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"Pensé que me iba a matar": el desgarrador relato de una olavarriense marcada por una vida de violencia

Hace 20 años que Verónica Wagner es víctima de violencia de género por parte de su ex pareja: desde golpes mientras estaba embarazada de sus hijos hasta episodios en espacios públicos. En la mañana de este lunes el agresor, justo con la mujer con la que en la actualidad mantiene una relación, se presentaron en su casa e intentaron ingresar en ella: “Pensé que me iba a tirar la puerta abajo y que me iba a matar”.

En el medio de una preocupación cada vez más grande por los repetidos casos de violencia de género que no paran de sucederse tanto a nivel local como nacional -con el terrible saldo de una mujer asesinada cada 20 horas, según los porcentajes relevados-, Olavarría fue escenario, este lunes, de otra desgarradora escena de violencia contra la mujer.

Se trata de Andrea Verónica Wagner, de 40 años y madre de dos hijos, que vivió décadas de maltrato y que en la mañana de ayer volvió a ser agredida una vez más por su ex pareja y la mujer con la que ahora el hombre mantiene una relación. El hecho, que quedó registrado en la denuncia que la víctima realizó en la Comisaria de la Mujer, tuvo lugar en la mañana de ayer, cuando el agresor se presentó en la casa de Verónica y, ante la negativa de ella y sus hijos de dejarlo ingresar a la vivienda, empezó a amenazarlos de muerte y a intentar derribar la puerta de entrada. Aparte de eso, la actual pareja del hombre, que también estaba en el lugar, también se sumó a la línea de violencia y, aparte de amenazar a la familia, se subió al techo para intentar entrar en la vivienda, desde donde trato de abrir un boquete en el techo de una de las habitaciones con una maza.

“Fue un episodio terrible: se me metió adentro, tres veces, viví un infierno, pensé que me iba a tirar la puerta abajo y que me iba a matar, a mí y a mi hijos”, contó, en el límite de la angustia, Verónica, quien todavía no pudo recuperarse completamente del estrés generado por la situación que le tocó vivir en la mañana del lunes.

 

“Yo me divorcié de él en el 2017 porque me golpeó de tal forma que casi me mata, y ahí le hago por  primera vez en mi vida, a los 37 años, una denuncia. Tuvo una causa penal por eso, pero le hago una causa penal buscó un abogado, pagó y quedó en libertad”

 

“Ayer me levante temprano, para empezar las cosas de la casa, y ya tenía como un presentimiento de que algo malo iba a pasar, no sé por qué, y fue tipo 7, 7 y cuarto, que siento que alguien abre la reja y era este hombre, el padre de mis dos hijos, que me empezó a insistir para que le abriera, yo no lo hice, pero se empezó a poner cada vez peor: no paraba de amenazarnos, de golpear y patear, pensé que iba a tirar la puerta abajo”, contó Verónica, quien fue víctima de una situación que parecía nunca acabar. En un momento el agresor se fue, pero volvió a los pocos minutos para seguir con los mismo. Volvió a irse una segunda vez y al rato estaba de vuelta en la casa, intentando romper la puerta. Sin haber podido hacerle nada a Verónica ni a sus hijos, el agresor, ante la impotencia de la familia, se terminó llevando el perro, que en ese momento se encontraba en la vereda.

“Nosotros estábamos adentro, bien encerrados, con miedo. En el momento en que él se había ido justo le abrimos al perro para que pueda estar un poco en la vereda, cuando volvió por última vez se lo llevó, no sé por qué, está loco”, manifestó la mujer, quien agradece que uno de sus hijos pueda haber captado parte de las agresiones en video.

 

 

En uno, desde la mirilla de la puerta lograron registrar los intentos del agresor por tirar la puerta abajo, otro muestra a la mujer que ahora es su actual pareja haciendo guardia afuera con una maza en la mano -la misma con la que, momentos después, intento romper el techo de una de las habitaciones después de trepar hasta la terraza-, y, en el último, se puede ver cuando el hombre por fin se marcha definitivamente de la casa con la mascota familiar.

 

“Recuerdo la primera vez que me golpeó, fue cuando yo estaba embarazada de 8 meses de mi primer hijo, me golpeó en el estómago. Todavía me arrepiento de en ese momento no haber agarrado mis cosas y de haberme ido a vivir con mi mama”

 

“La verdad que no puedo explicar el infierno que pasé ayer y el infierno que vengo pasando desde que me casé con él”, contó Verónica, que afirma haber padecido las mismas terribles situaciones de violencia desde que se casó con el hombre en cuestión, hace 20 años atrás.

“Durante mis 20 años de casada he vivido violencia de género, pero siempre tuve miedo, miedo a pasar vergüenza ante mis padres y los demás y a que me pueda pasar algo si decía, estaba ciega, pero ahora siento que tengo que hacerlo público, y no me importa decir mi nombre ni nada, me llamo Andrea Verónica Wagner y ahora ya no tengo miedo de nada, porque esto ya superó todos los limites, ya he pasado de todo: ya estuvimos 3 meses sin luz por culpa de este señor, ya hemos pasado hambre, violencia, todo lo que se puede pasar, y mi única preocupación siempre fueron mis dos hijos”, narró, casi entre lágrimas, esta madre de dos adolescentes, uno de 18 años y otro de 16.

Al poco tiempo de casarse, muy joven, ella empezó a ser víctima de los episodios de violencia de su marido, pero, como suele pasar en muchos casos, no se animó a denunciarlo hasta mucho tiempo después, cuando ese tipo de tratos ya eran una realidad cotidiana y habían pasado el límite que ella podía soportar.

 

 

“Yo me divorcié de él en el 2017 porque me golpeó de tal forma que casi me mata, y ahí le hago por  primera vez en mi vida, a los 37 años, una denuncia. Tuvo una causa penal por eso, pero le hago una causa penal buscó un abogado, pagó y quedó en libertad”, cuenta la mujer, que a partir de allí intentó buscar algún soporte en la justicia y llegó a realizar más de 20 denuncias contra el hombre que no paró de maltratarla hasta la mañana de este lunes.

“Ayer, después de que se fue de mi casa, fui con mis padres a la Comisaria de la mujer y le hice una denuncia. Mis padres son grandes y también son víctimas de este hombre, siempre lo llama para hostigarlos y amenazarlos, les  dice cosas horribles, ayer, mientras estaba afuera de mi casa, también los llamó y mi papá se descompuso, también tengo miedo por lo que les pueda pasar a ellos a raíz de eta situación”, narró, desesperada, la madre de 40 años, quien afirma “ya no saber qué más hacer” con una situación que ya hace tiempo que la sobrepasó.

“Siempre trabajé, me crie en el campo, nunca molesté a nadie, no sé qué se tiene que hacer después de todo lo que pasé, él ya tiene una perimetral que no está cumpliendo… Recuerdo la primera vez que me golpeó, fue cuando yo estaba embarazada de 8 meses de mi primer hijo, me golpeó en el estómago. Todavía me arrepiento de en ese momento no haber agarrado mis cosas y de haberme ido a vivir con mi mama. De ahí en adelante ese tipo de cosas empezaron a ser moneda corriente, desde sacarme a golpes de adentro de una iglesia hasta cosas mucho peores”, rememora Verónica, quien, tras todo lo que pasó, “agradece que no la haya matado” e insiste que, en realidad, su única preocupación es “el bienestar de sus hijos”: “A ellos los ha agarrado con unos botines de punta de acero cuando eran chiquitos, los golpeó terriblemente, eso fue lo peor que me pudo hacer”, afirmó.

 

 

Lo que fue un martirio individual y anónimo, después de años y años, se transformó en una necesidad. La necesidad de hacer visible algo para, por lo menos, poder ayudar a quienes tienen la mala fortuna de encontrarse en una situación similar.

“El anduvo años y años con otra chica, y la verdad que ya ni eso me importaba. Un día vino la pareja de esta chica y me dijo lo que estaba pasando, entonces yo le  dije a él que se vaya, que ya estaba, que lo nuestro había terminado y había que cerrarlo de una vez. En ese mismo momento me tiró en la cama, se me tiró arriba mío, y me empezó a retorcer la nariz y me tapaba la boca, me estaba asfixiando, cuando me traté de defender me soltó y caí al suelo. Me sangraba la nariz, la boca, estaba aterrada”, contó esta vecina olavarriense, quien ahora, según afirma, sintió la necesidad de hablar “en nombre de todas las chicas que están padeciendo esto”.

Es cosa de todos los días que las chicas aparecen muertas, como si fueran animales, no sé cuál es el problema, pero tiene que parar, es imposible seguir así, en este momento yo sé que hay muchas mujeres que la están pasando muy mal, como yo, mujeres de mi edad, mujeres más grandes y chicas más jóvenes, es así”, expresa Verónica. Su desesperado pedido de ayuda ya agotó todas las opciones que tenía a mano: desde la justicia hasta la decisión de difundirlo en los medios, que tomó ayer después del terrible episodio que vivió -una vez más- en su casa.

 

 

“Yo últimamente, cuando vivo algo así,  trato de filmar todo lo que puedo y lo mando a algunas amigas, para a tener pruebas si llega a pasar algo, porque al celular te lo pueden hacer desaparecer, pero lo que vos mandas queda, por el momento es lo poco que puedo hacer”, concluyó, angustiada, Verónica que decidió por cuenta propia contar su impactante historia a este medio para así intentar obtener alguna de las respuesta que ni la policía ni el Estado, hasta el momento, le pudo dar.

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