Usar fragmentos de ADN para estimular una respuesta inmune es considerada una manera prometedora de crear mejores vacunas contra muchas condiciones, desde la gripe hasta el cáncer.
Sin embargo, se duda por su baja eficacia.
“La administración de ADN a través de tatuajes podría ser una forma para una aplicación comercial más amplia de las vacunas de ADN”, dijo Martin Müller, del Centro Alemán de Investigación del Cáncer en Heidelberg.
Dado que al tatuar la aguja provoca heridas e inflamación, el método es más doloroso pero más eficiente que la inyección normal.
“Esto probablemente es lo que haría que (el tatuaje) funcione mejor que las inyecciones normales, dado que el tejido se daña y eso afecta a las células inmunes, que luego están alertas por los antígenos”, señaló Müller en una entrevista.
