El abanderado de los humildes

Por Redacción

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Daniel Lovano / Infoeme.com.ar
Fotos: diarios La Verdad y Democracia

En la cancha que tiene el nombre de la abanderada de los humildes, cómo no se iba a dejar su impronta Roberto Tucker. Los grandes medios apenas si conocen aquella profesión de pintor. Cuando jugaba el Argentino “A” y llegaba en bicicleta a los entrenamientos de Racing con pintura hasta en los ojos, pasaba por los vestuarios en tiempo récord, se metía en la cancha y entrenaba con más intensidad que ninguno.

Saben poco de su larga lucha. Contra el asma; cuando lo desahuciaron a los 21 años; contra los obstáculos que puso El Fortín antes del primer Argentino VIP y del Argentino A; el drama por el que atravesó cuando su mujer dio a luz a ese orgullo suyo que apretó entre sus brazos apenas el hijo de Francisco Lamolina dio por terminado el partido con Colegiales.

“El resultado del partido es medio mentiroso, porque ellos antes del primer gol nuestro contaron con algunas situaciones; fue muy duro” fue lo primero que aclaró Roberto desde su casa juninense.

“El otro día hablábamos con mi señora y recordábamos el ascenso con Racing y fue muy parecido a esto. Son dos ciudades similares; la gente acá en Junín está enloquecida, muy contenta y para nosotros queda una semana de entrenamientos para disfrutar con los compañeros antes de las vacaciones, porque cosas como estas no se logran todos los días” comentó.

En el “Eva Perón”, Roberto Tucker encontró quizás su mayor recompensa deportiva a tanto esfuerzo y tanta lucha. Y por la noche -cuando empezaba a poner la leña para un asado con la familia- abrió su teléfono celular y se refirió a esta consagración como capitán de Sarmiento de Junín.


Menos de un año fue suficiente para convertirse en referente. “Cuando llegamos el técnico (Sergio Lippi) designó a tres capitanes, primero Bressan, después Benítez y el tercero yo; como los otros dos estaban afuera me tocó quedarme con la cinta y es algo hermoso. No es una responsabilidad fácil, porque hay que responderle al grupo, a los más chicos y salió todo redondito” explicó.

Buena parte de su familia estuvo el sábado en Junín, y los festejos se prolongaron con un churrasco de por medio. “Es una emoción muy grande compartir este momento con ellos, y con todos los que se quedaron en Olavarría porque no pudieron venir a este partido” acotó.

Racing catapultó a Roberto hacia el fútbol profesional, primero Quilmes en la B Nacional, después la primera división de Portugal y la siguiente escala fue Deportivo Merlo. La proyección fue tras un segundo semestre fantástico en 2007.

“Ahora la emoción no permite hacer una análisis muy profundo. Uno está muy contento, y no alcanza a evaluar algunas cosas, pero yo digo que siempre se puede estar mejor. Ese año que me fui a Quilmes estaba metiendo muco goles, no pude terminar el campeonato con un gran equipo, y este campeonato con Sarmiento es parecido, el equipo ayudó” destacó.

La cinta, el título y los siete goles conforman un combo casi perfecto para una temporada monumental de Roberto con la camiseta de Sarmiento de Junín. “En mi última etapa en Racing había metido cinco seguidos; acá me dieron también la responsabilidad de patear los penales, de puro atrevido nomás. Un día que Andrizzi no podía patear porque estaba lesionado, estaban todos practicando penales y yo estaba tirado en la cancha, le dije al técnico ‘no sigan practicando porque a los penales los voy a patear yo’. Y bueno… Lippi me dio esa confianza y también empecé a patear los penales. Todo ayuda” recordó.

Hace cuarenta años un pibe de un pueblo cercano a Junín también jugó para Sarmiento y en su misma posición. En ese entonces era un ignoto Daniel Passarella. “Sí, pero ese fue un fenómeno” advirtió antes de soltar la carcajada. “No hay comparación, no hay chance. Acá en el club hay fotos de muchos jugadores importantes que pasaron por Sarmiento, y uno estaba al tanto de la historia que tiene este club”.

Con este ascenso de Sarmiento, la temporada próxima volverá el clásico con Douglas en la división de plata del fútbol argentino, pero ante la pregunta Roberto sorprendió con una respuesta: “Ahora hay que disfrutar de este momento; va a ser lindo si a uno le toca quedarse acá. Vendría a ser como un Azul - Olavarría, pero en la B Nacional. Tengo un año más de contrato, aunque cuando suceden estas cosas uno es consciente de que pueden pasar muchas cosas”.

Junín no es muy distinta a Olavarría, pero su fútbol tiene una historia inabordable para cualquier equipo de aquí, desde su querido Racing para abajo. “La comparación es muy difícil, porque acá hay muchos años de trabajo, se están haciendo las cosas bien, tienen un apoyo importante de las empresas. Racing también está en un lugar privilegiado, pero debe mantener una idea, un proyecto. Ojalá que pueda imitar esto que sucede en Junín, porque tiene todo, que ascienda al Nacional B por el bien de Olavarría, y si no llega que siga peleándola en el Argentino A, porque es un muy buen lugar para Racing”.

No fue un sábado más para Roberto Tucker, y fue como si el destino se hubiese empecinado en que la recompensa debía ser en un sitio que pudiera remitir a su larga lucha.