Mauro Szeta, especial para Infoeme
Otra vez, una organización criminal está integrada por los muchachos del tablón. En este caso, pasó con los barras de Boca. No con los barras en los partidos de fútbol.
Aunque se sabe poco, hay barras, en otros deportes, en este caso en el básquet. Tres de estos muchachos, de apellidos, Gallardo Nuesch, Pino e Iglesias, están presos. La acusación es gravísima: integrar una banda que asaltaba abuelos, y asesinar a una de sus víctimas.
La historia empezó en 2012 cuando Nélida Casagerone, de 72 años, apareció asesinada e incinerada en un descampado de Lanús. La mujer era empleada de un Sindicato de la rama Naval.
Se supo luego que Gallardo Nuesch había sido compañero de ella en el sindicato. También se supo que ella lo había denunciado a él por el faltante de cheques.
Un poco por venganza, un poco por codicia, Gallardo Nuesch se asoció con los otros dos. Secuestraron a la mujer en Barracas, la llevaron a Lanús, y la mataron. Antes de fugar, le robaron la cartera, y las llaves de su departamento.
Volvieron a Barracas para robarle todo lo que tenía. Las escuchas telefónicas sirvieron para establecer cómo operaba la banda. Todos terminaron presos. Diez abuelos fueron sus víctimas. Todos, menos Nélida, viven para contarla, lo que no es poco.
