Del otro lado del árbol en Olavarría: “Son momentos mágicos, eso se tiene que sostener”

Por Redacción

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Hace poco más de un año que la propuesta de la biblioteca itinerante “Del otro lado del árbol” llegó a Olavarría. Nacida de una historia de amor y dolor entre una madre y su hija el grupo que la impulsó en la ciudad supo mantenerse fiel a las bases y promover los encuentros en familia que ya son clásicos en los parques.

En entrevista con Infoeme. Andrea Fernández y Mariné Braunmuller destacaron el crecimiento alcanzado y expresaron que “la semillita está plantada. Estría bueno que otros puedan tomar la posta para llevar adelante Del otro lado del árbol”.

El grupo estable está conformado por diez personas y también hay colaboradores. “Como todo trabajo voluntario es difícil sostener en el tiempo. Eso requiere mucho compromiso, entrega, pero bueno, de a poquito la gente lo entiende así y se va acercando”, remarcó Andrea. Las organizadoras sostuvieron que la dinámica es muy diferente que en la capital bonaerense y eso tiene que ver con los recursos: “en La Plata es más masivo en cuanto a organización y la gente que se acerca a colaborar desinteresadamente. Acá esa convocatoria nos cuesta un poco más. Los chicos siempre nos acompañan pero la tarea es del grupo. Además el espacio físico se sostiene porque son cerca de 50 personas trabajando para ello”, detallaron.



Respecto a la posibilidad de que la biblioteca itinerante local pueda tener en un futuro algún lugar propio, dijeron: “Nosotros pensamos en tener un espacio pero eso significa tener continuidad y necesitamos crecer como grupo para eso, que es lo q estamos tratando de hacer ahora. Tener un lugar sería bueno porque realmente es un desgaste llevar, cargar”, y agregaron, “El trabajo previo, el que no se ve de la Biblioteca es un trabajo muy importante. En la semana nosotros estamos coordinando qué propuesta vamos a llevar, quién nos va a acompañar. Todas esas cosas llevan tiempo y trabajo”.

Mariné indicó que el crecimiento también se limita por las responsabilidades laborales del grupo: “Hay cosas que lamentablemente no podemos hacer y nos encantaría. Es un compromiso el que asumimos y el tema de ser tan poco y tener otras actividades hace que vayamos más despacio. El año pasado comenzamos muchas actividades y llegamos a fin de año desbordados. Ahora estamos tratando de crecer como grupo y que la gente se anime y participe, venga y se sume”, expresó.

“Del otro lado del árbol en Olavarría” acepta donaciones de materiales y libros. En 2012 hicieron una compra de libros con un subsidio de la biblioteca de La Plata que otorgó el Senaf (Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia) para las tres sedes. Con ese dinero se compró un equipo de sonido para contar cuentos, libros y materiales. Además, como proyecto futuro quieren adquirir una pantalla para que los días de frío puedan hacer proyecciones de cine en los diferentes barrios.

Respecto a las actividades de este año, Andrea y Mariné contaron que quieren hacer “menos actividades y con calidad, porque si nosotros nos agotábamos no estaba bueno. La idea es hacerlos desde la alegría. Entonces pautamos hacer dos encuentros mensuales”. Durante las jornadas de la biblioteca en los parques de la ciudad y las localidades, cuando el clima ayuda, se reúnen hasta 150 niños y padres.



A las actividades se suman los “colaboradores de la biblio”, como dice el grupo de Facebook que ser armó. Se trata de 80 personas que se suman a las actividades pero no tiene el compromiso de asistir a las reuniones y todas las actividades. “Ese grupo responde mucho y estamos infinitamente agradecidos”, dicen Andrea y Mariné.

Además hacen enlaces con instituciones: “Tenemos muchos pedidos y como no podemos responder a todos porque los días de semana son más complicados porque todos tenemos otras actividades tratamos de priorizar ya que no todos los nenes pueden acudir al parque”, contó Mariné y expresó: “También se trata de que se vaya renovando y otros tomen la posta para llevar adelante Del Otro lado del árbol en Olavarría. De alguna manera la semilla está puesta. La experiencia es sumamente enriquecedora desde el punto de vista personal”.

Finalmente, el grupo admite crecer junto con la semilla pero la idea es que esto empiece a funcionar y que después no importa si somos nosotros o no pero estos espacios de encuentro, porque esto es una excusa para que la familia se encuentre. “Ese momento es mágico, eso es lo que se tiene que sostener. Ahora nos toca a nosotros hasta que prenda. Nosotros queremos que los papás puedan compartir ese tiempo con los niños, para eso trabajamos”, concluyeron.