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Para ir de Salta Capital a Cafayate hay que tomar la ruta nacional 68. Esta vía es algo más que una referencia lineal en el mapa, dado que es la única posibilidad de acceso a Cafayate. Pero lo singular de este acceso viene por el lado de que se logra atravesando uno de los sitios más hermosos del norte argentino: la Quebrada de las Conchas.
Vista de la ruta nacional 68 por la Quebrada de las Conchas, en Salta.
Vista panorámica de la Quebrada de las Conchas camino a Cafayate.
Esta quebrada, nombrada así por estar surcada por el río homónimo, es un lugar de extrema belleza paisajística que ha sido declarada reserva natural en 1995. Aportan a su esplendor centenares de curiosas formaciones geológicas, a las que el paso del tiempo y los distintos procesos geológicos les confirieron formas caprichosas. Entre estas formaciones se destacan el Anfiteatro, el Monje, el Sapo, las Ventana y los Castillos.
Formaciones geológicas de las más diversas coronan el camino a Cafayate.
En cada recodo del camino aparece siempre una nueva forma tallada en la piedra por los elementos naturales que dispara la imaginación del viajero. Uno quisiera detenerse a observar cada una de ellas con detenimiento, y el viaje se haría interminable. Pero donde es imperativo parar es en el Anfiteatro. Cavada en profundidad en la montaña, como vestigio de una milenaria y potente cascada de agua que ya no está, esta impresionante formación tiene la particularidad de poseer la privilegiada acústica que le dan sus inmensas paredes de piedra.
El Anfiteatro es una formación milenaria producto de una antigua y potente cascada que ya no está. En el anfiteatro natural que se formó, y que impresiona por su imponencia, siempre hay tiempo para la música.
La riqueza de la Quebrada de las Conchas no sólo es paisajística. También presenta un importante pasado paleontológico, considerándose una gran reserva de fósiles. Una de las curiosidades de ese tipo se puede observar en la Yesera, sitio en el cual existe un importante yacimiento de peces fósiles, evidencia del último ingreso del mar al continente, proceso que habría ocurrido hace unos quince millones de años.
La Yesera brinda una paleta de hermosos colores pintados en la montaña. Es también un importante yacimiento de fósiles.
Finalmente, cuando se llega a Cafayate, uno se encuentra con un hermosísimo pueblo norteño. La localidad fue fundada en 1840 por Manuel Fernando de Aramburú, coronel del Ejército Real, quien ejecutó la voluntad de su madre de ofrecer un santuario en el lugar a la Virgen del Rosario, a la que está dedicada la preciosa catedral que corona su plaza central.
Plaza central de Cafayate. En el fondo se alza la Catedral, construida en 1895 n honor de Nuestra Señora del Rosario.
El origen de su nombre es discutido. Quienes sostienen que desciende del quechua, lo traducen como “pueblo que lo tiene todo”. Pero el quechua era la lengua de los conquistadores incas. Los diaguitas, que vivían allí antes, hablaban en lengua cacán, y en este idioma significaría algo así como “sepultura de las penas”. Sea como fuere, lo difuso de su toponimia no le quita nada de belleza a Cafayate.
Hoteles y restaurantes cafayateños que rodean la Plaza Central brindan numerosas opciones al turista.
Uno de los rasgos más distintivos de Cafayate está en la producción de vinos. Su especial ubicación a 1.683 metros por sobre el nivel del mar, con un clima que combina una temperatura media anual de 15°C con una escasísima humedad y una intensa luminosidad, convierten a Cafayate en un lugar ideal para el asentamiento de la industria vitivinícola. Su vino torrontés es considerado único en el mundo por las especiales características del lugar, clima, suelo, altura, humedad y forma como se elabora y ha sido ganador de innumerables medallas de oro y plata en certámenes internacionales. Las bodegas cafayateñas también producen otros tipos como cabernet, chardonay, malbec entre otros.
Moderna bodega cafayateña.
Además de sus exquisitos vinos, el turismo y la música se combinan como atractivos. La Serenata a Cafayate nació por la iniciativa del empresario Arnaldo Etchart en 1974 como un festival folclórico. Hoy es una verdadera muestra cultural, la más importante del norte argentino, declarada de interés nacional. Se lleva a cabo en el mes de febrero reuniendo a todo tipo de artistas, muchos de ellos de nivel nacional. Para atender la demanda turística, Cafayate cuenta con una veintena de hoteles, hostels y hospedajes, y muchísimos restaurantes donde campean las riquísimas empanadas salteñas. Por todo lo lindo que ofrece, se podría decir que no ha conocido el norte si no ha ido a Cafayate.
Bodega cafayateña tradicional y viñedos.