Una familia azuleña cedió una casa para que se convierta en una residencia estudiantil

La vivienda fue entregada en comodato a la Unicen y ya es habitada por dos estudiantes. La iniciativa se incorporó al Programa de Becas de Residencias, que brinda alojamiento a jóvenes que deben trasladarse para cursar sus carreras.

Lunes, 10 de agosto de 2026 a las 12:00

Por Redacción

 

Hay gestos que parecen pequeños, pero que dicen mucho sobre el vínculo entre una comunidad y la Universidad Pública. En Azul, una familia decidió poner a disposición de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN) un departamento de su propiedad para que pueda ser utilizado como residencia por estudiantes que llegan a la ciudad para cursar sus carreras.

 

La iniciativa surgió a partir de un encuentro entre la familia y la decana de la Facultad de Agronomía, Mg. Liliana Monterroso. En esas primeras conversaciones apareció una preocupación compartida: cómo acompañar a quienes eligen estudiar en la Universidad Pública y, muchas veces, deben trasladarse desde sus lugares de origen para poder hacerlo.

 

A partir de esa inquietud, la familia ofreció un departamento de su propiedad. La Universidad incorporó entonces el inmueble al Programa de Becas de Residencias, destinado a brindar alojamiento a estudiantes que no residen en las localidades donde se encuentran las sedes en las que cursan sus carreras de grado. El acceso se realiza mediante un proceso de inscripción y selección a cargo del equipo técnico de la Universidad.

 

La cesión del inmueble se formalizó el 17 de julio, cuando se firmó en la sede del Rectorado un contrato de comodato mediante el cual la familia cedió el departamento a la Unicen para su utilización como residencia universitaria.

 

Del encuentro participaron integrantes de la familia, el rector de la Unicen, Dr. Marcelo Aba; la decana de la Facultad de Agronomía, Mg. Liliana Monterroso; el secretario de Bienestar Universitario, Lic. Lisandro Ramos y el equipo responsable de las Residencias Universitarias.

 

Pero quizás la parte más significativa de esta historia no esté en la firma del contrato, sino en lo que sucedió después. La residencia ya está habitada por dos estudiantes que encontraron allí un lugar donde vivir mientras cursan sus estudios.

 

En un contexto en el que acceder a una vivienda y sostener una trayectoria universitaria se vuelve cada vez más difícil, la decisión de esta familia se tradujo en una acción concreta: poner un bien propio al servicio de una política que busca garantizar que estudiar no dependa del lugar donde una persona nació o de las posibilidades económicas de su familia.