde sacará la mayor carrada de votos.
Es decir, la nueva política del PRO copia con exactitud y con 20 años de retraso los inicios y los vicios de la vieja política del PJ de Isidoro Laso inaugurada y consolidada entre 1983 y 1987.
Eso si Bolívar impone a un desconocido, cosa que a estas horas no se sabe. Y en realidad, lo que se discutía no es este diputado provincial de 2007, que probablemente no entre a la Cámara. Se discutía el senador provincial del PRO del 2009 que probablemente entre al Senado. Y el diputado provincial de 2011, que seguramente entrará a la Cámara, si sigue esta tendencia.
¿Lograron los olavarrienses del PRO instalar esta discusión?
No se sabe.
De todos modos, es tanto lo que no se sabe de acá al sábado, que la duda de un sector quedará disimulada hasta las sorpresas del sábado que viene.
