De cuando la Argentina era el granero del mundo y muchas de sus ciudades pretendían parecerse a París aún hay vestigios. Algunos de ellos están en la vecina ciudad de Azul, a sólo 45 kilómetros de Olavarría por la doble vía de la ruta 226. Â Entre ellos se destaca, sin dudas, el Parque de Azul como se lo conoce popularmente, o más exactamente el Parque Municipal "Domingo F Sarmiento", como fuera bautizado en 1957.
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Este hermoso espacio verde se asienta sobre un predio de 22 hectáreas situado sobre las márgenes del arroyo Azul y cuya mayor parte fue donado por la señora Germana Picot de Louge. El parque fue inaugurado en 1918 y desde entonces, ha sufrido varias transformaciones.
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Los árboles forman cerradas galerías en las amplias avenidas centrales del parque.
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En su fisonomía se destacan las obras de dos famosos. Una es la del arquitecto y paisajista francés, nacionalizado argentino, Carlos Thays y quien fuera creador del Jardín Botánico de Buenos Aires, del Parque Sarmiento de la ciudad de Córdoba y de la parquización de numerosas ciudades y estancias de Argentina y Uruguay. A pesar del paso del tiempo, el parque de Azul exhibe hoy una exquisita combinación de especies arbóreas que engalanan sus avenidas y dan vida a sus senderos. Las viejas columnas de alumbrado y las estatuas que lo pueblan, completan el toque de Belle Époque que aun perdura.
Estatuas y vegetación conforman una simbiosis de singular belleza.
La otra obra que exhibe el parque es la del controvertido arquitecto ítalo-argentina Francisco Salamone. Amigo del gobernador Fresco –un admirador de Mussolini que manejó la provincia en los años de la Década Infame-  Salamone sembró los partidos bonaerenses de municipalidades, cementerios y mataderos logrando un verdadero récord: la realización de más de sesenta edificios públicos en veinticinco municipios entre 1936 y 1940. Como consecuencia de su pasaje por la ciudad, la entrada del parque de Azul presenta dos altísimas columnas que –como dos gigantes guardianes- lo custodian de vaya a saber qué fantasmas.
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Las colosales columnas de Salamone custodian la entrada.
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En verano con cientos de tonos de verde distintos o en otoño con varios ocres, el Parque Municipal de Azul es otro de los lindísimos e interesantes lugares que la región ofrece a los visitantes. En él se combinan la historia y la naturaleza, en un sitio que se presta, sin restricciones, para el goce.
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Árboles y arbustos especialmente cortados forman glorietas y galerías en donde se resalta el buen gusto y la intencionalidad.
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