Daniel Lovano / Infoeme.com.ar
Entre la belleza incomparable de su Puerto Madryn y los piques de una pelota de básquetbol, Fernando Rivera fue creciendo con un modelo de jugador que tenía a mano, a pasos de su casa paterna, convertido con el tiempo en uno de los grandes héroes en la más grande aún historia de Estudiantes en la Liga Nacional.
Ayer Juan Manuel Iglesias fue su espejo, hoy es su carta de presentación en el Parque Carlos Guerrero. “Juan salió del mismo club que yo, Deportivo Madryn, y siempre fue mi ídolo. Ahora está trabajando acá y el otro día le conté que me iba a jugar a Estudiantes, y me dijo que allá la gente lo quiere mucho, y que siempre tiene en su corazón aquel triple en el último segundo en la cancha de Ferro que le ayudó a mantener la categoría†contó Fernando, que este viernes cumplirá 27 años.
“Juan me dijo que es un club espectacular, que la voy a pasar muy bien, que hay muy buena onda en el entorno†acotó el primer refuerzo de Estudiantes para el Torneo Federal de Básquetbol 2012/13.
El curriculum identifica a General Roca como su ciudad natal, pero Fernando es de Madryn. “Nací en Roca, pero cuando tenía un año mis padres se vinieron a vivir a Madryn, o sea, que soy criado o oriundo de Madryn más allá de lo que diga mi documento†aclaró Fernando, que viene de un ascenso con San Lorenzo de Chivilcoy para tratar de recorrer el mismo sendero con Estudiantes.
“Nunca resigné la posibilidad de jugar el TNA, sucede que les había dado mi palabra de esperarlos hasta que se aclare el panorama con el presupuesto, con la idea de renovar, y como venían complicados con los sponsors y existía incertidumbre acerca de la participación, hablé con la dirigencia de San Lorenzo, le comenté esta chance de Estudiantes y me dieron libertad de acción porque no me podían garantizar el futuro†explicó.
Estudiantes encandila por su historia, y a Fernando también lo llama su futuro. “Siempre seguí muy de cerca la Liga Nacional; la historia de esa camiseta pesa en el buen sentido. Uno se pone a pensar los jugadores que vistieron esa camiseta, y en mi posición jugaron el Lobito Fernández, Daniel Farabello, el Sepo Ginóbili, Juan (Manuel Iglesias)… Cuando íbamos a jugar a Olavarría, a los juveniles les trasmitía esa grandeza. También es alentador el proyecto; uno siente ansiedad por conocer a sus futuros compañeros, y después nos plantearemos los objetivos. Ojalá tengamos la chance de quedar en la historia del club†resumió.
Juega de dueño de la pelota, entonces el cierre fue para una cita autorreferencial. “Soy un base muy ordenado, me gusta hacer jugar al equipo, sacar lo mejor de mis compañeros y cumplir con las reglas que proponga el entrenador. Me gusta también correr la cancha, pero depende de los aleros con los que cuente, aunque si me dan a elegir me quedo con el juego de control; saber a qué jugamos y qué es lo que buscamos. Tengo un tiro respetable de tres puntos, que lo utilizo como arma, pero mi objetivo número uno es tratar de hacer jugar a mis compañeros, pero siempre desde el ordenâ€.
