Fomento Hipólito Yrigoyen: “Cualquier ayuda la agradecemos, no nos sentimos seguros”

Hace prácticamente una semana sufrieron un nuevo robo, tal cual les viene sucediendo desde hace dos eneros. Delincuentes irrumpieron en el salón ubicado sobre Estrada al 4100 y se apoderaron de lo que fueron encontrando a su paso, con especial énfasis en el equipamiento deportivo que Enrique Barragán y sus pupilos utilizan para la práctica de boxeo. Guantes, guantines y hasta una “pera de cielo y tierra” que tenía tan sólo horas en el lugar fueron parte del botín. Se les hace imposible practicar como lo venían haciendo, por lo que piden ayuda a la comunidad para recuperar lo perdido y la tranquilidad.

“No puedo dar las clases como las doy, tengo que improvisar”. Impotencia, rabia y por qué no hartazgo, ya que la situación para Enrique Barragán y la gente de la Sociedad de Fomento Hipólito Yrigoyen no es nueva. Desde hace ya un tiempo, sin haberlo pedido ni deseado, se vieron involucrados en una suerte de desafío de tener que reinventarse para poder seguir adelante. La particularidad de la historia parece estar marcada por enero, mes en el que vienen sufriendo robos por tercer año consecutivo.

 

 

En 2018 el saldo fue ropa, mercadería del merendero y otra serie de elementos. En 2019 fue inclusive peor, ya que a todo eso también se le sumó equipamiento deportivo e importantes daños en el inmueble. El dato no menor es que lo sucedido el último viernes fue inclusive más grave, ya que el listado de pérdidas y daños fue mucho más abultado. “Un año después se repite la misma historia, pero esta vez es peor”, narró Barragán a este Diario pocas horas después de ese último hecho.

 

En la jornada de este jueves Infoeme retomó el contacto para conocer cómo seguía la situación en la sede ubicada sobre Estrada al 4100. La respuesta incluye dos partes diametralmente opuestas. La primera, y positiva, es con respecto al merendero ya que la solidaridad de la comunidad fue inmediata y sólo en cuestión de horas recibieron una importante cantidad de mercadería para que los chicos y chicas del barrio pudieran seguir concurriendo. Inclusive les llegaron también elementos de limpieza e higiene, a sabiendas que a los delincuentes no les contentó robar y destrozar el lugar, sino que además defecaron en distintos rincones.

 

 

La otra parte, y ya completamente negativa, es la que abarca a la escuela de boxeo y la situación de seguridad en sí de la Sociedad de Fomento. Los delincuentes forzaron los accesos al lugar y destrozaron la puerta del depósito y sustrajeron todo lo que pudieron llevar con ellos, quizás sin tener mayor conocimiento de qué era lo que robaban, como el caso de una “pera de cielo y tierra”, una bolsa de guanteo que sólo puede ser utilizada con soportes que quedaron en el gimnasio. También robaron guantes, guantines y otra serie de elementos indispensables para la práctica y entrenamiento.

 

“No nos sentimos seguros”

 

Esta delicada situación fue la que motivó el contacto con Enrique Barragán para que pueda recuperar, sí otra vez, lo que les fue robado. Tras el robo del 2019, gracias a rifas, esfuerzos personales y donaciones desde el municipio y otras instituciones habían podido reponer lo robado y vuelto a llenar el depósito de la Sociedad de Fomento. Ahora todo eso es ya un recuerdo y una meta a conseguir. “Los primeros dos días les tuve que decir que no fueran a los que no tenían guantes”, narró.

 

 

“Recién ayer fue una gran parte, todavía no fueron todos, y se arreglan como se puede. No puedo dar las clases como las doy, tengo que improvisar, se van rotando los guantes, por suerte los chicos que tienen no tienen problemas en prestarlos, son pibes humildes y solidarios, por ahora lo manejo así”, continuó. Añadió luego que aquellos elementos que no les llegaron a robar ahora no se anima a dejarlos. “Tengo que andar con las cosas de un lado para otro, lo poco que tengo estoy llevándolo todo el tiempo conmigo porque no estás seguro”, expresó. Es por eso que el pedido de colaboración no se limita al equipamiento deportivo, sino también a materiales para poder dotar el lugar de mayor protección.

 

“Si alguien nos puede dar una mano, en lo que sea, no con plata, sino con material, guantes. Esto nos cortó a la mitad por que las cosas no las podes reponer, está todo muy caro, es tremendo los precios lo que subieron”, declaró y detalló cómo ese incremento se nota tanto en el equipamiento como en los materiales o hierros, con el deseo de poder también llegar colocar más rejas, además de arreglar los daños sobre marcos, puertas y ventanas. “Cualquier ayuda la agradecemos, porque está muy complicado”, concluyó.

 

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