El ajo podría proteger de las enfermedades cardíacas relajando los vasos sanguíneos, lo que permite que la sangre fluya con facilidad, reveló un estudio científico.
La clave -paradójicamente- está en la alicina, que se convierte en esos compuestos de sulfuro de tan mal olor que a veces se quedan impregnados en el aliento.
Esas sustancias reaccionan con los glóbulos rojos de la sangre y producen el sulfido de hidrógeno, según informó el portal de BBC Mundo.
El estudio de la Universidad de Alabama, en Birmingham, Estados Unidos, fue publicado en los Anales de la Academia Nacional de Ciencias de ese país.
De todos modos, algunos expertos advierten en contra de la ingesta de suplementos medicinales de ajo, que pueden acarrear efectos secundarios.
El sulfido de hidrógeno huele a huevo podrido y es utilizado con frecuencia para fabricar bombas de olor, pero en concentraciones bajas desempeña un papel clave al ayudar a las células a comunicarse unas con otras.
Dentro de las arterias o las venas, además, estimula a las células que conforman la membrana para que se relajen y se dilaten.
Como consecuencia, se reduce la presión de la sangre, lo que permite que las células transporten más oxígeno a los órganos vitales, y se reduce la presión sobre el corazón.
Los investigadores descubrieron que si se exponen los glóbulos rojos de la sangre al extracto de un ajo de supermercado, estos comienzan a emitir sufildo de hidrógeno en forma inmediata.
Los científicos sugieren que la producción de sulfido de hidrógeno en los glóbulos rojos de la sangre podría utilizarse para estandarizar los suplementos medicinales de ajo.
Uno de los jefes de la investigación, el doctor David Kraus, dijo: “Nuestros resultados indican que incluir el ajo en la dieta es algo muy bueno”.
“Ciertamente, en las regiones donde el consumo de ajo está extendido, como el Mediterráneo o el Lejano Oriente, las enfermedades cardiovasculares tienen menor incidencia”, añadió.
