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Iturregui: entraron a robar, escucharon gritar a la maestra y huyeron

Preocupa la situación que atraviesan las escuelas rurales de Olavarría, luego de los hechos delictivos que llevaron a suspender las clases en la Escuela 15 "Estanislao del Campo", la docente de la Escuela N º 40 “Paula Albarracín de Sarmiento” ubicada a casi 100 kilómetros de Olavarría vivió una situación desesperante.  

Por Luciana Pedernera

lpedernera@infoeme.com.ar

Preocupa la situación que atraviesan las escuelas rurales de Olavarría, luego de los hechos delictivos que llevaron a suspender las clases en la Escuela N º 15 "Estanislao del Campo", la docente de la Escuela N º 40 “Paula Albarracín de Sarmiento” ubicada a casi 100 kilómetros de Olavarría vivió una situación desesperante.  

“Esta es la escuela de Iturregui, aquí vivo hace 14 años de lunes a viernes”, contó Rosana Boccagni a Infoeme señalando una imagen del edificio que habita. En una charla acompañada por fotografías y detalles, esta maestra rural, describió  la situación que atravesó hace algunos días en la institución cuando individuos desconocidos intentaron ingresar a la escuela a robar.

Rosana Boccagni es docente de la Escuela N º 40 de Iturregui, una localidad que se encuentra a casi 100 kilómetros de Olavarría su ciudad cabecera, rodeada de naturaleza, silencio y la mayor parte del día en soledad, la entrevistada transita sus días. Rosana el pasado 9 de marzo fue reconocida por el Honorable Concejo Deliberante debido a su compromiso como docente rural, un momento que ante toda esta situación puede reafirmarse.

En el partido de Olavarría hay solo dos docentes que viven en las escuelas de lunes a viernes, una es la mencionada anteriormente y muy cerquita de allí la Escuela N º 35 José Lamas de Mapis. A partir de lo que le tocó vivir Rosana destacó que “yo no soy mucho de publicar en las redes sociales, pero esta bueno que la gente de la zona sepa esto para que este alerta en situaciones extrañas”.

“El miércoles 17 de marzo llegué a Iturregui desde Recalde, cargué agua en el tanque, guardé la camioneta como todos los días. Pero esta vez no abrí la ventana de la cocina donde me pongo a trabajar hasta la noche”, describió la maestra de la escuela en el inicio del relato de una situación que jamás había imaginado.  

Eran cerca de las 18.40 horas y Rosana estaba leyendo un documento en la computadora rodeada de un inmenso silencio, propio del campo, pero de un momento a otro relató que  “escuché ruido a chapa en el galpón, me pareció raro. Luego oí que estaban tocando las ventanas. Me levanté y fui hasta mi habitación, allí se sintió el estruendo de la ventana de la otra habitación y dije ‘entró alguien’”.

El instinto la acompañó y se acercó hasta la puerta, “que siempre está cerrada con llave” aclaró la maestra rural y seguido de ello “grité muy fuerte, saqué la llave, escuché el grito de la persona que estaba allí y cuando abrí la puerta ya no estaba más”, frente a esto reconoció que en el pasillo deja un hacha por cualquier emergencia pero que en la desesperación se la olvidó.

El individuo que arribó al lugar con intenciones de sustraer pertenencias de la institución educativa no se dio cuenta que adentro del edificio había alguien por lo que frente al accionar de Rosana huyó. Ella explicó que intento ingresar por la habitación de depósito “por suerte no rompió la ventana porque estaba mal cerrada, no rompió ni se llevó nada”, señaló casi agradeciendo.

La entrevistada contó a Infoeme que corrió hasta la ventana y aunque no logró identificar su rostro sí pudo ver la camioneta en la que se trasladaba “vi la camioneta gris claro, Toyota doble cabina que arrancó a toda velocidad”. Luego de tomar todos los detalles se dirigió hasta el galpón y corroboró que no pudieron ingresar, “por suerte ya que ahí tengo el motor que utilizo para hacer andar la bomba y cargar agua”, afirmó.

Luego del episodio Rosana comenzó a buscar ayuda y “empecé a llamar a varias personas y nadie me contestaba” indicó. Aunque un detalle no menor, tuvo que pedir ayuda desde un lugar específico del edificio educativo ya que la ausencia de señal telefónica es una característica de la zona.  

Finalmente llamó al 101 donde la atendieron desde la vecina ciudad de Bolívar, ellos comunicaron lo ocurrido al destacamento de Recalde, “conclusión, llegó la policía de Espigas 8.30 más o menos, luego el policía de Recalde con el delegado ya que no tiene móvil” manifestó Rosana, de todas maneras aclaró que “no cruzaron a la camioneta en el camino”.

Foto: ventana por la que intentaron ingresar a la escuela.

Los vecinos de la zona, en la que todos se conocen e identifican, señalaron a la entrevistada que “como a las 19 horas vieron la camioneta en el almacén del pueblo, allí sí robaron varias cosas”. En ese lugar, según pudo averiguar Boccagni,  rompieron la ventana de la casa y barretearon las puertas para entrar hasta el almacén, “se llevaron motores viejos, balanza, cortadora de fiambre, heladera de camping y toda la bebida alcohólica”.

Frente a esta “desgracia con suerte” que debió atravesar esta docente apuntó que “me dio mucha bronca enterarme que no había móvil policial”, y agregó que “cuando se estaba yendo el policía de Recalde con el delegado le manifesté ‘Qué barbaridad, no hay ambulancia, no hay médico y tampoco móvil policial cada vez peor está todo en Recalde’”, palabras de las que reconoció que “me salió del alma, después de semejante momento, porque ya eran cerca de las 22 horas”.

Rosana Boccagni, contó a Infoeme que mañana viernes al llegar a Olavarría espera poder ubicar al encargado de la Jefatura Distrital de Olavarría para obtener una respuesta por la ausencia del móvil policial en Recalde.

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